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29 Apr 2022 - 2:00 a. m.

Las solicitudes desde los territorios un año después del estallido social

Líderes y organizaciones sociales llegaron desde diferentes partes del país a Bogotá para declararse en emergencia humanitaria y visibilizar las problemáticas que tienen que afrontar por cuenta del recrudecimiento del conflicto.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
audiencia publica  Afro ,Indigenas y campesinos
audiencia publica Afro ,Indigenas y campesinos
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

A la par de las movilizaciones que se realizaron en conmemoración del primer año del estallido social, en Bogotá líderes e integrantes de organizaciones sociales de todo el país se reunieron ayer en la Defensoría del Pueblo para declararse en emergencia humanitaria y, por consiguiente, pedir al Gobierno Nacional que brinde las garantías para atender las situaciones que enfrentan los territorios que están en medio de conflictos entre actores armados y que, por ende, son víctimas de homicidios y desplazamientos.

Aunque los hechos que denuncian son perpetrados por actores armados que se amparan bajo un mismo nombre, cada zona tiene una necesidad diferente, por lo que piden acciones focalizadas, que vayan más allá de aumentar la Fuerza Pública y ofrecer recompensas, por lo que también hacen propuestas para atender el desplazamiento, los problemas de seguridad alimentaria y la estigmatización de líderes en los territorios.

“Nosotros buscamos tejer una ruta de diálogos humanitarios que nos permita a nosotros, al menos, exigirles a los actores armados el respeto al Derecho Internacional Humanitario, a la vida y a pervivir en nuestros territorios bajo nuestras estructuras organizativas. Lo que vemos es que se ha recrudecido la violencia, han aparecido más actores armados y, en el caso de Cauca, hay una persecución sistemática a las autoridades y la Guardia Indígena”, dijo Giovanni Yule, coordinador de Paz del CRIC.

Los resguardos en el norte del Cauca no solo han visto los cultivos de caña acercarse a sus territorios. Además, se enfrentan al aumento de la coca y la marihuana, al tiempo que los indígenas denuncian un incremento del reclutamiento de menores de edad.

Para el coordinador nacional agrario en Cauca, la reconfiguración de nuevos actores armados, que actúan diferente a las guerrillas que antes había en el territorio, tiene a la comunidad en alerta. “La población en general no ha podido volver a hacer su vida tranquila. Nosotros hacemos un llamado a tender garantías en los territorios, pero eso no solo significa permanecer, sino atender problemas como el acaparamiento de tierras campesinas en monocultivos como el pino y eucalipto o por el aumento de los cultivos de uso ilícito, lo que hace que el tema del narcotráfico se incremente”, indicó una de sus voceras.

Eso mismo opinan los integrantes de la Red por la Vida y los DD. HH. de Cauca, quienes indican que en la zona hay disidencias, Eln, neoparamilitares y grupos armados al servicio del narcotráfico. “Eso hace que las comunidades estén confinadas y que otras se desplacen, como ocurrió en el Cañón del Micay, cuyos consejos comunitarios están asentados en zona rural de Popayán. Lo otro es que los cultivos de coca se han ampliado, pese a que el Gobierno Nacional llegó con el PNIS, pero nunca cumplió”, señalaron.

Los líderes aseguraron que esto también está afectando a los jóvenes, pues muchos que no encuentran oportunidades para seguir estudiando prefieren irse de raspachines. “La gente ya no cultiva porque ya no hay mano de obra para hacer agricultura, porque si quieres sembrar comida no tienen la capacidad de pago y nadie se va a ir a echar azadón, porque raspando un joven se hace $150.000 en medio día, mientras que para sembrar yuca se trabaja todo el día y reciben $30.000”, explicó la Red por la Vida.

En el caso de Chocó, se habla directamente de reclutamiento, pero también de jóvenes que por su propia voluntad se unen a los grupos. “A algunos les da por ingresar y es porque no hay condiciones. Un niño termina el bachillerato, donde hay colegio, y ya se queda desocupado, y los buscan de 15 y 17 años, para ofrecerles unas condiciones. Pero no es la única violación a los derechos humanos por parte de los grupos armados, porque a veces llegan a las comunidades y señalan a las personas sin pruebas y hasta las amarran y amenazan, así como restringen la movilidad de lanchas, con lo que restringen la alimentación de la comunidad y hasta tienen enfrentamientos en medio de los caceríos”.

Una versión que refuerza Marlon Moreno, líder en Chocó, quien además de referirse a la creación de zonas de refugio en el Bajo San Juan para quienes salen desplazados de sus territorios, indica que es necesario apostarle a la educación en la región, más aún cuando en medio de la pandemia se presentó una alta deserción por las dificultades de movilidad de los maestros.

Arauca

El contexto en Arauca no es muy diferente. El departamento comenzó el año con hostigamientos que obligaron a cerca de 2.000 personas a desplazarse, y que hasta el momento deja más de un centenar asesinadas, así como múltiples acciones armadas, especialmente contra líderes y lideresas del territorio. “Se ha venido agudizando el conflicto, y este año se vio el atentado con carro bomba al edificio donde se encuentran varias organizaciones sociales en Saravena, que se adjudicó una disidente que actúa como un grupo paramilitar. En nuestra región han hecho todo lo posible por borrar al movimiento social, que cuando no es el desplazamiento, es a través de la estigmatización, el señalamiento y el asesinato, en medio de los cuales también han estado integrantes de los grupos armados”, aseguró Johana Pinzon, presidenta de la Asociación Campesina José Antonio Galán.

Conjuntamente, las organizaciones piden mayor reconocimiento y, por consiguiente, apoyo a sus mecanismos de protección, así como una mayor visibilización de la crisis que atraviesan comunidades en medio del conflicto, en busca de acciones concretas del Estado que permitan prevenir y detener la salida de las comunidades de sus territorios y el asesinato de más personas que sin quererlo han quedado en medio de la violencia.

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