5 Oct 2018 - 5:01 p. m.

La dosis mínima del periodista, un arma para combatir las fake news

Notas de servicio, ¿un caldo de cultivo para las noticias falsas? En el Festival Gabo, que finaliza este viernes, la ganadora del Premio Pulitzer Tina Rosenberg, hizo referencia a este tipo de información.

* Redacción Nacional

Los cínicos no sirven para este oficio, decía Ryszard Kapuscinski. Estar, ver, oír, compartir y pensar, deberían ser los cinco sentidos del periodista.

Cuentan que existe una dosis mínima que se dejó de usar de manera voluntaria. Cuentan que, por culpa de esa decisión, todo empezó a salir mal. Cuentan que desde que esa dosis mínima empezó a ser nula, la gente empezó a cuestionar el periodismo, un oficio que, otrora, era mejor valorado. Y, cuentan que, la suma de estos elementos hizo que creciera un monstruo contra el que hoy se combate en las redacciones: las fake news.

“Hace 50 años este oficio se veía muy diferente a como se percibe hoy. Se trataba de una profesión de alto respeto y dignidad, que jugaba un papel intelectual y político. La ejercía un grupo reducido de personas que obtenían el reconocimiento de sus sociedades. Un periodista era una persona de importancia admirada”, reflexionaba Kapuscinski. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Lea también: La Prohibida se presenta en el Festival Gabo 2018

En los espacios del Festival Gabriel García Márquez que se finaliza este viernes en Medellín, periodistas de todas las partes del mundo se han preocupado por recordar e insistir en la necesidad de que la dosis mínima regrese y, para eso, dicen, no se necesita ningún decreto. Esta es – o debería ser - la dosis mínima del periodista. Del periodismo. Necesaria para hacer un trabajo consciente.

Rosental Alves, director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas, indica que esa dosis mínima es necesaria para “la búsqueda la verdad en un momento en el que en las redes se hablan muchas tonterías. Se necesita estar convencido en el principio de que nosotros (los periodistas) tenemos la metodología, los procesos, los principios éticos y el deseo de buscar la verdad”. Además: ¿Santos óleos al periodismo?

Como el tema de la desconfianza que la ciudadanía tiene hacia los medios y los periodistas no es nuevo, existe ya una amplia bibliografía pensada para que los comunicadores recuperen la dosis mínima del oficio. Alves recomienda leer The Elements of Journalism (Elementos del Periodismo), publicado en 2013 por los periodistas estadounidenses Bill Kovach, Tom Rosenstiel.

En el texto, se habla de los principios para desempeñar un oficio digno:

1.Todo periodista siempre debe relatar la verdad.

2. El periodista tiene la obligación de informar a la ciudadanía.

3. El trabajo del periodista pasa por verificar lo publicado.

4. El profesional periodista ha de mantener su independencia respecto al poder.

5. El periodismo tiene la obligación de actuar como un foro público.

6. El contenido publicado debe ser relevante.

7. Las informaciones deben ser exhaustivas y proporcionadas

8. Los periodistas deben mostrar responsabilidad con su conciencia.

Antonio J Rodríguez, editor jefe de Playground, dice que “la dosis minina de un periodista en 2018 debe ser la misma de un periodista de 1800, 1950 y 1998, es decir, respeto a la verdad, respeto a las fuentes, a los hechos y a partir de ahí un manejo correcto del contexto, necesario para informar mejor”.

En las redacciones, dice Galves, se incuba un virus que sigilosamente se hace más fuerte con el paso del tiempo: La rutina. Sobre el tema, reflexionan Bill Kovach, Tom Rosenstiel.

“La rutina se convierte en un refugio seguro. Eso ocurre porque los medios informativos, con sus intereses empresariales, sociales, de producción y demás, son complejos y están jerarquizados. Resulta muy cómodo dejarse arrastrar por un proceso que podría llamarse de racionalización en cascada, que puede minar y desalentar cualquier manifestación de conciencia individual”.

Los creadores de Actualidad Panamericana, quienes empezaron en 2014 como un portal creado para hacer y viralizar noticias falsas, pero que con el paso del tiempo se han transformado en un medio dedicado a la sátira y a la parodia, dicen que “la dosis mínima del periodista debe incluir comprensión de lectura, acompañada de 500 gramos de redacción, 200 gramos de lectura, y toneladas de seriedad y, sobre todo, contrastación de fuentes. Esa es la tarea básica”.

