Una frase se repite en los municipios de Nunchía y San Luis de Palenque: “esto no se había visto nunca”. Las veredas y cascos urbanos de ambos municipios de Casanare resultaron gravemente inundados tras los desbordamientos de los ríos Tocaría y Pauto, respectivamente, por cuenta de las lluvias que cayeron en los últimos días. Ha sido tal la intensidad de las precipitaciones que también hay emergencias por inundaciones, caídas de puentes y derrumbes en Boyacá y Arauca, donde se han reportado comunidades incomunicadas. En total, las lluvias dejan más de 15.000 damnificados en los tres departamentos.
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La emergencia comenzó el pasado jueves 9 de julio. Mientras en Arauca se comenzaban a registrar afectaciones en la vía La Soberanía, que conecta al departamento con el resto del país, en Casanare, más de 2.000 personas del municipio de Nunchía resultaron damnificadas tras la creciente del río Tocaría, que también se llevó varios puentes de acceso al municipio, entre ellos, el que conecta con Paya, Boyacá.
Las lluvias continuaron y para el viernes ya había registro de más de cinco municipios afectados por crecientes en Casanare. Además, toda la provincia de Gutiérrez en Boyacá estaba en emergencia y el municipio de Tame gravemente cercado por la creciente de varios de sus afluentes, entre esos, el río Casanare.
Según la Gobernación de Boyacá, en total se han registrado 27 poblaciones damnificadas en ese departamento. Las lluvias han generado varios deslizamientos que mantienen incomunicado al municipio de Güicán; Panqueba perdió parte de su acueducto, por lo que no tienen agua, y en Cubará varias hectáreas están inundadas, lo que significa la pérdida de un gran número de cultivos. En Arauca, el panorama no es muy diferente, las autoridades departamentales registran 9.000 damnificados, así como la caída de un puente que dejó al departamento sin conexión terrestre con los departamentos de Santander, Norte de Santander y el municipio de Cubará, en Boyacá.
El panorama es más grave en Casanare; el último balance de la gobernación indica que los afectados subieron a 6.000, así como 10 de los 19 municipios presentan emergencias por las lluvias, por lo que se declaró la calamidad pública, pero la situación más crítica se registra en el municipio de San Luis de Palenque, donde, según su alcalde, Ediber Vásquez Rincón, hay más de 27 corregimientos afectados y al menos el 90 % del casco urbano se inundó.
“Estamos viviendo una emergencia sin precedentes. Desde muy temprano en el casco urbano y en las veredas sobre el río Pauto y Cravo Sur. Al mediodía la emergencia se desbordó en el casco urbano, llegando hasta alcanzar un nivel de altura de más de 1,20 metros”, explicó Vásquez Rincón, alcalde de San Luis de Palenque.
Fue una creciente súbita
La propietaria de una tienda en el casco urbano de San Luis señaló a medios locales que la emergencia no les dio tiempo de reaccionar. Sobre las 6:00 a. m. se dieron cuenta de que se estaban encharcando las calles, pero de un momento a otro el agua comenzó a subir y a inundar las viviendas. Esto lo corrobora José Henry Calderón, periodista de Nota Llanera, quien aseguró a este medio que “eso fue de un momento a otro, en cuestión de minutos. Como nunca había pasado eso, cuando reaccionaron tenían el agua a la rodilla; cuando comenzaron a sacar sus cosas, a la cintura, y ahí ya les llegó al pecho”.
Para dimensionar la situación, Calderón agrega que la emergencia más grande que había visto era la inundación de un grupo de cerca de 20 casas en su municipio, Trinidad (que está muy cerca y también está en alerta), pero nunca había visto que el agua entrara a San Luis de Palenque, donde más de cinco cuadras terminaron bajo el agua.
Ayer el río Pauto ya había bajado en la mayoría de las calles, por lo que parte de los damnificados del municipio comenzaron a volver para limpiar sus casas. “Quedaron muchos enseres afectados. Las casas están llenas de lodo. Muchos chifonieres y camas van a tener que botarlos”, explica Calderón.
La gobernación habilitó el coliseo azul, del colegio municipal, para albergar a los damnificados, mientras se continuaban los trabajos para apoyar a las personas atrapadas en corregimientos de este y otros municipios, como Hato Corozal y Paz de Ariporo, que también se inundaron por crecientes de ríos como Casanare y Cravo Sur. Este último tiene en alerta a Yopal.
El riesgo en la capital del departamento es por una posible avalancha. Según autoridades locales, se teme que se presenten condiciones a las de Mocoa en 2017, cuando se registró la avenida torrencial, que dejó centenares de damnificados, por lo que las autoridades locales están monitoreando la actividad del río. El agua está sobre los 4,8 metros de altura, pero dan un parte de tranquilidad, ya que no se ha dado ningún tipo de represamiento sobre la cuenca.
Frente a las afectaciones, la gobernación señala que varias viviendas de adobe se las ha llevado el agua, al igual que los animales, por lo que la prioridad ha sido evacuar. Desde Fedearroz y organizaciones locales ganaderas han advertido que son varias las hectáreas y animales perdidos en esta emergencia, pero solo hasta que baje el nivel del agua se podrá dimensionar la magnitud de las pérdidas.
A nivel local, se han estado recibiendo ayudas en la gobernación de Casanare y en Unicentro en Yopal, mientras que en los municipios afectados se han realizado ollas comunitarias para atender a los damnificados. “Acá la gente es muy solidaria. Se han hecho comidas y llevado a San Luis de Palenque y se han entregado a los que han llegado acá”, agregó Calderón.
El Ideam pronostica nuevas lluvias en los próximos días y mantiene la alerta roja en los tres departamentos, donde las autoridades locales han reconocido que la magnitud de la emergencia superó su capacidad de respuesta.