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La incertidumbre por los seis jóvenes desaparecidos en menos de 15 días en Mariquita

Entre enero y febrero las autoridades registraron la desaparición de seis jóvenes, entre 18 y 21 años, de quienes no se tiene ninguna información de su paradero. Mientras desde la Gobernación se habla de posible reclutamiento forzado, la Policía advierte que no hay un camino claro por seguir. ¿Qué ha pasado?

Mónica Rivera Rueda

23 de marzo de 2026 - 08:56 p. m.
Los desaparecidos son David Santiago Toro Arévalo, Freddy Hernando Galindo, Santiago Izquierdo Cuervo, Zait Stevan Ángel Delgado, Sergio Andrey Vanegas Moncada y Luisa Fernanda Chavarro Díaz.
Foto: Ilustración Eder Leandro
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La desaparición de seis jóvenes, entre los 18 y 21 años, en el municipio de Mariquita, en el norte de Tolima, no solo ha tenido en ascuas a sus familias, sino también a las autoridades departamentales, que con el transcurso de las semanas han aumentado la recompensa por información de su paradero a COP 35 millones. El hecho no tiene precedentes, se dio en extrañas circunstancias y nadie da razón por lo que pudo haberles ocurrido. Mientras las familias insisten en movilizarse para que su búsqueda no quede en el olvido, las autoridades tienen versiones encontradas de lo que pudo haber pasado con los seis jóvenes.

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La desaparición

Sobre las 7:00 a. m. del pasado 30 de enero, Zait Esteban Ángel Delgado llegó a la vivienda de Cristina Ruiz, su mamá de crianza. No vivía con ella, pero iba todos los días a su casa a comer, a bañarse y a hablar con ella. “Él era orgulloso. Le gustaba su loción, su ropa tenía que estar limpia siempre. Si le tocaba venir a cambiarse tres veces al día por el calor, lo hacía, porque le gustaba estar bien”, dice Cristina.

Esa mañana, antes de salir a trabajar a su floristería, Cristina le dio dinero a Zait Esteban para que comprara algo de comer. “Yo encontré las evidencias: compró huevos, salchichón y pan”. Pero luego de eso no volvió a tener comunicación con él, pese a que se escribían por Whatsapp todo el día.

“Hola amor, ¿dónde estás?”, le escribió Cristina a las 6:00 p.m., pero los mensajes no le llegaban. “Eso era muy raro, porque él tenía datos. Incluso, si estaba ocupado él me llamaba rápidamente cuando veía los mensajes, pero a las 7:00 p.m. le volví a escribir y seguía saliendo una rayita no más”.

Cristina se fue para la casa y allá encontró el bolso de Zait Esteban. Podría ser que estuviera cerca, él nunca salía sin él. “Lo cargaba para todos lados, con su cepillo, su crema y todo. Tengo la impresión de que recibió una llamada o que alguien llegó a buscarlo. Él dejaba el bolso cuando pensaba volver”, añade la mujer.

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Por eso guardó la esperanza de que el joven podría volver en la noche o al otro día. Pero no pasó, y quien terminó tocando su puerta fue el papá de Sergio Andrei Venegas, quien tampoco sabía del paradero de su hijo desde el día anterior.

Eso lo alertó, quien decidió llamar a la mamá biológica de Zait, una sobrina suya, quien le dijo que podría estar con una novia. “Pero él no tenía novia desde noviembre. Yo sabía que salía con algunas muchachas (...)”. El sábado, en medio de su búsqueda, una conocida le dijo que lo había visto. Ella respiró, pero luego esa misma mujer le confirmó que lo vio fue un día antes con otras dos personas: Sergio y otra joven que se vestía como un hombre, que resultó ser una amiga de su infancia, Luisa Fernanda Chavarro Díaz.

Sabía que la mamá de la joven trabajaba en una empresa, por lo que junto a una amiga la buscaron y por teléfono le preguntaron: “Voy a pasar por imprudente, ¿su niña está en la casa? Dijo que no, se puso a llorar y afirmó que desde el viernes no aparecía”.

