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Santa Marta sufrió por las lluvias de las últimas horas. Durante 36 horas seguidas, cayó un chaparrón que generó que el agua se acumulara en calles, viviendas y zonas de ladera, lo que provocó inundaciones, deslizamientos y afectaciones en distintos puntos de la ciudad.
Según las autoridades, el acumulado superó los 92 milímetros de lluvia. En varios barrios, el agua ingresó a las casas y arrastró muebles, electrodomésticos y enseres. En barrios, la saturación del terreno generó deslizamientos en zonas de alto riesgo.
Tragedia en Gaira
Uno de los puntos más críticos fue el sector de Gaira. En el barrio Vista al Mar, una vivienda colapsó tras un deslizamiento de tierra. En el lugar murieron Zulma Atehortua Gutiérrez y su hijo, Ricardo Rueda.
De acuerdo con los reportes oficiales, Ricardo alcanzó a sacar a los niños que se encontraban en la casa y regresó por su madre, que seguía adentro. El deslizamiento sepultó la vivienda.
Horas después fue hallado el cuerpo de Evelio Maldonado Pimienta, reciclador del sector, quien tampoco logró salir a tiempo. Con su muerte, el número de víctimas en Gaira ascendió a tres.
“El riesgo sigue siendo alto. Estamos pidiéndole a la gente que evacúe”, afirmó el secretario de Gobierno Distrital, Camilo George.
Las lluvias también afectaron barrios como Villa Betel, Villa Marbella, Simón Bolívar, Villa del Carmen, Las Américas, María Eugenia, Luz del Mundo, Colinas del Río, San Fernando, Timayui, Zarabanda, Tayrona y Minuto de Dios, además de zonas rurales del Distrito.
El balance preliminar da cuenta de 15 barrios afectados, al menos nueve viviendas afectadas en Gaira, doce en Villa Betel y diecisiete en el corregimiento de Minca. Las autoridades aclararon que el número de familias damnificadas aún no es definitivo, ya que el censo continúa.
“Lo perdimos todo, menos la vida”
En los barrios cercanos al río Manzanares y en sectores bajos de la ciudad, el agua ingresó a las viviendas durante la noche y la madrugada.
Olibeth Martínez, residente del barrio Simón Bolívar, relató que el agua los despertó mientras dormían. “El nivel subió muy rápido. Perdimos los muebles, la ropa del niño, la cuna. Salimos con lo que teníamos puesto”, contó.
Alberto García explicó que tuvo que evacuar con su familia. “Salimos con el agua al cuello. Cargué a mi esposa y a mis hijos. La casa quedó inundada y todo se dañó”, añadió.
María López regresó a su vivienda cuando el nivel del agua bajó. “El barro lo cubrió todo. Uno se demora años comprando las cosas y el agua se las lleva en minutos. Ahora toca empezar otra vez”, afirmó.
Muchas familias pasaron la noche sacando agua con baldes y limpiando lo poco que pudieron rescatar. Varias de ellas esperan ayudas oficiales o el apoyo de vecinos y conocidos.
Afectaciones en el mar
La emergencia también se extendió a la zona costera. El fuerte oleaje obligó a restringir el ingreso a balnearios y la salida de embarcaciones.
Un barco quedó varado en la orilla, mientras las autoridades evaluaban cómo retirarlo. En playas como Los Cocos, el arrastre de residuos dejó nuevamente en evidencia los problemas en el manejo de basuras y la falta de cultura ciudadana.
Respuesta institucional
El secretario de Gobierno Distrital, Camilo George, informó que se desplegaron organismos de socorro, personal y maquinaria para atender la emergencia. “Tenemos 80 uniformados en terreno y seguimos avanzando con el censo. La zona de Gaira debe evacuarse por el alto riesgo”, indicó.
Tras la declaratoria de calamidad pública, el Distrito inició gestiones para agilizar recursos y coordinar apoyo con el Gobierno Nacional.
Como medida preventiva, la Alcaldía suspendió las clases presenciales los días martes 3 y miércoles 4 de febrero, luego de que varios colegios resultaran inundados y se presentaran problemas de movilidad.
Santa Marta permanece bajo alerta roja mientras continúan las labores de atención y evaluación de daños.