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30 Jul 2022 - 2:00 a. m.

En Calarcá (Quindío): riesgo inminente por sustancias peligrosas incautadas

En una sede policial permanecen alojadas al menos dos toneladas de insumos químicos perjudiciales para la salud, que podrían contaminar las fuentes de agua. Alerta.
Ricardo Ávila Palacios

Ricardo Ávila Palacios

Editor Sección Colombia
Parte de las sustancias peligrosas incautadas en octubre de 2021 fueron derramadas, lo que alertó a las autoridades.
Parte de las sustancias peligrosas incautadas en octubre de 2021 fueron derramadas, lo que alertó a las autoridades.
Foto: Cortesía

El 26 de octubre de 2021, las autoridades incautaron 2.500 kilogramos de cloruro de calcio, 8.000 kilogramos de ácido clorhídrico y 20.880 kilogramos de sustancia neutra (hidrocarburos alifáticos, cicloalcanos y alquil-bencenos), en un procedimiento en el cual fue capturado un hombre que meses después fue condenado por el delito de tráfico de sustancias para procesamiento de narcóticos.

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El cargamento fue almacenado en las instalaciones de la Policía de Tránsito y Transporte del Quindío, ubicado en la vía La Uribe-Calarcá (kilómetro 82+200) báscula de pesaje, propiedad de la empresa Odinsa, Autopistas del Café S.A.

En una petición enviada a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la secretaría principal del Consejo de Cuenca POMCA Río La Vieja asegura que las cantidades almacenadas en la sede policial “superan las 11 toneladas de químicos, pues no se trata de una sola incautación, sino de varias. Además, y esto es lo verdaderamente grave, se encuentran depositadas sin ningún tipo de seguridad y control en contenedores en predios aledaños a la báscula, en la carretera de La Bella a Calarcá, a cargo de la Seccional de Tránsito de la Policía Nacional. En este sector, asimismo, se encuentran varias estaciones de servicio”.

Según esa secretaría, dichas sustancias son extremadamente riesgosas para los más de 76.000 habitantes de Calarcá, así como de quienes viven en las rondas y toman sus aguas de los ríos Santo Domingo, Barragán y Verde, por cuanto el predio está a menos de 500 metros del cauce del río Santo Domingo.

Y va más allá al advertir: “La explosión o derrame de esta sustancia puede generar una catástrofe en términos de vidas humanas, flora y fauna, por cuanto los organismos de socorro del departamento NO cuentan con los equipos que exige la norma OSHA de equipo de protección individual (29 CFR sección 1910 norma 132) ni un equipo de respiración homologado por el NIOSH de máscara completa con un cartucho contra gases ácidos aprobado específicamente para el uso con ácido sulfúrico, con prefiltros de partículas R o P100, ni mucho menos equipos de respiración purificador de aire, de tipo aire forzado, con máscara completa”.

¿Qué dicen las autoridades?

Alertados de la delicada situación, y tras varios meses de peticiones radicadas por la secretaría principal del Consejo de Cuenca POMCA Río La Vieja, ante múltiples entidades, Mónica del Pilar Gómez Vallejo, procuradora 14 judicial II ambiental y agraria de Armenia, exhortó con carácter urgente a la Dirección Seccional de Fiscalías Quindío, al fiscal 16 especializado y a la Dirección de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), con el objetivo de dar una disposición final adecuada e inmediata a la totalidad de las sustancias químicas peligrosas referenciadas y almacenada, con el fin de proteger de forma prevalente e inminente el medio ambiente, los recursos naturales y la salud e integridad humanas.

En el oficio, fechado el 17 de julio pasado, la procuradora reseña un informe de Inspección de Seguridad (del 12 de julio de 2022), en el cual el teniente Carlos Andrés Ocampo Valencia -jefe del Departamento de Prevención y Seguridad del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Calarcá- precisa “que el almacenamiento de este material se está realizando de forma incorrecta y genera un riesgo extremadamente alto para los transeúntes, habitantes del sector y funcionarios de la policía y báscula”.

El informe recalca que “de acuerdo con las guías de respuesta a incidentes con materiales peligrosos, estos tienen peligro de inhalación tóxica, en especial el ácido sulfúrico (...), que de acuerdo con esta guía para el manejo de sustancias tóxicas, y con la posible e inminente liberación accidental de tan solo una pimpina, se vería la necesidad de evacuar hasta 2,9 kilómetros en el día y 6,3 kilómetros lineales de distancia en sentido de dirección del viento, por lo que se recomienda dar aviso a las autoridades pertinentes para retirar y ojalá dar disposición final a estos materiales”.

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El teniente Ocampo Valencia añade que aunque el cuerpo de bomberos cuenta con los equipos necesarios para dar una respuesta inicial a algún incidente que se pueda generar, ello no es sufiente por canto “este sector es altamente transitado y cuenta con una población grande a su alrededor, lo que vería limitada la respuesta de nuestro personal por el riesgo de desplazamiento de gases tóxicos de acuerdo a la dirección del viento lo que haría un sitio de influencia muy grande.

Entretanto, la Secretaría del Interior del Quindío y la Unidad Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres del Quindío, al responder el exhorto de la Procuraduría, manifestaron su preocupación frente a las acciones que se pueden generar por el no manejo de sustancias, las que podrían provocar un desastre inminente.

En el exhorto, la Procuraduría consideró que en este caso es aplicable el principio de prevención, que “busca utilizar todos los medios técnicos-jurídicos necesarios para no enfrentar una pérdida ambiental irreversible cuando se está ante un riesgo cierto, del cual hay evidencia y certeza que podría derivar en dicho daño.

Luis Alberto Vargas Ballén, secretario del Consejo de Cuenca POMCA del Río La Vieja, le comentó a El Espectador que “la Fiscalía movió la mitad del cargamento a sus patios en la vía de Armenia a La Tebaida, pero dejó en Calarcá el ácido sulfúrico. Es decir, que de un problema ahora tenemos dos. Claro ejemplo de las soluciones de las entidades públicas por estos días”.

Ricardo Ávila Palacios

Por Ricardo Ávila Palacios

Periodista bogotano y abogado en uso de buen retiro. Creador de Tip Legal, con la pretensión de difundir pedagogía jurídica como una forma de servicio a la comunidad de lectores de El Espectador. Autor de los libros “Derecho a la información” (2005) y “La fabulosa historia del atletismo colombiano” (2019).@ricardoavilapalaciravila@elespectador.com
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