
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
“Muchos de los míos murieron con tanta crueldad, fueron arrojados al río Atrato, qué dolor, se lo digo porque a mí me ha tocado llorar a un joven amigo que un fusil me arrebató”.
Este es un fragmento de la canción El Chocó sigue de pie, compuesta por Yamid Correa, La cuota del Chocó, uno de los muchos jóvenes de Riosucio que quieren ser reconocidos por el arte. “Mis letras hablan del reclamo de la comunidad por el abandono al que hemos estado sometidos. Todas esas realidades ante las que el Estado se ha hecho el ciego”, dijo a El Espectador.
Riosucio es uno de los 30 municipios del departamento de Chocó. Ubicado en el Darién chocoano y limitando con la República de Panamá, es considerado por sus residentes como “un pueblo olvidado” de casi 50 mil habitantes. A pesar de su enorme riqueza natural, y de estar bañado por el río Atrato, sus problemáticas son innumerables. La pobreza, la falta de acceso a agua potable y las victimizaciones del conflicto armado son solo ejemplos de los males a los que se tienen que enfrentar las comunidades afros e indígenas que lo habitan.
(Le puede interesar: “Antes que desplazarnos, nos quedamos a morir”: indígenas del Bajo Atrato, Chocó)
Las misiones humanitarias realizadas a finales del año pasado en seis municipios del departamento de Chocó, incluido Riosucio, dieron cuenta de que para los habitantes de los territorios la crisis no es nueva. “El Chocó, el Pacífico y el occidente de Antioquia vienen padeciendo una grave crisis de derechos humanos, que en razón del conflicto armado interno, políticas públicas equivocadas y proyectos inconsultos ha derivado en crisis humanitarias profundas”, se señala en un extracto del “Informe colectivo sobre la grave crisis humanitaria y de derechos humanos”, elaborado por la Iglesia católica y otras iglesias.
En medio de la incertidumbre, los jóvenes riosuceños buscan mostrar otra cara de Chocó a través de diversas expresiones artísticas ligadas a su arraigo cultural. Según plantean algunos líderes, será difícil lograrlo si el país no voltea a verlos. “Los jóvenes estamos pasando por una situación difícil y necesitamos soluciones prontas para que el día de mañana no estemos como nuestros hermanos de Quibdó”, aseguró Ferleys Córdoba, de 22 años, quien es el coordinador de la Casa de la Juventud de Riosucio, ubicada en el barrio El Paraíso, al lado de la biblioteca. A pesar de ser parte de la administración municipal y de trabajar de la mano con la Secretaría de Cultura, confesó que las posibilidades para los jóvenes son muy limitadas.
Según el coordinador de la Casa de la Cultura, Édinson Lemos, el municipio cuenta con un presupuesto cercano a los $160 millones anuales para el desarrollo de actividades artísticas. “En la actualidad trabajamos con cerca de 170 jóvenes. Lamentablemente, ahora no tenemos Casa de la Cultura, arrendamos un espacio de 7x8”, reconoció.
(También puede leer: Mayor del Ejército dice que Clan del Golfo está integrado por exmilitares en Chocó)
En medio de esas difíciles circunstancias, Lemos destacó la realización del concurso de canto “Mi voz con sentido”, celebrado en la virtualidad el año pasado. “Debo darle gracias al alcalde, porque ha estado muy pendiente del tema cultural (…) A finales de abril estaremos en el quinto evento de danza del departamento, en el municipio de Unión Panamericana”, manifestó.
Cabe recordar que el mandatario Conrad Valoyes Mendoza se encuentra vinculado, junto a otros dos funcionarios de la Alcaldía, a una investigación de la Fiscalía por presuntas irregularidades en contratos para brindar ayudas alimenticias a las familias del municipio, en el marco de la crisis por el covid-19.
Cuestionamientos y apoyos
Sebastián Hinestroza, líder de baile de 20 años y consejero de juventudes, abandonó su proceso en la Casa de la Cultura en señal de indignación por sus condiciones. “Los jóvenes no cuentan con apoyo de la Alcaldía, solo nos buscan cuando están en apuros. No hay escenarios de práctica, la Casa de la Cultura es de madera y tiene palos atravesados, no tenemos uniformes, no tenemos sonido. Practicamos en la calle, donde transitan motos y carros; hay piedras y escombros que nos causan heridas”, aseguró.
Hinestroza trabaja con 20 jóvenes y 15 niños, además de buscar a las personas que están en las pandillas y en la drogadicción para que salgan de los malos pasos. Su lema es que con el arte pueden salvar vidas.
Otro de los consejeros de juventudes y líder artístico, Juan Andrés Mena, comentó que las casas de la Cultura y la Juventud son más una fachada que una realidad. “En la Casa de la Juventud se la pasan en reuniones políticas y nuestro acceso es limitado”, precisó.
(Le puede interesar: Paramilitares avanzan en el sur del Chocó)
También dijo que si los jóvenes continúan bailando la jota, el abozao o el exótico -danzas tradicionales del Pacífico- es porque es su pasión y porque quieren reivindicar la cultura de Chocó, no por iniciativa de la Alcaldía. “Los chocoanos nos caracterizamos por sonreírle a la vida a pesar de las adversidades, y creo que eso es lo que nos permite continuar”, agregó.
En contraposición, el joven cantante Yamid Correa y el líder de baile y pintura Yojan Moreno, de 26 y 21 años, destacaron el esfuerzo de los coordinadores de cultura y juventud para promover el arte en Riosucio. Indicaron que para que surjan los proyectos del municipio es necesaria una articulación del departamento y la nación, ya que la situación es aún más complicada en corregimientos, veredas y cuencas de los ríos, donde grupos armados como el Clan del Golfo continúan en consolidación, asediando y confinando a los consejos comunitarios y a las comunidades indígenas, las cuales aseguran nunca haber contado con la presencia real del Estado.
“Una de las cosas que ha fomentado la maldad y la guerra es la falta de oportunidades”, dijo Correa, quien expresó que su objetivo es conectar a la gente con el dolor que ha tenido que padecer Chocó.
(También puede leer: Retrato de una región controlada por las Agc, al mando de “Otoniel”)
Tres líderes consultados coincidieron en que su sueño es crear una corporación de formación artística que también sirva para articular los intereses de los jóvenes de Riosucio. “Tengo la fe de que va a haber un día en el que les voy a decir: acá están los uniformes, el bafle y el salón. No me voy a dar por vencido para trabajar en lo que nos representa como riosuceños”, concluyó Sebastián Hinestroza.
