La disputa limítrofe entre Meta, Caquetá y Guaviare por un lado, y Boyacá y Casanare por el otro, está que arde, y ya llegó a instancias del Congreso. Aunque algunos lo nieguen y digan que las diferencias vienen de décadas pasadas, tras del súbito interés por anexar territorios está la posibilidad de arañar regalías petroleras.
Entre el Meta y Caquetá, la puja es por la inspección de San Juan de Losada, en La Macarena (Meta) que representa cerca de 10.000 kilómetros cuadrados, los cuales, según los caqueteños, pertenecerían en realidad al municipio de San Vicente del Caguán.
Allí, el año pasado el Ministerio de Minas y Energía anunció el descubrimiento de un yacimiento petrolero que alertó a la Gobernación del Caquetá para insistir en reclamar este territorio como suyo, ya que puede generar jugosas regalías. La Macarena ya recibió un giro de 21 millones de pesos, según el diputado metense Carlos Osorio, integrante de una mesa de negociación para resolver la pelea. “La disputa no tiene sentido, el territorio le pertenece al Meta según la Ley 78 de 1981 que fijó los límites entre Caquetá y Meta, y la Ley 118 de 1959, cuando se creó el departamento”, explicó Osorio a El Espectador.
La tensión creció en las últimas dos semanas debido a que, según Osorio, parlamentarios del Caquetá hicieron lobby en los Ministerios del Interior y Minas, y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), logrando que se suspendieran las regalías a La Macarena. Además, a un debate de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes sobre el tema, acudieron la Asamblea del Caquetá y el alcalde de San Vicente del Caguán, Hernán Cortez. Del Meta hubo escasa asistencia.
Esta no es la única zona que disputa el Caquetá. También pelea por más de 4.000 kilómetros cuadrados de las veredas Buenos Aires y Yaguará en el municipio de Calamar, hoy del Guaviare.
“El conflicto territorial data de 1982, cuando Caquetá insistió en quedarse con la zona del Guaviare. Lo último que han hecho es promover una consulta popular para que la comunidad decida a qué departamento pertenece”, indicó el director de Planeación del Guaviare, Albeiro Pachón.
“La confusión de los conflictos territoriales viene desde 1976 cuando se hizo una mala interpretación de los límites entre los ríos Caquetá, Apaporis y el Guayabero, que aún no se han definido totalmente. No se puede decir que la zona, de 14 mil kilómetros cuadrados, pertenece al Meta o Guaviare”, dijo Edilberto Ramón Endo, Secretario de Gobierno del Caquetá. Endo apoya la suspensión de las regalías a La Macarena, pues cree que no es justo que se le giren sin haber definido los límites departamentales.
El 29 de octubre los departamentos expondrán sus argumentos, en Bogotá, ante el Ministro del Interior, Fabio Valencia.
Casanare y Boyacá también se pelean las riquezas
El otro diferendo se presenta entre los municipios de Nunchia (Casanare) y Paya (Boyacá). Aquí las disputas ocurren desde 1973. Cuando se fijaron los límites, el Casanare era Intendencia, y Nunchía pertenecía a Boyacá.
Sin embargo el diferendo se volvió a reactivar desde hace unos 6 años cuando se descubrió petróleo en la vereda de Vijagual (Casanare), donde Ecopetrol realiza perforaciones en el pozo Huron 1 ubicado en el Bloque Niscota.
“Desde que se fijó el límite entre Boyacá y Casanare, que era la Cordillera Oriental, pasaron más de 20 años sin que los boyacenses manifestaran que querían el territorio, pero apenas se descubrió petróleo, se les reactivó el interés por la zona”, dijo a El Espectador Amilkar Rodríguez Bohórquez, asesor jurídico de la gobernación de Casanare en el diferendo limítrofe.
El jurista agregó que los pozos petroleros se hallan en el piedemonte llanero, zona del Casanare, donde el gobierno departamental realiza inversiones sociales.