Una mujer deportada de EE.UU., a quien llamaremos Olga para proteger su identidad, explicó en diálogo con Blu Radio por qué tuvo que aceptar que sus hijos, menores de edad, fueran adoptados en ese país.
Todo inició hace cuatro años cuando la noticia de deportación tocó la puerta de esta familia que vivía en Estados Unidos; la pareja tuvo que regresar a Colombia con sus dos hijos luego de vivir 10 años en Florida.
“El abogado nos dijo salgan y regresan fácilmente, eso fue lo que hicimos pero nos dimos cuenta que fue una orden de deportación, el manejo del caso había sido diferente y nos quedamos con los niños viviendo aquí en Colombia”, contó.
Sin embargo, en Colombia no encontraron el mejor panorama y decidieron separarse de sus hijos para brindarles un futuro mejor teniendo en cuenta la situación que vivieron en Buga donde recibieron varias amenazas y extorsiones.
“Nosotros empezamos a recibir extorsiones, unos hombres me pidieron dinero por mis hijos, me dijeron que como yo no iba tener dinero si tenía esos dos gringuitos en la casa (…) Empezó el terror en la familia, fue cuando yo me di cuenta que me conocían, sabían que mis hijos existían, fue horrible, aún es horrible y ahora que no están más”, agregó.
Para proteger a sus hijos decidieron tomar la decisión de ponerlos en adopción en el país norteamericano donde una tutora se hizo cargo de ellos.
“Los amamos, va a ser muy difícil, muy doloroso pero en Estados Unidos van a estar seguros y decidimos enviarlos, siempre con la esperanza firme de que nos vamos a reunir pronto”, relató entre lágrimas.