En los seres humanos, las manifestaciones clínicas de la enfermedad van desde úlceras cutáneas que cicatrizan espontáneamente, fiebre y decaimiento, hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación severa del hígado y del bazo.
En los animales los síntomas son el decaimiento, el crecimiento exagerado de las uñas, lesiones en la piel y lagrimeo. El tratamiento consiste en aplicar glucantime por 28 días.
La enfermedad, por su naturaleza zoonótica, afecta tanto a perros como a humanos. Sin embargo, animales silvestres como zarigüeyas, coatíes y osos hormigueros, entre otros, son portadores asintomáticos del parásito, por lo que son considerados como animales reservorios.
El agente se transmite al humano y a los animales a través de la picadura de hembras de los mosquitos chupadores de sangre pertenecientes a los géneros Phlebotomus, del Viejo Mundo, y Lutzomyia, del Nuevo Mundo, de la familia Psychodidae. En Colombia este tipo de mosquito es mejor conocido como palomilla o capotillo.