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12 Feb 2021 - 12:04 a. m.

Franco Parra, el joven colombiano con síndrome de Down que quiere ser maestro de arte

A pesar de la pandemia y ciertos obstáculos que debe enfrentar una persona con capacidades reducidas, este joven y su padre, Giovanny, decidieron emprender y ahora venden cuadernos con pinturas hechas por el propio Franco.

Agencia Anadolu

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En medio del mar de desalentadoras noticias por la pandemia del coronavirus, hay personas que logran superar las dificultades y que definitivamente rompen todos los estereotipos. Este es el caso de Franco Parra Ortiz, un joven bogotano de 22 años con síndrome de Down que está buscando convertirse en un gran maestro de arte.

Franco estudia en un programa llamado Enlaces, una oportunidad para niños con discapacidad cognitiva que ofrece actividades artísticas y pedagógicas para mejorar su calidad de vida. Pero además de ello, trabaja pintando cuadros y haciendo dibujos que utiliza como portada de cuadernos que vende para suplir sus propios gastos.

La Agencia Anadolu habló con este joven artista y con su padre, Giovanny Aldo Parra, quien hace un tiempo atrás renunció a su trabajo para dedicarse de lleno a su hijo y al proyecto de vida que el joven decidió emprender.

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Según cuenta Parra, Franco “trabaja en sus cuadros y dedica bastante tiempo”, por lo menos casi un mes para cada pintura, trabajando casi todos los días. A ese cuadro se le toma una fotografía en alta resolución, con la que se pueden hacer los productos que se deseen para su comercialización.

Esta familia de emprendedores ya había intentado hacer lo mismo con maletas y camisetas. Pero se dieron cuenta que un cuaderno es un útil que casi todo el mundo puede comprar y que no es tan complicado de vender.

Una amiga de Giovanny que tiene una editorial les ayuda con la edición e impresión de los cuadernos, un proyecto que, según cuentan, iniciaron en medio de la pandemia del COVID-19.

Pero la venta de estos cuadernos tiene otro valor agregado. Además de ofrecer un cuadernillo que de portada lleva una pintura hecha por Franco, las entregas son personalizadas.

El mismo Franco va y entrega directamente los cuadernos a sus clientes. “A él le gusta ir a entregar, y a las personas les gusta bastante porque no les está llegando un cuaderno con un mensajero sino que los lleva muy bien empacados y los entrega en la mano el artista”, nos cuenta Parra.

Sus inicios y proyectos

¿Qué pinta este joven artista? “De todo, pinto mándalas, paisajes, las nubes, árboles, retablos, arcoíris, buses, pasto, las vacas”, dice Franco al otro lado del teléfono, con una segura y emotiva voz.

Franco empezó en este mundo del arte a los cinco años, y tuvo a uno de los mejores pintores de Colombia y de Latinoamérica como influencia: el maestro Alfredo Araújo Santoyo, sobrino de Enrique Grau, otro gran pintor colombiano, y alumno del mismo David Manzur.

Franco y Giovanny conocieron a Araújo Santoyo hace cuatro años y desde entonces se convirtió en profesor de los dos.

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Parte del dinero que recibe Franco por las ventas se reinvierte en el negocio. Pero otro porcentaje tiene un propósito a mediano y largo plazo: Franco quiere viajar a España, Italia y Rusia.

Los planes de este dúo familiar están enfocados en un corto curso en Italia, al tiempo que están buscando fundaciones y cooperativas en España para lograr un patrocinio. “Nosotros vamos a pegar el viaje, no perdemos nada (…) Franco quiere ir a Rusia a conocer, igual allá hay mucho arte”, afirma Giovanny.

El doble propósito: enseñar y hacer arte

Desde que Franco nació, sus padres sabían que tenían que esforzarse tres veces más en su enseñanza. Y él también.

Franco estudió hasta octavo de bachillerato, veía las mismas materias que cualquier otro niño, pero sus padres decidieron sacarlo del colegio donde estaba y “potenciar algo en lo que se destacara: la natación y el dibujo”. Y fue ahí cuando empezaron en el camino del arte.

Cuando Giovanny se dio cuenta que para una persona como su hijo, con algún tipo de discapacidad, acceder a una oportunidad de educación o laboral era “casi imposible”, decidieron emprender.

Por ello, tienen como plan a futuro crear una cooperativa o una escuela de formación donde ellos mismos le enseñen a más familias con personas con condiciones especiales, tanto físicas como mentales, a emprender.

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“Por ejemplo, yo puedo enseñarle al familiar o cuidador a emprender, y con Franco le podemos enseñar a la otra persona arte. Franco quiere ser profesor de arte”, afirma Parra.

Giovanny asegura que “el secreto” para lograr el éxito en este proceso “está en convencer al familiar o al cuidador (el papá, la mamá, el tío, etc.) que esa persona (con discapacidad) sí es capaz de hacer algo y enseñarle a emprender, pero no solo desde lo académico, sino desde lo práctico y haciendo un seguimiento”. Para Franco la fórmula mágica es “paciencia, cariño y amor”.

Desde agosto de 2020 hasta finales de enero, Franco y Giovanny han logrado vender unos 1.800 cuadernos con diseños hechos por un artista único. Y hoy están a la espera del reinicio paulatino de clases en Bogotá, “porque hasta el momento no ha habido buenos pedidos”.

“No han despegado mucho. Yo creo que mucha gente está sin plata y muchos no se matricularon en colegios y universidades, pero esperamos que nos vaya mejor en lo que resta de mes”, concluye Giovanny.

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