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10 Mar 2022 - 3:57 p. m.

Campamento por la Dignidad, un año de lucha por mejores condiciones en Providencia

Esta iniciativa fue creada por pescadores artesanales, meses después del paso del huracán Iota por la isla.
María Camila Bonilla

María Camila Bonilla

Periodista sección Colombia
La iniciativa cumple un año de existencia este jueves.
La iniciativa cumple un año de existencia este jueves.
Foto: Cortesía

Pescadores artesanales de la Federación de Pescadores de Providencia permanecen en un campamento en la cuenca del arroyo Bowden, en las playas de Old Town, desde hace un año. Son parte del Raizal Dignity Camp, el Campamento por la Dignidad, una iniciativa encaminada a la lucha por mejores condiciones para la población raizal. En el espacio hay varias carpas y hamacas, pescadores trabajando y charlando. Allí se han realizado charlas informativas y capacitaciones a los pescadores. Hay unos pocos que se quedan a dormir allí, pero todos los días circulan unas 30 personas. Dignity, la mascota del campamento, los sigue corriendo por el lugar.

El campamento fue instalado el 10 de marzo de 2021, cuatro meses después del paso del huracán Iota por las islas de San Andrés y Providencia. Este espacio se creó con tres objetivos de lucha principales: la protesta en contra de la construcción de la base guardacostas en la cuenca del Bowden; la reconstrucción de la flota pesquera; y la vigilancia del proceso de reconstrucción y compensación de los habitantes de la isla, después del paso del huracán Iota.

Inicialmente, el campamento se creó para hacerle oposición a la construcción de una base guardacostas de la Armada en el sector de Old Town. La Armada Nacional empezó a construir la base en un terreno de aproximadamente 400 metros cuadrados. Las críticas de los pescadores se centran es que esta construcción obstaculiza la pesca y que podría afectar al manglar y las especies que allí habitan.

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“La Armada tiene sus carpas instaladas sobre el hábitat de los cangrejos pantaneros. Ellos han tirado escombros ahí y están impidiendo el drenaje natural del arroyo Bowden”, explica Édgar Jay Stephens, presidente de la Asociación de Pescadores Independientes I-Fish y responsable del campamento. Este arroyo suministra agua para el consumo de la población y el riego de cultivos.

Aunque el capitán de Navío Jorge Herrera, comandante de Guardacostas de la Armada de Colombia señaló en diciembre de 2021 que el proyecto contaba con los permisos ambientales correspondientes, el Tribunal Contencioso Administrativo del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina ordenó suspender el proyecto para la construcción de una base guardacostas el 20 de diciembre de 2021. El Tribunal indicó que esta acción se debe tomar “en aras de proteger al ecosistema de manglar y al arroyo de Bowden como medida de prevención de una grave afectación ambiental”.

La decisión vino después de la acción popular interpuesta por líderes de Providencia el 10 de diciembre, mediante la que solicitaban la protección de los derechos e intereses colectivos al medio ambiente sano.

La Armada apeló el auto emitido por el Tribunal y el Consejo de Estado está encargado de revisar la decisión.

La reparación por el huracán Iota

El paso del huracán Iota, el único de categoría cinco que se ha registrado en Colombia, afectó a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el 16 de noviembre del 2020. En Providencia y Santa Catalina, el 98 % de la infraestructura quedó destruida. La flota de la Federación de Pescadores no fue la excepción. Édgar Jay indica que 160 lanchas quedaron afectadas y 19 de las embarcaciones más grandes también tuvieron daños. Los motores de las lanchas, aproximadamente 188, quedaron destruidos. La infraestructura necesaria para conservar la cadena de frío de los productos también tuvo daños.

A partir de la constitución del campamento, los pescadores pidieron a la Autoridad Nacional de Pesca y Agricultura (Aunap) una Mesa de Diálogo para pactar un plan de acción de ayuda después del huracán. La Aunap informó que, aunque tuvo algunas demoras por organización de la logística, cumplió con la totalidad de medidas acordadas. Esta entidad les entregó a los pescadores 15 embarcaciones y 37 motores, además de dos centros de acopio en tierra. El 5 de marzo, Randy Manuel, secretario de Agricultura y Pesca, se comprometió con los pescadores para adecuar y dotar de equipamiento a las lanchas entregadas por la Aunap. Además de esto, se realizó el proceso de carnetización de los pescadores.

A pesar de los avances con estas autoridades, desde el Campamento por la Dignidad explican que hace falta una mayor articulación entre las medidas para que funcionen verdaderamente. Por ejemplo, aunque los pescadores recibieron en febrero cuatro máquinas para garantizar la cadena de frío, explicaron que habían tenido dificultades instalándolas, ya que la sede de una de las cooperativas, Fish and Farm, aún estaba destruida y otra no contaba con energía eléctrica.

La reconstrucción de otras estructuras de la isla sigue siendo un punto de crítica del Campamento por la Dignidad. A noviembre de 2021, el 54% de las viviendas de la isla estaban reconstruidas. Findeter, entidad encargada de las obras, informó a El Espectador que están consolidando los datos del avance en la reconstrucción hasta febrero.

En particular, el Campamento por la Dignidad ha denunciado las demoras con la reconstrucción del hospital. Ethel Castro, secretaria de Salud del departamento, indicó que el viejo hospital de Providencia ya se demolió y que la construcción del nuevo hospital, estimada para culminar en 2024, estará a cargo de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres y la empresa Odinsa.

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Para el pescador Édgar Jay Stephens, el campamento ya se ha vuelto una institución de resistencia y propuestas de autogestión en la isla. La búsqueda por la dignidad, ejemplificada en mejores condiciones de vida para el pueblo raizal, se ha convertido en el norte para los miembros del Raizal Dignity Camp. Además de asegurar que la reconstrucción de la isla termine, los pescadores exigen que las autoridades regionales y nacionales deben rectificar las condiciones de vida en Providencia.

Es decir, que se debe proteger el bienestar a la población raizal y sus intereses. Ante el posible evento de otro desastre natural, el Gobierno debe garantizar mejores condiciones en la infraestructura de la isla y una respuesta más rápida a las necesidades de los habitantes de Providencia, sostienen los pescadores.

“El pueblo ha ido entendiendo que vivir con dignidad es más rentable, en todo sentido”, lo resume. A pesar de los avances en las peticiones, el líder sostiene que el logro más importante es la organización que se ha logrado dentro de la Federación de Pescadores. “Los pescadores nos sentimos a gusto en el campamento. Mientras que la base de los guardacostas siga, permaneceremos aquí. Después de eso, veremos en qué espacios de organización estar”.

María Camila Bonilla

Por María Camila Bonilla

Periodista con intereses en las áreas de medio ambiente, movimientos sociales y democracia, y conflictos y paz.mbonilla@elespectador.com
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