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Con el fin de escuchar de primera mano, la situación que atraviesan las comunidades del Chocó por cuenta de los enfrentamientos entre grupos armados, las directivas de la Conferencia Episcopal, en cabeza de monseñor Luis José Rueda, estuvieron el fin de semana hablando con comunidades y líderes del departamento.
En el encuentro, en el que participó, el arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; el vicepresidente, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán, y el secretario general, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, los religiosos aprovecharon para dar una rueda de prensa en la que insistieron sobre su disposición de entablar un diálogo con el Gobierno Nacional ante la crisis que atraviesa la región y que continúan denunciando.
Sobre la visita, monseñor Rueda indicó que “sí hay una grave crisis humanitaria en el Chocó que debe conocer el país y la comunidad internacional”, que ha sido dada a conocer por los obispos, líderes y medios de comunicación. “No están exagerando, ni mintiendo, están desde la realidad chocoana manifestándole al país con palabras, con obras y compromiso que hay una difícil situación que debe ser escuchada desde las bases”, puntualizó.
Junto a esto, indicó que con las organizaciones étnico territoriales y sociales han buscado diálogos con diferentes estancias del Gobierno Nacional, para hallar soluciones. “El mensaje para el Estado es el de empatía social. Tienen que escuchar a las comunidades y ver la realidad de lo que se está viviendo en el territorio. Una mirada defensiva y distante no ayudará a empezar a resolver los históricos problemas del Chocó”.
Los obispos que acompañaron la visita resaltaron que han venido advirtiendo de la invasión territorial de grupos armados y que lo que han dicho lo han verificado en los territorios. “Hemos hablado también de la convivencia de un sector de la Fuerza Pública con la ilegalidad y lo hemos comprobado en las misiones humanitarias, en los diálogos con la comunidad y los líderes”, indicó Monseñor Mario Álvarez, obispo de la diócesis Itsmina-Tadó.
De igual forma, resaltaron que hay una situación delicada sobre el litoral, más específicamente en Bahía Solano, donde los grupos armados se disputan el paso para sacar droga del país, mientras que en la cuenca del Bajo Baudó han predominado los confinamientos, por lo que creen que entre la serranía hasta el pacífico podría presentarse una nueva tragedia como la de Bojayá.
Por esto, pidieron al Gobierno Nacional prestar especial atención a los municipios PDET del departamento, ante la urgente inversión social que requiere el departamento, así como recordaron su disposición para dialogar, pese a que hace dos semanas se canceló una reunión con el Gobierno Nacional, luego de que el ministro del Interior, Diego Palacios, negó la información entregada por la iglesia sobre el riesgo que estaría corriendo el 70% de la población en Chocó.