A 14 años del fallecimiento del fotógrafo colombiano Leo Matiz, su arte sigue tan vivo como si su mágico tercer ojo continuara obturando para capturar imágenes de los personajes y paisajes que lo cautivaban.
La semana pasada Alejandra Matiz, hija del maestro y presidenta de la fundación que promueve e investiga el legado visual del reportero nacido en Aracataca (Magdalena), en 1917, sorprendió con un anuncio al otro lado de la línea: “Quiero compartir con los periodistas colombianos un hallazgo importante: 55 fotografías inéditas del maestro, halladas en México. Estoy muy feliz”.
Una felicidad que no necesitaba mención porque con su sola voz la transmitía, mientras que a su lado vociferaba Miguel Ángel Flórez Góngora, biógrafo del legendario fotógrafo, quien prefirió no hablar, quizá ocupado intentando meter su humanidad en cada imagen rescatada para escudriñar lo esencial de cada una, el instante decisivo del que nos hablara Henri Cartier-Bresson.
Pues bien, se trata de 55 imágenes, la mayoría de ellas referentes a la legendaria pareja de artistas mexicanos Diego Rivera y Frida Kahlo en los años 40.
De acuerdo con Alejandra Matiz, las imágenes fueron captadas en la casa de Dolores Olmedo, la Casa Azul, en Xochimilco, Ciudad de México.
“El hallazgo ha sido muy importante, es un tesoro, y a partir de 2013 este material comenzará a exponerse en Japón, Emiratos Árabes y Estados Unidos”, comenta la hija del maestro en un comunicado oficial de la Fundación Leo Matiz.
La obra fotográfica de Leo Matiz en México se equipara a la de otros grandes fotorreporteros como Edward Weston, Manuel Álvarez Bravo y Tina Modotti.