“Nunca debió construirse Urrá”, señaló el presidente Gustavo Petro con respecto a la situación que atraviesa Córdoba por las inundaciones derivadas de las fuertes lluvias que fueron provocadas por el frente frío que afectó al país.
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Según el mandatario, a este fenómeno meteorológico se le suman factores como la saturación de los suelos, que habría reducido la capacidad de regulación natural de las aguas, y las administraciones de los embalses, que según él han priorizado los intereses energéticos sobre los ambientales y sociales. “Las represas estaban súper llenas, Urrá irregularmente, Hidroituango y las demás al límite, cuando nos decían que había escasez de gas. Es decir, había abundancia de agua y ahora la botan gratuitamente de manera exageradamente dañina”, añadió el mandatario en sus redes.
Lo que dice el presidente es similar a lo que en los últimos días se ha repetido en la región. Desde los primeros días de la emergencia, en medio de las tensiones por la situación, circuló información falsa señalando que la represa habría fallado, lo que pronto pasó a cuestionamientos sobre las descargas que se comenzaron a hacer la semana pasada, luego de que se superó la cota. Ante esto, el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, hizo una visita al lugar para corroborar las condiciones, tras la que aseguró que había un control pleno de la presa. Pero, ¿qué ha pasado en la región?
Las emergencias
El temor por un desbordamiento de la represa de Urrá ha estado latente por lo menos durante los últimos ocho meses. Las lluvias suelen aumentar la cota del embalse y con ello se comienzan a encender las alarmas por posibles inundaciones en los municipios sobre la cuenca baja del río Sinú, que es donde se realiza la descarga de agua, es decir Tierralta, Valencia, Montería, Cereté, San Pelayo, Cotorra, Lorica y San Bernardo del Viento.
En los últimos días no solo aumentó el nivel de la represa, sino además el del río, a tal punto que, como lo indicó la hidroeléctrica, se tuvieron que hacer descargas de hasta 2.205 m³/s, así como se detuvo la generación de energía, mientras que a la par se registraban inundaciones en varios municipios, incluidos barrios del casco urbano de Montería.
“Desde las seis o siete (de la noche del viernes) se oía la bulla (ruido) que estaba rompiendo por allá. Nadie pensaba que se iba a venir así. A las nueve ya estaba el agua metiéndose acá al barrio El Dorado y a las diez venía con más fuerza”, dijo a EFE Elías José Sánchez, uno de los afectados en la capital de Córdoba.
Desde ese día pocos han dormido con el temor de que surjan nuevas inundaciones por la continuación de las lluvias, que este fin de semana bajaron, pero también por las posibles crecientes generadas por descargas provenientes de Urrá. Por ello, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelen, insistió en hacer el monitoreo al caudal del río.
“Los datos dan un mensaje alentador, pero también nos recuerdan que debemos seguir actuando con mucha responsabilidad. El nivel del río ha venido bajando de manera sostenida. El sábado estaba en 5,74 metros, luego en 5,70, luego en 5,67 y en 5,64. Esto nos indica que el pico de la creciente ya pasó por Montería y que el río empieza poco a poco a recuperar su cauce”, señaló el mandatario ayer. No obstante, ante corrientes que siguen presionando la región, se ordenó la evacuación de un sector ribereño.
Sobre esto, el geógrafo y docente de la Universidad de Córdoba Arnulfo Gómez Ramos indicó recientemente que las afectaciones no han sido tan fuertes en la ciudad debido a que “el río Sinú ha buscado la forma más fácil, por los caños, de ir drenando el agua por partes, como en Guasimal y Las Palomas (zonas rurales), Caño Ubre, Boca de la Ceiba, donde hubo inundaciones, y en Vallejo, por la parte posterior del barrio ha empezado a ingresar agua por la zona de la invasión, porque son caños que naturalmente van por ese sector de la ciudad”.
Desde la hidroeléctrica, el presidente de la entidad, Juan Acevedo, ha asegurado que no hay problemas estructurales dentro de la central. Tienen el control de la operación, y las descargas han estado disminuyendo en los últimos días, por lo que considera que han hecho lo correcto.
No obstante, desde la UNGRD indicaron que harían seguimiento a la gestión interna, mientras que ayer la Superintendencia de Servicios Públicos hizo una visita de inspección a la hidroeléctrica y sus zonas aledañas. Al respecto, el superintendente Felipe Durán señaló que se recopiló información de la operación del embalse, los precios de oferta en la bolsa de energía y el protocolo de activación del Plan de Gestión del Riesgo de Desastres, tal como lo pidió el presidente Petro.
Mientras tanto, en las regiones esperan que esta semana cese la emergencia y haya acciones para apoyar a los damnificados, no solo para reconstruir sus vidas, sino también para evitar que, como lo señaló el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, en la zona se registren condiciones similares a las que sufren desde hace más de cinco años los habitantes de La Mojana.