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La promesa de una conexión más rápida y segura entre el norte del país comienza a tomar forma. Desde este lunes 20 de abril, la doble calzada entre Ciénaga y Barranquilla se inicia su construcción con una inversión de COP 2,7 billones, en un proyecto que impactará a cerca de dos millones de habitantes y que se perfila como uno de los corredores estratégicos más relevantes.
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El primer tramo, de 3,2 kilómetros entre la variante de Ciénaga y Tasajera, marca el punto de partida de una obra que no solo busca mejorar la movilidad, sino también transformar las dinámicas económicas y sociales del Caribe.
La iniciativa cuenta con licencia ambiental vigente y, según las autoridades, con plena seguridad jurídica para su ejecución. “Este es un proyecto que demuestra que en Colombia sí se pueden hacer obras de gran escala cuando hay articulación entre el Estado, el sector privado y las comunidades”, explicó a El Espectador Víctor Esper, director del proyecto de la concesión Ruta Magdalena Sierra Mar.
Una década de planeación
Detrás del inicio de las obras hay más de diez años de estudios, diseños y trámites. De acuerdo con Esper, el proyecto comenzó a estructurarse entre 2013 y 2014, y obtuvo su licencia ambiental en 2015, lo que permitió avanzar en fases previas como la variante sur de Ciénaga.
“Estamos hablando de un megaproyecto que ha tenido una planeación de más de una década. Hoy, que arranque, es la prueba de que hubo una estructuración seria y una apuesta sostenida del Gobierno nacional”, señaló.
El ingeniero destacó además el papel de la articulación institucional: “Aquí hay una trilogía clave: Nación, departamento y sector privado. Ese modelo es el que permite que obras de esta magnitud finalmente se materialicen”.
Licencia ambiental y respaldo institucional
Uno de los mayores retos del proyecto ha sido su paso por zonas de alta sensibilidad ambiental, especialmente en áreas cercanas al Parque Isla Salamanca. Sin embargo, según Fabio Manjarrés, asesor ambiental de Ruta Magdalena, el proceso se adelantó cumpliendo todas las exigencias.
“La licencia ambiental que hoy respalda el proyecto permite ejecutar las obras con tranquilidad jurídica y técnica. Ha sido fundamental el acompañamiento del Gobierno nacional y de entidades ambientales”, afirmó el asesor.
Manjarrés también resaltó el apoyo de las autoridades ambientales: “El trabajo con Parques Nacionales ha sido clave. No solo hubo control, sino también orientación para garantizar que el proyecto sea compatible con la conservación”.
Impacto: movilidad, empleo y desarrollo
Más allá del concreto y el asfalto, el proyecto promete cambios estructurales en la región. La nueva vía permitirá velocidades de entre 80 y 90 km/h, reduciendo significativamente los tiempos de desplazamiento entre Barranquilla y Santa Marta.
“Vamos a tener una autopista a la altura de grandes ciudades. Esto no solo mejora la movilidad, también reduce la accidentalidad y fortalece la competitividad del Caribe”, explicó Esper.
El impacto también se sentirá en el empleo. Según el concesionario, ya se han vinculado trabajadores de las comunidades cercanas y se espera que la obra continúe generando oportunidades laborales, especialmente en zonas con altos índices de pobreza.
“Queremos que este proyecto también sea una oportunidad para la gente. Ya hemos contratado mano de obra local y seguiremos haciéndolo”, agregó.
Cronograma y ejecución
El proyecto completo intervendrá cerca de 55 kilómetros, que se ejecutarán en distintas fases durante aproximadamente seis años. En esta primera etapa, el objetivo es avanzar cerca de 4,5 kilómetros en un plazo estimado de entre 12 y 14 meses, dependiendo de factores como la adquisición predial.
“Hay tramos donde podemos avanzar rápidamente, pero otros requieren procesos más complejos. Aun así, la meta es clara: cumplir los tiempos y garantizar calidad”, indicó el director del proyecto.
El respaldo institucional al proyecto
Desde la Gobernación, el inicio de las obras se presenta como el cumplimiento de una promesa de continuidad institucional. La gobernadora Margarita Guerra aseguró que el proyecto recoge esfuerzos de administraciones anteriores y consolida una visión de largo plazo.
“Esta obra no es de un gobierno, es del Caribe. Es el resultado de años de trabajo y hoy comienza a hacerse realidad para beneficio de millones de ciudadanos”, dijo la mandataria.
La administración departamental destacó que la vía contará con 166,82 kilómetros en operación y mantenimiento, y 49,92 kilómetros de construcción, conectando puntos clave como Santa Marta, Barranquilla, Ciénaga, Puebloviejo, Sitionuevo, Zona Bananera y Soledad.
Además, el interventor del proyecto confirmó que no existen impedimentos técnicos, legales o ambientales para el inicio de la obra, lo que refuerza la viabilidad del cronograma planteado.
Un proyecto que cambia el mapa del Caribe
Con el arranque de la doble calzada, el Caribe colombiano da un paso hacia una infraestructura más moderna y competitiva.
La obra no solo aliviará la congestión histórica en municipios como Ciénaga, sino que también abrirá nuevas oportunidades logísticas, turísticas y comerciales.
Para los expertos, el verdadero desafío será mantener el ritmo de ejecución y cumplir con los estándares ambientales y sociales prometidos. Por ahora, el país observa cómo uno de sus proyectos más esperados pasa del papel a la realidad.