8 Jul 2017 - 3:00 a. m.

La puja del gobernador de Antioquia por Belén de Bajirá

En Antioquia se han recolectado 1’014.881 firmas para solicitar al Congreso de la República que dirima el diferendo limítrofe sobre Belén de Bajirá.

MarY Luz Avendaño

La próxima semana se cerrará el proceso de recolección de firmas que se entregarán al Congreso de la República, la Presidencia, la Fiscalía y la Procuraduría como defensa de la idea antioqueña de que Belén de Bajirá pertenece a ese departamento. El gobernador Luis Pérez, promotor de la idea, aseguró que luchará para preservar lo que él llama el territorio tradicional de este departamento.

¿Por qué Antioquia perdió a Belén de Bajirá y otros corregimientos?

Antioquia no los ha perdido. Con Belén de Bajirá, Blanquicet, Macondo y Nuevo Oriente ocurre lo siguiente: el IGAC nació por los años 30 y el primer mapa que publicó de Antioquia fue en 1944; desde esa fecha hasta el año 2003, que fue el último mapa oficial, Belén de Bajirá siempre será de acá.

En 1944, cuando el IGAC publicó un mapa de Antioquia y se autorizó convertir al Chocó en departamento, porque no tenía más de 250.000, se habitantes necesitaba una reforma constitucional y en esa reforma se dice de una manera simple y sencilla que ni Antioquia, ni el Valle, ni Caldas perderán territorio. En 1947 fue convertido en departamento, en 1952 se publicó un mapa del IGAC y Belén de Bajirá estaba en Antioquia, y así se publicaron otros mapas. El último, en 2003, fue acogido por el Consejo de Estado. ¿Cómo interpreta que el director del IGAC diga que en el mapa de 2003 estaba en Chocó?

Es falso que Belén de Bajirá aparezca en Chocó, porque cuando oficialmente se publicó ese mapa, el mismo Chocó protestó. El Consejo de Estado, en el año 2014, ante una consulta del Gobierno Nacional, manifestó que el límite provisional entre Antioquia y Chocó era el de 2003 y que el límite definitivo le correspondía al Congreso de la República.

¿Y qué pasó?

El director del IGAC radicó en febrero de 2016 un informe para que el Congreso definiera el límite definitivo entre Antioquia y Chocó, o sea que estaban acogiendo lo dicho por el Consejo de Estado, y el IGAC decía que era un límite dudoso. Lo más curioso es que después del primer paro del Chocó en 2016, el IGAC mandó una carta al Congreso diciendo que el límite no era dudoso, eso con el fin de sacar del Congreso el informe, pero no lo hizo. En diciembre de 2016, ante esa confusión del IGAC, el Congreso le devuelve el informe por contradictorio y el IGAC, de una forma por demás inoportuna e inaceptable, dice que se lo devolvieron para que fallara. Eso no tiene más que hacer creer que el país se puede manejar con los pies.

¿El IGAC ya publicó un nuevo mapa oficial donde Belén está en Chocó?

Las normas internas del IGAC y la ley exigen que cuando se vaya a publicar un mapa oficial tiene que tener la firma del gobernador del departamento del mapa y de los colindantes. El IGAC no tiene ninguna firma del Valle, ni de Risaralda, ni de Antioquia, por lo tanto es un mapa insulso, no tiene ninguna validez jurídica. Y la ley dice que el IGAC puede publicar mapas siempre y cuando no haya modificación del territorio, y en este caso le está quitando 100.000 hectáreas a Antioquia.

¿Qué va a hacer Antioquia ?

Para defender a Antioquia, no me voy a salir de los caminos legales y constitucionales. En este país es constitucional presentar nulidades de actos administrativos. Ya lo hemos hecho ante el Consejo de Estado. El Tribunal Contencioso Administrativo ya admitió la demanda, una acción de cumplimiento de la Asamblea de Antioquia, porque está vigente una ordenanza donde dice que Belén de Bajirá está en este departamento. En cambio no está vigente una ordenanza de la Asamblea del Chocó de 2007 donde creaban el municipio de Belén de Bajirá. El Consejo de Estado la anuló porque, según un informe del IGAC, ese territorio estaba en Antioquia. Muchos ciudadanos han presentado tutelas que están en proceso. Lo segundo es que aquí hay un organismo, la Procuraduría, que vigila a los funcionarios que se exceden en sus funciones, ya recurrimos también a ella.

