Publicidad

Amor, arma para sanar

Entiendo el perdón como un estado de paz, donde no hay tristeza por lo que sucedió, y creo que todo ese dolor que me marcó por años ya lo dejé volar.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mayerly Rodríguez
15 de marzo de 2016 - 04:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Mayerly Rodríguez tiene una larga historia a sus 18 años. Fue una de las tantas jóvenes que, pese a su corta edad, crecieron viendo las injusticias del conflicto. Ella y su familia fueron víctimas de desplazamiento. Sus padres huyeron de varios municipios, tratando de evitar que los grupos ilegales reclutaran a sus hijos. Hoy, en Bogotá, su panorama es distinto. Aunque Maye, como la llaman sus amigos, lucha a diario por su sustento (incluso cuenta que busca empleo), ya no soporta la zozobra de la guerra. Ella, amante del fúbol sala y las matemáticas, hace parte del grupo Caminos y Generación de Paz, del colegio Antonio García, en Ciudad Bolívar. Allí, el profesor Wilson Muñoz ayuda a los jóvenes víctimas del conflicto a sanar sus heridas… Y así es como Maye vive el perdón:

Amor y perdón

Cuando el profesor Wilson Muñoz, director de Caminos y Generación de Paz de Ciudad Bolívar, me pidió que escribiera algo sobre el perdón, lo primero que se me vino a la cabeza fue todo lo que me había sucedido. Recordé todo mi pasado.

De inmediato pensé en si podía decir toda la verdad, si podía ser honesta conmigo misma, si ya había podido superar todo aquello me que me hirió y me lastimó o si aún había secuelas en mi memoria… Me di a la tarea de revisar en lo profundo de mi corazón para saber si hoy soy una mejor persona que hace algunos años, sin importar todo lo que tuvimos que soportar mi familia y yo.

Yo entiendo el perdón como un estado de paz, donde no hay tristeza por lo que sucedió en el pasado, y creo, sinceramente, que todo ese dolor que me marcó por años ya lo dejé volar. Hoy valoro más la sencillez y la ternura… y si bien es cierto que los retos que impone la vida diaria son complejos, puedo decir tranquilamente que las heridas han ido sanando poco a poco.

En esta vida debemos aprender que todo es luchado y que si antes me lastimaron a través de acciones, palabras, maltrato físico, mental y sentimental, tengo presente que en nuestros corazones siembre habrá algo que es más fuerte que cualquier otra cosa: el amor. Ese es el sentimiento que me permite estar dispuesta a dar una y más oportunidades para arreglar la vida. El que me dice que merecemos una segunda oportunidad.

Por más hondas que hayan sido las heridas, y de pronto suene superficial en lo que escribo, ha sido el amor el que me ha permitido seguir con mi vida. Soy consciente de que no ha sido fácil, que ha sido complicado, pero todo es posible y así lo creo. Como ser humano me he dado la oportunidad de perdonar para sentir la diferencia con los que no lo han hecho; lo he hecho de corazón y es un sentimiento sincero, no de apariencia. Hacerlo me hace mejor.

Tengo la esperanza de que los que me hicieron mal logren la tranquilidad y que puedan seguir adelante y ojalá sin resentimiento, como debe vivir todo ser humano. A ver si pueden hacer conciencia, que es la única que nos acusa o nos defiende. Y si pueden, que también nos pidan perdón, no sólo con palabras sino con hechos, quizás ayudando a facilitarnos las cosas, por todo el daño que nos hicieron; con oportunidades de trabajo y estudio, para ser cada día mejores personas y dejar el pasado atrás.

Dios me ha ayudado a quitar las tristezas de mi corazón. También me han ayudado mi familia y el colegio donde estudié. Me ayudó estar en Caminos de Paz, donde encontré tranquilidad y alegría. Me ayudaron en los momentos en que tenía que decidir si seguía con mi vida adelante o me quedaba aferrada al pasado. Me ayudaron a perdonar y a seguir el camino correcto. A valorar las cosas importantes del presente, que son las que me alegran el día a día y me sostienen en este mundo. A pesar del pasado duro, vivo un día a la vez y lo disfruto como si fuera el último, porque tengo la paz por perdonar a aquellos que me lastimaron y estoy dispuesta a realizar mi presente construyendo mi futuro lejos del pasado, porque perdonado está y así se quedó.

Por Mayerly Rodríguez

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.