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Honremos la verdad

No es suficiente con hablar de perdón: nuestras acciones deben respaldar nuestras palabras para que el perdón realmente revista la potencia que le es inherente.

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Sylvia Escovar
15 de marzo de 2016 - 04:41 a. m.
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Perdón, reconciliación y paz son tres palabras que se han puesto de moda en Colombia. Son palabras que se toman los medios, aparecen en foros y figuran en discursos. Deberíamos sentirnos alentados por ello si realmente estuvieran significando algo para quienes las utilizan. No obstante, me temo que estamos cayendo en la banalización de su contenido, debilitando su potencia. Creo firmemente que todos los colombianos, desde todas las orillas, deberíamos estar honrando estas palabras.

Empecemos por el perdón para ir incorporando las otras dos palabras que están indefectiblemente conectadas. Leonel Narváez Gómez, presidente de la Fundación para la Reconciliación, tiene una sabia frase que lo dice prácticamente todo: “Perdonar no cambia el pasado, pero sí puede transformar el futuro”. Es por eso que la palabra ‘perdón’ es tal vez la más importante para lograr un país en paz. Puede haber perdón sin reconciliación, pero no habrá reconciliación sin perdón. Y esto, estimados lectores, significa que sin perdón no habrá una paz duradera. Perdonar no es fácil, pero tenemos la obligación de aprender a hacerlo. Perdonar requiere de tiempo y requiere de método y nuestra dedicación a ello será fundamental para lograrlo. No es suficiente con hablar de perdón: nuestras acciones deben respaldar nuestras palabras para que el perdón realmente revista la potencia que le es inherente. A nivel individual existen diversos métodos que logran limpiar de odios y resentimientos nuestras almas para prepararnos para la reconciliación. Debemos buscar el que mejor nos convenga. Pongo de ejemplo a las Mujeres de Mampuján que, a través de plasmar el conflicto en sus bordados, lograron perdonar a sus victimarios dejando de considerarse víctimas en el proceso.

La siguiente palabra que contribuye a un mejor país, cuando la respaldamos con acciones, es la reconciliación. Para llevar la palabra a la acción en nuestras empresas quisiera recomendar la lectura y aplicación de metodologías desarrolladas juiciosamente por organizaciones como la Andi, la FIP, la CCB y Reconciliación Colombia, que están desplegando un esfuerzo significativo para proponer al sector empresarial valiosas orientaciones y métodos que nos permitan abordar la dimensión de nuestro compromiso con la reconciliación y con una paz sostenible.

Este es el momento y el escenario para materializar los valores de los que hablamos con tanta frecuencia en nuestras empresas: transparencia, ética y responsabilidad. Y habrá quienes pregunten qué tiene que ver una cosa con la otra y la respuesta es que únicamente en una cultura institucional y empresarial sana germinarán las semillas de la reconciliación y la paz.

No basta con que se firmen los acuerdos de La Habana para superar el conflicto. Tenemos que pasar todos de las palabras a los hechos. Es por ello que en Terpel, siempre fieles a nuestros valores éticos, pasamos de la palabra a la acción de la mano de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y de esa forma hemos dado pasos significativos en nuestro compromiso con el perdón, la reconciliación y la paz a través de dos frentes de trabajo: ofrecemos en condiciones de igualdad, alternativas de empleo para aquellas personas que decidieron dejar las armas y hemos abierto espacios de proveeduría para incorporar productos provenientes de emprendimientos de personas reintegradas. En 2015 llevamos a cabo la primera feria empresarial durante la cual varios reinsertados tuvieron la oportunidad de exhibir y vender sus productos a empleados y contratistas de la compañía. Somos conscientes de que este es sólo el comienzo y constantemente estamos analizando iniciativas que nos permitan maximizar la contribución que haremos a la paz a través de otros frentes, como son la posible veeduría de procesos en los territorios, el acompañamiento de proyectos productivos, capacitaciones en emprendimiento y otras iniciativas similares.

En Terpel apostamos por el perdón y la reconciliación y lo hacemos con hechos que respaldan nuestras palabras. El país en paz en el que soñamos lo debemos empezar a construir hoy más allá de las palabras.

Por Sylvia Escovar

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