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Dibujos animados enseñarán sobre derechos humanos

Un grupo de jóvenes creará una serie para niños que eduque sobre el reclutamiento infantil, la explotación sexual, el trabajo de menores y otros problemas que enfrenta la niñez colombiana.

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Redacción Paz
11 de abril de 2016 - 05:36 p. m.
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"La vida debe ser tristeza y sufrimiento. No hay tiempo para jugar y ser felices -le dijo Jaime a su hermanita. La pequeña lo miró atónita. Él llevaba un par de días en un grupo armado y ya se veía muy diferente. Ella contestó al borde del llanto - Pero si somos niños y ese es nuestro primer mandato: ser felices".

Esa es una escena inédita de la nueva serie infantil que pronto producirá el colectivo Esperanza, un grupo de jóvenes que pretende hacerle frente al reclutamiento infantil, la explotación sexual y el trabajo de menores, con su trabajo audiovisual.

Politólogos, sociólogos, comunicadores sociales y diseñadores se unieron para crear un contenido que le reconozca a la niñez sus derechos. Que se dirija a ellos con contendido profundo y realista pero al mismo tiempo llamativo y entretenido.

La serie animada llamó la atención del jurado de Recon: Paz en Movimiento, que premia iniciativas ciudadanas de paz, y se le otorgó un capital de $5 millones para que desarrollen el proyecto.

La idea nació cuando Mauricio Agudelo, diseñador en una productora de video, se dio cuenta que había una gran deficiencia de contenido infantil útil, didáctico y profundo. Eso le preocupó más aún cuando tuvo su hijita. Llamó a unos amigos politólogos y antropólogos, expertos en temas de infancia y adolescencia, y ellos le confirmaron sus miedos: los niños están viendo novelas, series y otros contenidos pensados para adultos.

Gran parte de la oferta audiovisual, dice Mauricio, exalta la violencia, la asocia con poder y éxito. Se trata a la mujer como un objeto, le dan demasiada importancia al dinero y lo material. Eso entre otra cantidad de afrentas contra la audiencia.

El grupo estudió los contenidos infantiles y encontraron que muchos de ellos no tienen en cuenta la capacidad intelectual de los pequeños. Los subestiman. Son completamente superficiales y no reconocen sus necesidades. Esas críticas, dicen, aplican para contenidos nacionales e internacionales. Así que decidieron crear algo nuevo.

Teniendo en cuenta que los niños colombianos han tenido que soportar violencia dentro y fuera de su casas, pensaron en hacer algo que respondiera a su necesidad, su derecho, a un entorno protegido y pacífico. “Los niños, niñas y adolescentes han sido la carne de cañón de la guerra por muchos años. Crecen en entornos violentos y eso es lo que replican al crecer”, explica Andrés Santos, politólogo que hace parte de la iniciativa. Eso es lo que pretenden cambiar.

Su firme propósito es convertir entornos de riesgo en ambientes de protección. “La televisión, por ejemplo, es considerada por muchos padres como un riesgo. Los niños están expuestos a toda clase de contenido las 24 horas del día. Pero se puede volver un ambiente protector si los mensajes que transmiten dotan a los niños de herramientas para hacerse respetar”, explica Alejandra Arias, antropóloga encargada de la investigación teórica del proyecto.

Con el premio que se ganaron pagarán la realización de los primeros episodios de la serie. Una de sus metas es darle una estética, "un look, completamente diferente a todo lo que se ha visto en Colombia". Eso es importante para poder exportarla a otros países que han estado en conflicto y tienen la misma problemática.

Su plan a futuro es convertir esta serie en proyecto audiovisual que se complemente con juegos de computador, figuras de plástico, cartillas y cualquier otro elemento que ayude a recalcar el mensaje. Estos mecanismo encajan perfectamente con la nueva dinámica de violencia urbana que ellos identificaron en sus estudios.

“El 70% de los niños reclutados militan en bandas criminales. Son esos grupos los responsables por la mayor parte de utilización infantil”, explica Andrés Santos, miembro del proyecto y experto en formular políticas públicas para infancia y adolescencia. Eso significa que los niños ya no están aislados en las regiones sino escondidos entre las junglas de cemento donde tienen fácil acceso a la tecnología.

“Nosotros crecimos y nos desarrollamos en medio de la violencia. Pero ellos, los niños, no quieren ni deben hacerlo. Para ellos tenemos que imaginar y crear un país distinto”, concluye Alejandra

Por Redacción Paz

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