Desde que se hundió el centro de La Sierra, Cauca, en 1999, sus habitantes no han podido dormir en paz. Es como si vivieran al lado de un volcán que no hace erupción, sino que lentamente se traga la tierra, dejando en el aire sus casas construidas en pilares para evitar que se derrumben. Por estos días el invierno volvió a recordarles que la tierra inestable podría dejarlos nuevamente sin viviendas. Aunque ya se quedaron sin andenes y sin carretera para salir al pueblo, los habitantes siguen ahí.
Hace quince días, don Diego Muñoz, de 73 años, tuvo que abandonar la casa de su vida y mirar con impotencia cómo el invierno hacía estragos y derrumbaba el lugar donde creció con sus padres, que le heredaron esta tierra. “Tocó sacarlo con la policía”, dicen sus vecinos, porque no quería abandonar su hogar.
Así, en permanente incertidumbre viven hoy más de 174 familias, a la espera de la reubicación que hace más de diez años les prometieron, pero que sólo desde 2004 empezó a hacerse realidad. En ese año se dio inicio al proyecto de vivienda para construir La Sierra Nueva Primera Etapa que, sin embargo, aún no concluye. Este barrio se ubica sobre la parte inferior del centro del pueblo, pero al lado opuesto a donde la falla de Romeral podría hacer estragos.
La zona está atravesada por el sistema de fallas de Romeral, que ha dejado sus huellas en los hundimientos constantes y muy pronunciados en la carretera, a lo que contribuyen también las filtraciones permanentes de agua provenientes de la montaña.
La situación se torna más crítica si se tiene en cuenta que la vía Panamericana está cerrada en la vereda Portachuelo del municipio de Rosas, Cauca, lo que ha generado que se tome la carretera de La Sierra como vía alterna, que también comunica al sur del país, ocasionando nuevos agrietamientos y hundimientos por el peso de los vehículos.
El hundimiento de 1999
Ese año, la Puerta del Macizo Colombiano, como le llaman al municipio de La Sierra, que comunica a esta región con el resto del departamento, quedó prácticamente cerrada. El deslizamiento de tierra derrumbó la iglesia, la Alcaldía, más de 40 viviendas, el Banco Agrario y el puesto de salud, y marcó muy bien su territorio sobre la vía principal.
Desde entonces, este municipio caucano es vulnerable a las épocas de invierno. Las razones son varias y las argumenta la geóloga Adriana Agudelo, coordinadora técnica de Ingeominas en el Cauca, quien expresa que el terreno inestable sobre el que están construidas muchas viviendas está compuesto por una capa de ceniza y roca.
Pero hay más: la falla geológica (Romeral), la cual tritura la roca, la desmenuza y eso contribuye a que el terreno sea más frágil. “Si a eso le sumamos el agua que se infiltra normalmente, y de pronto empezamos a ocuparla, a darle un uso a ese suelo, pues la loma se va a resentir más, y cuando llega la época de invierno, éste lo que hace es acelerar el proceso de deslizamiento, porque los suelos están más saturados de agua”, explica la experta.
Por ahora, La Sierra tiene proyectado hacer un viaducto que reemplace la actual vía de transporte hacia el Macizo Colombiano. Según el secretario de Gobierno, las obras se iniciarán el próximo año con parte del dinero con el que se está pavimentando actualmente la vía Rosas-La Sierra. Asimismo, se construirá un acueducto para regular las aguas residuales y reducir el impacto de los deslizamientos en el municipio y en la cabecera municipal, principalmente.
Esas son La Sierra Nueva y La Sierra que se hunde, aunque en la realidad La Sierra Nueva no sea más que el ignorado barrio que les están construyendo hace seis años a los damnificados de 1999, quienes hoy están en peligro inminente.