Eso les dio pie para ir a poner la denuncia por la desaparición. Allí Cristina se llevó otras dos sorpresas. La primera era que había un cuarto desaparecido: Santiago Izquierdo Cuervo. La segunda fue la respuesta de las autoridades, quienes le pidieron esperar hasta el próximo viernes, porque había fiestas en un pueblo cercano y creían que los jóvenes podrían estar allí. “Pero a él no le gustaban las montoneras. Yo sabía que no estaba allá, pero dije: de pronto los muchachos lo convidaron. No sé qué pasó, pero el martes me llamaron para poner la denuncia en Fiscalía”. Ahí comenzaron las llamadas extorsivas, personas inescrupulosas pidiéndole dinero desde cárceles.

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La incertidumbre

En medio de la búsqueda, algo que Cristina había pasado inadvertido se volvió importante. Hacía dos semanas, el 14 de enero, otro joven había desaparecido a unas casas de la suya: Fredy Hernando Galindo Cruz, conocido como “Cheo”, quien esa tarde se fue para el centro de acopio del municipio a trabajar, pero no volvió. “Uno en esos momentos se da cuenta de que uno es indolente. Sabía que se había perdido un muchacho que se había ido a hacer un domicilio y que no había vuelto a aparecer. En ese momento yo dije: ”Pobrecita la mamá“, pero no más. Ya después nos unimos y comenzamos a movernos por redes”. Así supieron que había un sexto caso, el de Santiago Toro Arévalo, pero además otro de una joven que también desapareció en Mariquita, pero a mediados de 2025.

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Las autoridades

La noticia de la desaparición se difundió en medios locales, y con ello llegó la respuesta de la Gobernación de Tolima, que realizó un consejo de seguridad y ofreció inicialmente COP 20 millones. La Policía asignó un grupo especial de la Dijín al mando de un oficial mayor de la unidad de investigaciones, mientras que la Fiscalía asignó a investigadores para cada una de las familias.

En los últimos días, mientras las familias han adelantado ceremonias, que incluyeron una velatón la semana pasada, la Gobernación amplió la recompensa a COP 35 millones y la Alcaldía de Mariquita anunció asistencia psicosocial. Mientras tanto, el secretario del Interior de Tolima, Ricardo Suárez, aseguró que el caso podría estar relacionado con reclutamiento forzado en la zona limítrofe con Caldas, como lo advirtió la Defensoría del Pueblo en la Alerta temprana 02 de 2023, en la que se hablaba de presencia de grupos armados organizados y disidencias de las FARC.

Esto lo contradice el comandante de la Policía de Tolima, el coronel John Ánderson Vargas, quien aseguró a El Espectador que “no hay cifras de reclutamiento en 2024 ni 2025 (...) No nos atrevemos a lanzar juicios que puedan ser apriori a algo que no conocemos. Estamos investigando, porque es algo extraño. De acuerdo con algunas informaciones que hemos recibido, los jóvenes que desaparecieron sí tienen un vínculo con personas que expendían estupefacientes y son temas que estamos investigando; además, cuatro de ellos pertenecen a la comunidad LGBTI”.

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Sumado a eso, aunque la gobernación habla de incursión de las disidencias, históricamente ha sido una zona de control paramilitar. Informes de la Policía indican que las EGC han tenido la intención de ingresar a la zona, pero no han podido consolidarse en el departamento. En Mariquita, específicamente, las rentas criminales están en manos de bandas locales, mientras que los residuos paramilitares han buscado apoderarse de rentas criminales como el microtráfico y otros como el chance blanco o chance ilegal y las extorsiones.

Las familias de los seis jóvenes se han unido con la esperanza de una pronta respuesta, pero también para protegerse entre ellas. Por ejemplo, hay una mamá con un hijo de 16 años con una discapacidad que la obliga a cuidarlo todo el día, por lo que están buscando ayuda para su manutención. A la par, continúan la búsqueda de sus hijos. “La idea es seguir haciéndola, no vamos a permitir que nuestros hijos queden en el olvido. Sabemos que en el momento todo se activa y luego nadie se vuelve a acordar. Vamos a hacer otra velatón, yo le prometí a mi hijo que no iba a parar hasta encontrarlo”, añade Cristina.

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Por Mónica Rivera Rueda

Periodista de planeación, hábitat, salud y educación. Estudiante de la maestría de análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos.@Yomonrivermrivera@elespectador.com

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