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A 12 horas por carretera saliendo de Bogotá está Güicán el municipio que creció con la nieve, la misma que está viendo desaparecer.
Entre frailejones, helechos y hongos se encuentra el río Playitas, uno de los afluentes que le dan vida a esta fría región del país, una estación casi que obligada al comenzar el camino de cinco horas a pie para llegar a la cima de la Sierra Nevada del Cocuy y disfrutar de la nieve en Boyacá.
Según las cifras de Parques Nacionales Naturales (PNN) en 1995 a este paraje colombiano llegaban 4.000 personas, cinco años después tan solo se registraron 525 visitantes. Situación que cambió para 2005, cuando fueron 3.836.
El parque se ha convertido en un gran atractivo turístico y por las dificultades del terreno se comenzó a implementar el uso de caballos para subir a los turistas. El número de personas se incrementaba al mismo ritmo que el número de animales.
Animales usados por aquellos que no están acostumbrados a la altura y pueden sufrir del conocido ‘mal de montaña’ o soroche que genera dolor de cabeza, mareo e incluso taquicardia.
En noviembre del año pasado PNN le notificó a todos los operadores turísticos de la zona que desde el primero de febrero y como medida pedagógica no podrían circular animales silvestres dentro de sus inmediaciones, esto incluye a los caballos debido a que ensanchan los senderos, afectan el área protegida y contaminan las fuentes hídricas con sus excrementos.
Álvaro* tiene 52 años, 40 de los cuales los ha dedicado a trabajar como guía en el Cocuy. Nació en la zona y desde pequeño ha recorrido cientos de veces la montaña; dice que vive de esto y sus hijos ya son expertos en el terreno. Además, es propietario de cuatro de los caballos que se alquilan a los turistas.
Desde hace cuatro meses, cuando se expidió la medida, cada ascenso que hace con los visitantes es un riesgo. Si lo descubren deberá pagar una sanción pedagógica y si reincide monetaria. Muchos guías han seguido su ejemplo. A pesar de que desde marzo la prohibición del PNN se hizo oficial, durante Semana Santa los funcionarios de la entidad alcanzaron a contar hasta 658 caballos.
Para Henry Pinzón, jefe del área protegida del Parque del Cocuy, esta es tan solo la punta del iceberg. “Hay problemas con las basuras que dejan los turistas en la nieve, y además hacen sus necesidades fisiológicas que también contaminan”. Sin embargo, Jorge Luis Ceballos, investigador del Ideam encargado de los estudios sobre la dinámica glaciar y conocedor de la Sierra Nevada de El Cocuy, aseguró que la presencia de los caballos no afecta en nada este cuerpo de hielo y afirmó que su desaparición sólo se da por efectos climáticos: “Hay lugares del páramo que no se han pisado y se han descongelado por el cambio del clima”.
El Gobierno departamental, las alcaldías, Corpoboyacá, Parques Nacionales y la gente de la región han asistido a mesas de concertación en las que, según contó Marlen* -otra de las guías que se siente perjudicada-, se comprometieron a seguir barriendo y recogiendo con palas el estiércol de los caballos. Pero, dijo, Parques sigue firme en sus medidas: los cursos pedagógicos a quienes incumplan la norma y las amonestaciones que permite la ley.
* Nombres cambiados
*Este viaje fue posible gracias la invitación del IDEAM.