A las 7:00 de la noche del 1° de mayo de 1999, Félix Carrillo Hinojosa subió al escenario convencido de que el público era un “monstruo de mil cabezas” a punto de absorberlo. Para evitarlo, fijó la mirada en la copa del palo e’ mango, el árbol que gobierna la plaza Alfonso López, en Valledupar.
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Era finalista de la categoría de canción inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata. Cuando terminó de cantar sintió entre alivio y orgullo: “Bajé la mirada y vi que al público le había gustado mi presentación”. Han pasado 27 años en los cuales sigue creyendo que “cuando miras ese árbol, esa copa, tú asciendes, llegas a la cúspide”.
Del palo e’ mango se sabe que fue sembrado el 7 de agosto de 1937, junto a otros tres árboles, por Eloy Quintero Baute y sus amigos, pero solo uno logró sobrevivir. Fue bautizado en 1969, en el primer concurso de la canción inédita en el Festival Vallenato, cuando las eliminatorias se hicieron bajo su sombra, y desde entonces ha sido testigo de generaciones de juglares y músicos como Rafael Escalona y Lorenzo Morales, y hasta inspiró a Leandro Díaz, quien le compuso una canción.
Pero el paso del tiempo pasa factura. Análisis particulares evidencian que la intervención humana, como la instalación del piso de mármol que le costó COP 9.870 millones a la Alcaldía en 2018, han afectado su fisionomía, entonces, ¿quién asume su cuidado?
Valledupar no tiene inventario de árboles.“Hay un desorden administrativo. Han fallecido dos personas porque se caen ramas gruesas, hay podas indiscriminadas, árboles secos y poca intervención. Como no acuden a los llamados para explicar en qué se invierten los recursos, la administración municipal utiliza eso como argumento para justificar la falta de acción, buscando préstamos para que otros hagan lo que ellos deberían”, dice Ricardo Vives, exconcejal, líder y veedor ciudadano de Valledupar.
El árbol de la plaza Alfonso López, junto a otros ocho, ha sido catalogado como patrimonial de la ciudad. Al respecto, uno de los representantes del Foro Ambiental del Cesar, que pidió no revelar su nombre, explicó que la Alcaldía no tiene realmente ningún ente encargado del manejo del arbolado urbano. “Las acciones de ambos organismos (la Alcaldía y Corpocesar) han sido iniciativas aisladas para decidir qué especie sembrar, qué hacer con los árboles problemáticos o cómo atender quejas. La diferencia es que uno formula y el otro debería ejecutar”.
En marzo de 2017, la Alcaldía, con la Gobernación del Cesar y Usaid, formuló el Plan de Manejo del Arbolado Urbano de Valledupar. Es “un documento de referencia que hoy la concesión está tomando como base, con el estudio de Martín Elías Mendoza, docente de la Universidad Popular del Cesar, que elaboró un trabajo de maestría titulado ‘Pedagogía ambiental para el desarrollo sostenible’, cuyo objetivo fue precisamente abordar el tema de los árboles patrimoniales, entre ellos el palo e’ mango”.
Desde entonces se han hecho foros anuales sobre los árboles, en los que esta semana se presentó un informe de las condiciones del palo e’ mango, en el que se resalta que, a pesar de que existe un porcentaje de madera debilitada o con pudrición, el 70 % de la estructura interna está en buen estado, pero “hay cortes antitécnicos, heridas sin sellar, rellenos con cemento, cambios bruscos del suelo”, se lee en el informe.
Por esto, el integrante del Foro Ambiental del Cesar resalta que se deben establecer responsabilidades del cuidado del árbol. “No se actúa, o se actúa por reacción: se le hace un control mecánico, pero de forma aleatoria, no periódica ni metódica, lo que impide que el tratamiento dé resultados duraderos o que las plagas dejen de reaparecer”.
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A finales del año pasado el Concejo de Valledupar le aprobó la creación de la concesión “Valledupar Ciudad Verde” para tercerizar ocho servicios ambientales, entre los que está el cuidado de los árboles. Este proyecto ha sido criticado por Vives, quien lo demandó al señalar que no se socializó con las comunidades ni con Corpocesar, así como tampoco hay claridad de dónde van a salir los recursos. El plan costaría alrededor de COP 234.000 millones. A esto se suma que lo que se busca con la concesión no está dentro de los proyectos del Plan de Desarrollo.
La respuesta de Valledupar Ciudad Verde
Desde la Alcaldía, Odacir Camargo, gerente del proyecto, señaló a El Espectador que esta iniciativa nació en la Secretaría de Desarrollo Económico y Ambiente de Valledupar, y es un contrato de concesión que se dio al privado que él representa. “Nos corresponde hacer una inversión de cerca de COP 20.000 millones y el municipio retribuye la inversión, así como el mantenimiento y el embellecimiento que se va a realizar”.
El contrato se inició el 15 de enero, y el 9 de marzo empezó la operación que, según explica Camargo, consiste en el cuidado del arbolado, la recuperación de los humedales (María Camila, El Eneal y Sicarare) y la protección de la cuenca del río Guatapurí, que incluye jornadas de sensibilización ambiental y la intervención de bulevares y glorietas. “Se va a hacer todo el censo del arbolado para determinar cuántos árboles afectados hay, cuántos están enfermos y cuántos representan un riesgo (que habrá que talarlos y hacer una compensación): por cada árbol talado, vamos a sembrar cinco nuevos”.
Aunque Camargo señala que la acción de Vives la debe responder la Alcaldía, indica que “de los 17 objetivos que tiene el actual plan de desarrollo, 15 de las acciones de su proyecto coincidían”, así como resalta que esto se tuvo en cuenta en el diseño.
Por último, Camargo manifestó que Valledupar Ciudad Verde está en la obligación de intervenir todos los árboles de la ciudad, patrimoniales y no patrimoniales, por lo que aseguró que con base en el informe presentado esta semana se va a intervenir el palo e’ mango. “Ya tenemos un equipo técnico y el estudio. Con base en eso vamos a programar una visita para este fin de semana y una cuadrilla para que la próxima podamos intervenir”.
Sin raíces no hay vallenato
El árbol está a punto de cumplir 90 años, pero sin intervención los expertos señalan que corre el riesgo de morir más temprano que tarde, por lo que ahora prima no solo atender los problemas que ya tiene, sino que desde el nivel local se asignen las responsabilidades para su protección.
“Si Valledupar Ciudad Verde termina convertida en otro aparato burocrático que vive de estudios, consultorías y comités, el fracaso será doble: se habrá desperdiciado dinero público y se habrá confirmado la sospecha ciudadana de que las alianzas público–privadas son solo excusas para negocios”, resaltó el editorial que publicó sobre el tema Radio Guatapurí.
Por eso, dice el investigador y escritor Félix Castillo: “en este país es más fácil cuidar una botella de Old Parr. El día que el árbol muera, también lo hará la magia que durante años hizo de ese lugar algo más que una plaza”.