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El centro de Medellín alberga arte y color para recibir a todas las personas que visitan sus calles. Para los más nostálgicos de la compra y venta de libros y para los miles de oficinistas que rodean la zona, el Pasaje La Bastilla siempre será un sitio ineludible para pasar un buen rato.
Este mismo lugar, tan urbano, formal y en algunos casos ambulante, atraviesa días difíciles a causa de la pandemia. Los libreros de la zona llevan tres meses con sus negocios cerrados y en la jornada de este miércoles decidieron colgar banderas rojas en sus ventanas para pedirle a la Alcaldía de Daniel Quintero Calle una reapertura pronta, antes de caer en la quiebra.
Si bien, algunos de estos 70 libreros han encontrado otros canales de venta, como los medios digitales o los domicilios, este mecanismo excluye a la mayoría de ellos y las necesidades mandan la parada.
Mónica Pabón, vocera de los libreros, comenta que “las banderas nos las hicieron quitar. Nos visitaron y nos dijeron que falta algo para cumplir con los protocolos de bioseguridad y ya se está completando. Hay personas que están pasando necesidades porque solamente han trabajado con libros en La Bastilla”.
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Desde la Secretaría de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio de Medellín confirmaron que no todos los locales en La Bastilla cuentan con los requisitos mínimos para cumplir con los protocolos de bioseguridad y pensar así en una reactivación gradual.
Sin embargo, a lo largo de los últimos días se han llevado a cabo inspecciones para evaluar las posibilidades de reapertura, así como se han hecho actividades logísticas para chequear inventarios y seguir promoviendo alternativas en las ventas de los libros.
A la fecha, la Alcaldía entregó ayudas a los libreros por medio del programa ‘Compra un libro, salva una librería', por medio del cual 30 de estos libreros y vendedores participaron en talleres y en la Feria Popular Días del Libro.