23 Jul 2021 - 2:00 a. m.

La guerra que se recrudece en el sur de Córdoba

Desde 2018, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y el frente Virgilio Peralta de los Caparros se disputan el control territorial del clúster de la cocaína, que se encuentra en esta subregión. Desde abril de este año, más de 2.000 personas han salido desplazadas de esta región y otras 500 están confinadas.

“En el sur de Córdoba lo que hubo fue un ‘tú sales, yo entro’”, dice Arnobi Zapata, presidente de la Asociación Nacional de Zonas de Reservas Campesinas (Anzorc), sobre la situación que se presentó en el departamento luego de la salida de las Farc a finales de 2016. Es decir, si bien los excombatientes de los frentes 5, 18, 36 y 58 dejaron sus armas hace cinco años, otros actores armados llegaron y ocuparon ese vacío. Desde entonces, los enfrentamientos entre las organizaciones armadas que han ido reagrupándose en los territorios han generado desplazamientos, confinamientos, masacres y asesinatos de líderes sociales. Solo desde abril de este año, más de 2.000 indígenas emberas han sido desplazados y otros 500 están confinados.

Para el caso de esta subregión, que está compuesta por los municipios de Montelíbano, Puerto Libertador, Tierralta, Valencia y San José de Uré, fueron las estructuras del Clan del Golfo las que entraron a territorios que antes dominaba la guerrilla y lograron mantener un control durante dos años hasta que, a comienzos de 2018, una disidencia de dicho grupo, conocida como los Caparros o frente Virgilio Peralta Arenas, comenzó a disputar el control en la región. “Esta concentración de actores ilegales, con intereses antagónicos frente al control territorial, poblacional, de la minería ilegal, de las rentas del narcotráfico, han derivado en violentas disputas”, había señalado la Defensoría del Pueblo en una alerta emitida en noviembre de 2018.

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