¿Faltó gestión de gobiernos anteriores o del Congreso?

Yo no soy nadie para enjuiciar el pasado y he dicho que cada minuto que me devuelva al pasado es un minuto que le quito al futuro. Yo estoy en la defensa de Antioquia y así voy a continuar hasta que esto se resuelva.

¿Las firmas sirven para algo?

La política está fundamentada en la participación ciudadana, y recoger un millón de firmas es de alguna manera unir al departamento de Antioquia por su territorio, por la dignidad, porque no nos están tratando bien, nos quieren imponer una decisión que está por encima de la ley. Un buen ciudadano no es el que se tapa la boca siempre, es el que no acepta poderes extraños por encima de la ley y la Constitución, y eso queremos: buenos ciudadanos defendiendo el territorio. La verdad, a mí me acompaña la noble convicción de que nos están despedazando a Antioquia sin tener en cuenta la normatividad del país.

¿Qué les responde a quienes aseguran que es politiquería?

Para defender a Antioquia hay que amarla; cuando uno no tiene amor por una tierra, nada defiende. Es muy probable que en el pasado hubiera gobernantes que no amaran a Antioquia, y cuando uno no ama su tierra difícilmente puede amar a su gente. Estoy lleno de amor por Antioquia y la voy a seguir defendiendo.

¿Va a insistir en que se convoque a una consulta popular?

Es muy conveniente saber qué piensa la gente que habita estos cuatro corregimientos, a dónde quiere pertenecer. Ellos saben que tienen necesidades, como muchas regiones del país, pero lo que tienen se los ha proporcionado Antioquia. Las encuestas que hemos hecho indican que todos quieren ser antioqueños. No nos da temor que haya una consulta popular, uno escoge la tierra donde vivir. Esa consulta ya la aprobaron los alcaldes de Mutatá y Turbo y los dos concejos. Nosotros estamos tramitando ante el Tribunal Administrativo de Antioquia el visto bueno para ir a la Registraduría y hacer la consulta.

¿Por qué cree que el Gobierno le entregó estos territorios al Chocó?

Yo creo que los paros cívicos del Chocó han hecho mucha presión sobre el Gobierno Nacional. Debo decir que, como gobernante, no hubiera dado esas autorizaciones que les entregaron a los negociadores. Cuando uno lee los dos documentos que se firmaron para levantar el paro, el de agosto de 2016 y el de mayo de 2017, a mí me parece que son actos administrativos completamente salidos de la normatividad que rige el país.

¿Por qué?

Porque son acuerdos con unos protestantes que empiezan diciendo: la nación colombiana, representada en tales personas con plenos poderes presidenciales, decide... Eso me parece muy arriesgado: que al calor de una protesta uno ponga el país sin ningún límite a que lo negocien. En el acuerdo logrado en 2016 para levantar el paro dice que el Gobierno Nacional hará todas las gestiones a favor del Chocó en el Congreso de la República; eso es injerencia en un organismo superior, como el Congreso. Lo segundo es perder la imparcialidad, que es un principio constitucional. En el arreglo de mayo de este año los negociadores del Gobierno dicen que se comprometen a publicar el 12 de junio un mapa donde aparezca Belén de Bajirá en el Chocó y que el 23 de junio se comprometen a entregar la soberanía de ese territorio a ese departamento. A mí me parece que esos acuerdos están violando la Constitución y están atropellando a Antioquia, cuando el camino correcto para dirimir el conflicto es llevarlo al Congreso.

¿Le están cobrando lo crítico que ha sido del Gobierno y el proceso?

El gobernador que más ha aportado al proceso de paz soy yo, porque he tenido posiciones serias de orden y de disciplina. Todavía hoy seguimos esperando que los milicianos de las Farc se desmovilicen en su totalidad. Hemos dicho que en Briceño quedan muchos milicianos activistas de las Farc. Yo fui el creador de las vicealcaldías de Seguridad con cuerpos de paz, que es una de las pocas propuestas que hay ahora. Yo le presenté al presidente un proyecto de paz regional para darles empleo a los guerrilleros y ponerlos a trabajar, para reincorporarlos como debe ser. Si desde el departamento de Antioquia no hubiéramos advertido una serie de dificultades, este proceso de paz sería una guachafita.

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