
Foto: Corpocesar
Eran las 7:00 de la noche del 1 de mayo de 1999. Félix Carillo Hinojosa, oriundo de la Guajira, subió al escenario convencido de que el público era un “monstruo de mil cabezas”, un mercado persa a punto de absorberlo. Para evitarlo, fijó la mirada en la copa del palo e’ mango, el árbol que gobierna la plaza Alfonso López, en Valledupar.
Era finalista de la categoría de canción inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata. Cuando terminó de cantar sintió entre alivio y orgullo: “Bajé la mirada y vi que al público le había gustado mi...

Por Paula Andrea Baracaldo Barón
Comunicadora social y periodista de último semestre de la Universidad Externado de Colombia.@conbdebaracaldopbaracaldo@elespectador.com
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