Lo primero que hizo María Isabel Quintero cuando volvió el agua no fue bañarse ni cocinar, fue llenar todos los recipientes que tiene en su casa. Después de lavar la ropa acumulada durante días, hizo aseo y ahora trata de recuperar la rutina que desde hace dos semanas giró alrededor de una sola preocupación: conseguir agua suficiente para pasar el día.
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Pese a que se trató de una crisis, en Buenaventura almacenar agua hace parte de la cotidianidad, porque simplemente el sistema no tiene cómo garantizar el agua las 24 horas del día. Lo que pasó las últimas dos semanas fue una emergencia que dejó sin agua a más del 70 % de la ciudad y que visibilizó el problema de una red que no solo depende de un solo tubo, sino que además quedó obsoleta.
La emergencia comenzó con la ruptura de un tubo de 39 pulgadas en zona rural del municipio, según indicó la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura (SAAAB), por cuenta de un deslizamiento que lo fracturó. El hecho puso en jaque el suministro, porque por dicha red se transporta el agua potable que abastece al Distrito.
La situación se agravó por las dificultades que tuvieron las autoridades para ingresar al lugar en el que se registró el daño. La Gobernación del Valle del Cauca se articuló con el Ejército y Ecopetrol, así como la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo entró a apoyar las labores para ingresar la maquinaria a la zona, una labor que se volvió crítica.
Finalmente, el fin de semana la gobernadora Dilian Francisca Toro confirmó que se terminó de soldar el tubo y se comenzó a restablecer el servicio, lo que finalizará el próximo miércoles.
“Desde la Gobernación del Valle hemos venido apoyando todo el proceso, tanto en carrotanques para poder darle agua a la comunidad, pero por supuesto, dimos toda la maquinaria para que pudiera remover todo lo que se tenía que hacer, y los ingenieros, tanto de la empresa de servicios públicos”, añadió la mandataria.
La ciudad de los recipientes
El problema es que, si bien se superó la más reciente emergencia, los cortes de agua siguen siendo una constante en el municipio. Por eso, María Isabel y su familia no se preocuparon durante los primeros días de la emergencia, porque sabían cómo llevarla.
“Lo primero fue dividir la poca agua que había para cocinar, para el baño y para las necesidades básicas de la casa. Después toco cuadrar para ir a hacer filas, recoger agua y, pues, comprar agua embotellada. Sí o sí nos tocó ajustar los horarios para poder dedicar varias horas para abastecernos de agua”, aseguró la mujer.
Las filas no las hacen las personas, las hacen los recipientes que llevan para llenar. “Uno ve una fila chiquita, y cuando mira bien, tienen 20 o 30 tarros para llenar; ahí uno sabe que se va a demorar”. Ya están acostumbrados a esperar largas horas, porque el afán es recolectar lo mínimo para sobrevivir.
Una crisis histórica
El problema de fondo está sobre la mesa. Con el anuncio de la reparación de la tubería, Toro hizo un llamado al Gobierno Nacional para viabilizar los recursos para que Buenaventura tenga un acueducto.
“En el sector donde vivo, el agua normalmente llega entre tres y cinco horas día de por medio”, explica Lina Mosquera, habitante del barrio Lleras.
Algo similar explicó María Isabel, quien resaltó que “cuando se dañó la tubería, el día anterior tampoco había agua. Por eso muchas personas arrancaron la emergencia con muy pocas reservas. Uno siempre trata de guardar agua porque sabe que la puede necesitar, pero esta vez los días empezaron a pasar y el agua no volvió”.
La cuestión es que cada vez que se prolongan los cortes, se paralizan los colegios, los comedores comunitarios y hasta los comercios. “Hay momentos en los que uno sale a trabajar y al mismo tiempo tiene que pensar cómo va a conseguir agua para la casa”, dice Lina Mosquera.
Sobre esto, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) indicó que trasladó COP 43.000 millones para “avanzar en la solución de problemas históricos de continuidad y calidad”; además, según indicó la directora de la entidad, Natalia Irene Molina, “hemos priorizado un CONPES de Declaratoria de Importancia Estratégica que asegura una inversión de $274 mil millones hasta 2029 mediante vigencias futuras”.
Adicionalmente, la funcionaria indicó que dentro de los planes está previsto el reforzamiento de la tubería que recientemente se afectó, así como “se contempla una segunda línea de inversión con horizonte a 2036, orientada a garantizar la sostenibilidad financiera y técnica de las obras requeridas para cerrar las brechas históricas en acceso al agua potable en Buenaventura y el litoral pacífico colombiano”.
Aunque las intenciones están puestas sobre la mesa, desde la comunidad han pedido concretarlas lo más pronto posible. “Lo que uno espera es que la reparación realmente sirva y no que en unas semanas volvamos a estar en la misma situación. Uno siente como que son puros pañitos de agua tibia y puede resultar peor”, afirma Lina Mosquera.
Las acciones estarán en manos del próximo gobierno nacional y de lo que tanto la alcaldía como la gobernación hagan para priorizar las obras que permitan al Distrito tener por fin un acueducto de verdad.