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Una serie de coches tirados por mulas comenzaron a recorrer en enero de 1887 las calles estrechas y empedradas de un pequeño poblado. Aquel vehículo marcaba la llegada del primer tranvía a Medellín. Treinta y cuatro años después, en 1921, se cambió a un sistema eléctrico y amplió su cobertura a otras zonas de la naciente ciudad e incluso a poblaciones cercanas como Rionegro. Ya en 1951 contaba con 36 kilómetros de rutas, con las cuales atendía una demanda de 120 mil habitantes, pero a pesar de su crecimiento, la llegada de buses y el incremento de los carros particulares marcaron su desaparición ese mismo año.
“Yo estaba muy pequeño, recuerdo que eran como una especie de buses, era ovalado en las puntas. Cuando uno llegaba a alguna parte, el maquinista se pasaba de adelante para atrás, no tenía para dónde voltear, ni reversa ni nada. Las banquitas eran muy poquitas y había muchos puestos de pie”, relata Jorge Sánchez, uno de los testigos de aquella época. “Me acuerdo que le echaba uno la moneda a una especie de tarro y bajaba haciendo curva como si fuera una cadeneta y le podía echar una lata y la recibía igual”, recuerda entre risas las picardías que cometía de niño.
Este hombre, de 74 años, vive hoy en el barrio La Sierra, en el oriente de la ciudad. Desde muy temprano llegó a la estación Miraflores del tranvía para admirar de cerca el moderno transporte. Los pocos recuerdos que tiene de niño, le alcanzan para querer ser uno de los primeros en disfrutar del nuevo y así poder comparar. “Uno ve este y el cambio ha sido fenomenal, es otra cosa, se parece al metro. No veo la hora de montar para calmar la ‘goma’, por eso vine a ver si puedo ser de los primeros”, comenta don Jorge.
Desde hace varios días el moderno tranvía realiza pruebas de ruta con miras a su entrada en funcionamiento próximamente. “Tenemos definida la fecha del 15 de octubre para el inicio de la operación instructiva, vinculándose así a todo el sistema integrado de transporte masivo del Valle de Aburrá, y se convierte en un nuevo hito en la movilidad sostenible de Medellín”, explicó el alcalde Aníbal Gaviria, quien en compañía de la gerente del Metro, Claudia Restrepo, realizó uno de los recorridos.
Son en total 4,3 kilómetros desde el centro de la ciudad hasta el oriente, donde se conectará con dos cables, hacia el Trece de Noviembre y La Sierra, los cuales permitirán a los viajeros como don Jorge integrarse al sistema de transporte. “Vivo al otro lado y nos va a quedar fácil montarnos aquí al metrocable, y ese nos lleva hasta allá arriba donde están esos jardines y esos caminos que hicieron en la montaña que uno no se imaginaba que iban a existir”, manifiesta don Jorge mientras señala con una mano la cima de la montaña hasta donde llegará uno de los cables que entrarán en funcionamiento en diciembre y el otro estará listo en el primer trimestre de 2016.
Más que un medio de transporte
El tranvía y los cables no significan solo soluciones en materia de transporte, como ha ocurrido en otras zonas de la ciudad: representan la transformación positiva de los territorios gracias a la inversión que allí se realiza. En las tres comunas de influencia la inversión es cercana al billón 300 mil millones de pesos. Según explicó el alcalde, “varias obras van a tener un impacto sinérgico en la medida en que el tranvía se relaciona con ellos. Por ejemplo: el futuro hospital de Buenos Aires, el jardín circunvalar en la Comuna Ocho Villahermosa, las UVA (Unidades de Vida Articulada) de la Libertad y de Sol de Oriente y el colegio maestro de La Sierra”.
Por su parte, Restrepo explicó durante el recorrido en uno de los trenes, cómo todo el sector de influencia se convertirá en un “corredor turístico y patrimonial, donde más de 100 comerciantes se verán directamente beneficiados”.
A través de las ventanas panorámicas de los trenes se puede observar la transformación que ha sufrido el corredor, donde se sembrarán 400 árboles, se adecuarán amplios andenes con jardineras y amoblamiento urbano para un total de 78 mil metros cuadrados de espacio público, todo esto sumado al arreglo de las fachadas de las casas y negocios. “Se está concertando con cada uno los propietarios cómo quieren pintar su fachada, de qué color, de qué tono; serán en total 400 beneficiados”, explica Juan Carlos Posada, gerente del proyecto integral del tranvía.