La alcaldía de Ocaña, en Norte de Santander, declaró la calamidad pública, tras el desbordamiento del río Tejo, que provocó graves afectaciones en varios barrios del casco urbano. Las autoridades locales señalaron que hay cerca de 200 familias damnificadas, mientras que persiste la alerta por derrumbes que pueden afectar a nuevos sectores.
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La emergencia inició entre los corregimientos Espíritu Santo y Buenavista, donde se dio un deslizamiento que taponó parte de una quebrada, que se conecta con el río Tejo. Esto provocó la creciente del afluente, por lo que se inundaron zonas como Primero de Mayo, San Fermín y 20 de Julio, pero además se dio una avenida torrencial que agrandó la zona de afectación.
“Estamos viviendo una situación bastante difícil que hace cuarenta años no vivíamos. No pensamos que venía de esta magnitud porque, pues, siempre ha crecido (el río), pero no la esperábamos con esta magnitud. Tenemos muchas casas afectadas”, dio a Noticias RCN Yamile Pérez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Eudocia.
Primeros reportes de las autoridades indican que por lo menos 10 viviendas quedaron completamente destruidas, mientras que la mayoría de las calles del casco urbano presentaron represamientos de agua, algunas hasta de dos metros, mientras que las viviendas quedaron llenas del lodo que arrastró la creciente.
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Entre las zonas afectadas se encuentran: La Pradera, San Fermín, El Molino, La Costa, Tejarito, Santa Eudoxia, Las Delicias, La Torcoroma, La Modelo, La Libertad, Caracolí, Las Villas y La Gloria.
“La creciente que traía árboles, escombros y otros desechos que afectaron varios sectores. Con los organismos de socorro, el Ejército, la Policía y la administración municipal estamos actuando para que contemos con maquinaria y lograr drenar las aguas”, indicó el alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares Plata, quien advirtió que de forma preliminar se han contabilizado más de 200 familias afectadas. .
Mientras las autoridades intentan restablecer el paso a la zona rural del municipio, el alcalde aseveró que la emergencia continúa, debido al riesgo que persiste por deslizamientos en barrancos inestables que ha alertado la comunidad. “De presentarse una nueva lluvia, podría generarse otro evento torrencial como el que acabamos de vivir”, añadió el alcalde.
En este mismo sentido, Gustavo Pava, director de la Oficina de Gestión de Riesgo, advirtió que se requiere “hacer un sobrevuelo sobre el sector específico donde se originó esta emergencia, debido a que la comunidad nos está avisando que todavía queda mucho material desprendido en ese sector que podría generar una tragedia mayor en el municipio de Ocaña”.
Por su parte, Metrogas suspendió el servicio de gas domiciliario por afectaciones en la red, mientras que habitantes del municipio han alertado que el agua ha estado llegando turbia a las viviendas. Esto se ha debido a que la emergencia afectó por completo el sistema de captación y parte de la línea de conducción.
Por la magnitud de la emergencia, la administración municipal pidió la intervención del departamento y el Gobierno nacional. En el departamento hay 25 municipios en alerta roja por lluvias, así como cerca de 3.500 familias afectadas, por lo que desde la Gobernación indicaron que apoyan en labores de atención, limpieza y socorro, además del monitoreo permanente ante posibles crecientes, así como se envió una comisión para evaluar daños y entregar ayudas humanitarias a los damnificados.