27 Sep 2018 - 7:03 p. m.

"Antes de tiempo": una mirada al embarazo adolescente

El periodista Andrés Weisner, presidente de la fundación Tiempo de Juego, presenta el resultado de 12 años de seguimiento a historias de niñas embarazadas en Altos de Cazucá (Soacha), en el marco de la Semana de Prevención del Embarazo Adolescente.

Kelly Rodríguez / krodriguezd@elespectador.com

¿Sebastián o Santiago? Se preguntó Astrid cuando tenía 13 años, ojos claros y una barriga desproporcionada donde crecía el fruto de un amor fugaz que tan solo duró cuatro meses. Se decidió por el primero, ese sería el nombre de su bebé.

Astrid también nació cuando su madre era adolescente. Viviana la trajo al mundo cuando tenía 15 años y luego tuvo dos hijos más; Brayan y Carol. Carol terminó por cambiarse el nombre a Dilan cuando sintió que nació en el cuerpo equivocado y que su verdadera esencia era masculina. La familia vivía en Altos de Cazucá, un barrio que limita con la localidad de ciudad Bolívar, al sur de Bogotá, pero que hace parte de Soacha (Cundinamarca), y que durante varios años albergó el mayor número de desplazados en el país. Fue catalogado como tierra de nadie, un estigma que limitó las oportunidades de sus habitantes y estableció el microtráfico y la delincuencia como opciones de supervivencia. 

La llegada de Sebastián, el bebé, tenía ilusionada a la familia. Astrid decidió dejar de estudiar para dedicarse a vender dulces en el centro de la ciudad junto a su mamá. Sin embargo, cuando nació Sebastián llegaron nuevas necesidades difíciles de suplir. La situación se complicó, el dinero no alcanzó y Viviana, la encargada del hogar, decidió actuar por su cuenta: comenzó a aprovechar la clandestinidad de la noche para  robar. Su determinación, sin embargo, la llevó a pasar varias noches tras las rejas.

Sin Viviana al frente, Astrid, su hijo Sebastián y su hermano Dilan se resguardaron bajo el amparo de la abuela Beatriz, mamá de Viviana. Era una mujer conocida en el sector pues su casa funcionaba como una “olla” de drogas. No le iba mal y de hecho las ganancias alcanzaban para que no le faltara nada a nadie. Con el paso de los días todos empezaron a ver en la droga su posibilidad de sustento y se integraron al negocio. Recogían “la merca” y ayudaban a su abuela a empacarla. Con el tiempo ganaron reconocimiento como “Las Londoño”.

La nueva vida cambió a Astrid. Olvidó su responsabilidad con Sebastián y se dedicó a la vida de fiesta, lejos de su casa y consiguiendo dinero por su cuenta. Durante meses ni siquiera visitó a su mamá en la cárcel. 

Como si se tratara de turnos, luego de que Viviana salió de prisión, capturaron a Beatriz y días después cayó Astrid. Dilan tampoco se salvó.  A Viviana y a Astrid las mataron en medio de una aparente guerra con otros expendedores por tratar de controlar el negocio. Cuatro años después también la abuela, Beatriz, fue asesinada.

Hoy con nueve años el pequeño Sebastián vive con un tío que intenta proveerle todo lo que necesita y, aunque está estudiando, la tristeza de su infancia parece abrazarle los pensamientos, las ganas y la esperanza.

Este reflejo de la realidad de muchas familias que viven en territorios vulnerables está retratado en un documental llamado “Antes de Tiempo”, el cual condensa el resultado de 12 años de grabación, seguimiento y acompañamiento a niñas de Altos de Cazucá que quedaron embarazadas. Es un producto audiovisual creado por Labzuca, la productora de la Fundación Tiempo de Juego, liderada por el periodista Andrés Wiesner quien con su aporte a la comunidad logró reducir los embarazos adolescentes a 0, a través del deporte.

 

Andrés trabajaba en un reconocido medio de comunicación cuando visitó Altos de Cazucá. Era 2008 y el periodista quería realizar un reportaje sobre la situación de violencia, grupos armados, pobreza y vulnerabilidad de quienes vivían en el barrio. Para entonces, notó que en el lugar había muchas adolescentes embarazadas, según él, una de cada cuatro. Notó también la necesidad, la falta de oportunidad y el anhelo de gente quería mejorar su calidad de vida. Creyó poder hacer algo por ellos y empezó con una “escuelita de fútbol empírica para sacarle sonrisas a los pelados”, pero el enano se le creció.

“Yo hice mi reportaje y ese diagnóstico se convirtió en un proyecto, la fundación. Lo que hacemos es ofrecer actividades de tiempo libre a niños y jóvenes por medio de deportes como fútbol, básquet, atletismo y porrismo, o a través del arte como música, teatro, danza y producción audiovisual”, contó Andrés. De esa última línea de aprendizaje nació la productora Labzuca cuyos colaboradores son jóvenes del sector que se formaron en la fundación y se engancharon con el mundo de las cámaras.

Esta entidad sin ánimo de lucro, que ocupa a más de 2000 niños y cuenta con un equipo de profesionales dedicados a la formación de sus beneficiados, utilizó el deporte para superar uno de los mayores flagelos de esta comunidad. “Las niñas se ‘empelicularon’ con el atletismo, ganaban las competencias y viajaban. Pero, además, ellas empezaron a sentir respeto hacia su cuerpo y seguridad en sí mismas, entonces decían ‘si quedo embaraza pierdo un ciclo olímpico, marcas, mi cuerpo cambia y se daña mi estado físico’ y así evidenciamos cómo el deporte repercute en el embarazo adolescente”, explicó el periodista.

Alison es atleta, estudia en el mismo colegio donde estudió Astrid y vive a dos cuadras de la casa de “Las Londoño”, pero su historia es muy diferente. Es la menor de cuatro hermanas, todas resultaron embarazadas a temprana edad, es más, una ya tiene cinco hijos. Por eso, la joven guarda consigo la responsabilidad de sacar la cara por los suyos, alegrar los rostros de sus padres y ¿por qué no? Ayudar a sus hermanas.

La historia de Alison también es presentada en el documental Antes de Tiempo, que se proyectará al público este jueves 27 de septiembre, en el marco de la Semana de Prevención del Embarazo Adolescente, la cual culmina el próximo domingo con los 5Kzuca, una carrera de cinco kilómetros que se corre en Cazucá, organizada también por Tiempo de Juego.

 

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