Gina Morelo, una de las ganadoras en la categoría de Cobertura de los premios Gabo, puntualiza. “La dosis mínima para un periodista es simple: reportería en cantidades industriales. Eso es lo que hace absolutamente la diferencia”.

Erick Lezama, periodista venezolano y finalista en los Gabo en la categoría texto con su trabajo, ‘Son presos políticos, nosotros también’, dice: “La dosis mínima es la honestidad.  Sin ella no existe el periodismo.”

Volvamos a la rutina. Últimamente en las salas de redacción del continente se hace referencia a las llamadas notas de servicio, un contenido concreto que pretende informar al usuario sobre una situación específica de forma rápida. Sin embargo, esta estrategia también está siendo utilizada por los hacedores de fake news. En el taller ‘Periodismo de soluciones: contar la historia completa’, la ganadora del Premio Pulitzer Tina Rosenberg y la experta en medios Liza Gross, hablaron de lo que es y de lo que no es periodismo de soluciones.

Lo que sí es periodismo de soluciones

• Debe cumplir con los siguientes requisitos:

– Hace de la solución el eje narrativo.

– Se adentra en los detalles de la implementación.

– Presenta evidencia de resultados y efectividad, no solamente intenciones.

– Incluye personajes, pero se concentra en el proceso de resolución.

– Ofrece detalles de las limitaciones.

– Enfatiza en las perspectivas frescas e innovadoras.

– No es sensacionalista ni promueve puntos de vista.

• El fracaso instructivo, dar a conocer soluciones que no funcionaron, también hacen parte del periodismo de soluciones.

• El periodismo de soluciones nos invita a cuestionarnos constantemente cuál es el rol del periodismo en la sociedad.

• El periodismo ha cambiado mucho en los últimos 20 años, pero básicamente solo en el área de la difusión de las noticias. Hace falta cambiar ahora los métodos de elaboración de las noticias.

• El periodismo de soluciones tiene el poder de volver a acercar a los medios tradicionales a sus audiencias y comunidades.

• Quienes hacen periodismo de soluciones formulan preguntas distintas.

• El periodismo de soluciones muestra a los personajes tratando de resolver el problema, obteniendo resultados.

• El periodismo de soluciones es explicativo, nunca es condenatorio. Si una solución no funcionó, buscamos comprender las razones de ese fracaso para aprender de él.

• Al hacer un ‘ranking’, procuremos mostrar los resultados del mejor al peor. Analicemos los datos desde una perspectiva diferente.

• El primer paso para hacer periodismo de soluciones es preguntarnos ¿quién responde mejor al problema que estamos tratando de resolver?

Lo que no es periodismo de soluciones

 El concepto no debe prestarse a confusiones:
– No es el culto al héroe.
– No es mostrar una solución como la panacea.
– No es hablar de soluciones que en teoría podrían funcionar.
– La solución no es un apéndice del reportaje.
– No da lugar a especuladores disfrazados de expertos. En su lugar, dar lugar al uso de las redes sociales para tener participación genuina.
– No es invitación al activismo, sino ofrecer diversidad de opciones y soluciones.

 El periodismo de soluciones no es un movimiento. Es una técnica periodística.

 Paradójicamente, evitar la palabra ‘solución’ en nuestros reportajes es aconsejable al hacer periodismo de soluciones. De esta manera no nos arriesgamos a mostrar como una panacea la historia de la solución que estamos contando.

 La falsa ayuda de los medios y la pornomiseria son formas impostoras de hacer periodismo de soluciones.

 La cobertura negativa produce una postura defensiva, no de cambio. Esta percepción de impotencia lleva a la apatía.

 Es mentira que el contenido negativo sea más viral que el contenido positivo. Un análisis del New York Times a 7.000 artículos compartidos vía e-mail, demostró que las historias positivas eran más veces compartidas.

 Los periodistas necesitamos evolucionar de la figura del “perro guardián” a la del “perro guía”: no es suficiente revelar lo que está mal para esperar que el cambio se genere mágicamente. Más bien, resaltar las posibles soluciones que pueden contribuir a que el cambio suceda.

 El periodismo de soluciones no hace promesas exageradas ni predice el futuro. Tampoco proclama que la solución presentada es la única existente. Mantiene la narrativa enfocada en la evidencia y las lecciones aprendidas.

 La clave para que una historia de periodismo de soluciones no suene a publirreportaje es ser muy claros en las limitaciones de la solución que estamos dando a conocer.

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