El 15 de julio de 2008, Medellín conoció la trágica noticia del asesinato de Isabel Cristina Restrepo Cárdenas, una joven de apenas 18 años que con su talento estaba destinada a ser una de las mejores bailarinas de ballet clásico del país. Su mamá, Betty Cárdenas, dice que esa noche su hija departió con algunos amigos en el exclusivo sector de El Poblado. Horas después, en la madrugada, una sorpresiva llamada le informó que la joven estaba gravemente herida, minutos más tarde murió.
Desde ese día Betty, una apasionada artista plástica, convocó a todos los amigos de su hija y a los artistas paisas para que todos los días 15 de cada mes se reunieran en el parque donde Isabel fue atacada, con el fin de rendirle un homenaje a la bailarina a través de la danza, el teatro y la pintura. Una forma de recuperar el espacio invadido por los criminales.
El Concejo de Medellín decidió rebautizar el lugar con el nombre “Parque de la Bailarina Isabel Cristina Restrepo”. Betty comenzó también a transformar el sitio en un escenario limpio para el arte y la reconciliación, libre de la delincuencia y la inseguridad.
A las convocatorias, además de los vecinos de El Poblado, llegan hoy decenas de personas que han perdido de manera violenta a un ser querido. “La idea de Betty se está replicando en varios lugares de Medellín, como el Parque Berrío, el Parque de los Deseos, el Centro Administrativo la Alpujarra y en centros comerciales”, asegura Juan David Hurtado, la persona que postuló a Betty Cárdenas como titán en la categoría de Gestos de Paz.
“Ella es un símbolo de resistencia que ha transformado ese dolor, que todos sabemos que está allí, en amor y arte”, agrega el fotógrafo Alejandro Cano, quien desde hace un año apoya el movimiento. En el mismo sentido, Liliana Mejía, una periodista y activista de estos encuentros, dice que Cárdenas “es carisma y un ejemplo de superación que decidió no guardar rencor ni vengarse de la sociedad que le arrebató a su hija. Por el contrario se convirtió en una protectora de esa sociedad”.
Cada año, a través de la Fundación Alas de Mariposa, Betty hace una convocatoria internacional para que los artistas se den cita en los parques de sus ciudades y rindan homenaje a las mujeres víctimas del homicidio.
“Yo encuentro a Isabel Cristina en todas partes, en este parque, en cada árbol, en cada persona y en los ojos que miro. Para mí este proyecto es la realización artística de la vida que le arrebataron a mi pequeña”, dice Betty Cárdenas, quien además, como pintora especializada en arte terapia, habilitó el taller de su casa como centro de ayuda para quienes están en procesos de duelo por la muerte de seres queridos.
Cada semana, un grupo de alumnos llegan hasta su hogar para pintar, con la intención de encontrar en el lienzo y en los pinceles el vehículo para canalizar el dolor de una pérdida.
Por su entrega, liderazgo y convencimiento de que por medio del arte se puede llegar a encontrar caminos de paz, esta antioqueña es una de las nominadas de Titanes Caracol.