
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El huracán Iota, primero de categoría cinco que golpea el país, afectó las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina que suman unos 65.000 habitantes, dejando a miles de ellos sin vivienda y con pérdidas incalculables. Una vez recuperados del pánico causado en la madrugada del lunes por la furia del huracán, los damnificados se auxilian unos a otros mientras el Gobierno trata de llevar ayuda humanitaria.
“Tenemos que hacer una gran remoción de escombros y limpiar todas las vías de la isla. Muchas han estado afectadas por árboles caídos e infraestructura, postes con cables de alta tensión. Estuvimos dedicando una parte muy importante hoy con el equipo de la Armada y el Ejército, haciendo limpiezas de vías”, dijo el presidente Iván Duque, quien declaró por un año la situación de desastre en el archipiélago, una norma con la que espera mitigar los efectos de la emergencia, asistir a la población damnificada y restablecer los servicios de salud, energía, comunicación y agua.
“Uno escuchaba como si fueran aviones que estuvieran aterrizando por toda la parte selvática. Todos esos árboles cayéndose, (fue) impresionante (...) Estamos sin luz, todo lo que teníamos en las neveras se nos dañó”, narró a Efe Nicolasa Vargas, habitante de San Andrés. Vargas pidió el pronto socorro de las autoridades porque, según manifestó, no tienen alimentos ni han recibido ayudas, razón por la cual les ha tocado tenderse la mano entre vecinos, amigos y familiares.
También le puede interesar: Conozca cómo puede donar para ayudar a los damnificados por el huracán Iota
Iota irrumpió el lunes 16 de noviembre en la isla y borró casi la totalidad de su infraestructura dejando a su paso solo escombros, árboles caídos, varios heridos y viviendas en ruinas. Para enfrentar la emergencia Duque anunció que las autoridades se enfocarán en entregar ayudas humanitarias, remover los escombros, limpiar el área, ofrecer atención en salud, y restablecer las comunicaciones, el flujo de energía y el suministro de agua.
El presidente puso en marcha un plan de reconstrucción de 100 días, aunque no descartó que dicho tiempo se extienda dado el nivel de afectación que sufrieron las islas. Según Duque, la prioridad de su Gobierno en las próximas semanas será brindar asistencia humanitaria a los damnificados, “desplegar el mayor número de carpas para la protección de las familias, con sus respectivos colchones”, así como en entregar medicamentos y kits de alimentación y de higiene.
Se han movilizado un total de 86 toneladas de asistencia humanitaria de emergencia, según el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres. Desde el aeropuerto de CATAM en Bogotá, a través de 12 vuelos de la Fuerza Aérea y el apoyo de un vuelo comercial de la aerolínea Viva Colombia, se han despachado 2.000 carpas, 2.500 raciones de campaña, 320 kit de aseo, 6.000 kit de bioseguridad, 11.250 botellas de agua, y 1.546 kits alimentarios.
“Nos llegaron las primeras 500 carpas. Estuve coordinando la entrega de las carpas. Las otras 2.500 ya están. Si esta noche nos llegan mañana empezamos a repartirlas. Es la principal necesidad que tienen las personas”, detalló Eduardo José González, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD.
También le puede interesar: Aeropuerto de San Andrés reinicia operaciones tras paso de Iota
El acceso al servicio de agua potable es otro de los retos que tiene el Gobierno Nacional con los isleños. “En San Andrés esta noche quedará operativa la planta desalinizadora de 50 litros por segundo, es la más grande de agua potable que tiene la isla. Todavía nos hace falta una reparación menor en nuestra segunda planta, de 25 litros por segundo”, aseguró Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, quien agregó que están trabajando a doble jornada para que esa reparación esté lista entre el jueves 19 de noviembre y el viernes 20. Con eso se espera que la isla pueda tener 75 litros de agua por segundo operativos.
La tercera planta debería estar lista la próxima semana con un potencial entre 15 y 20 litros adicionales por segundo. “Con la entrada en funcionamiento de la planta de 50 litros por lo menos la mitad del abastecimiento de la isla quedará satisfecho y operativo”, dijo Malagón.
El ministro de Vivienda también anunció que en Providencia esa cartera se enfocará en la construcción de 1.200 viviendas nuevas y en el mejoramiento de 400 estructuras que quedaron en pie y son habitables.
Desamparo Histórico
San Andrés, Providencia y Santa Catalina, que conforman el único departamento insular de Colombia, ubicado frente a las costas de Nicaragua y a más de 700 kilómetros de la Colombia continental, son un territorio sensible por el desamparo en el que han vivido por décadas sus habitantes y por los reclamos de esa nación centroamericana sobre las islas.
En noviembre de 2012 Colombia sufrió un revés diplomático cuando tras un prolongado litigio planteado por Nicaragua, la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, emitió un fallo en el que confirmó la soberanía colombiana sobre siete cayos cercanos a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero le dio al país centroamericano una porción de mar mayor que la que tenía anteriormente.
Después del desastre causado por Iota surgieron en el país decenas de campañas para recoger alimentos no perecederos, ropa y artículos de primera necesidad que serán destinadas a los isleños.
“Vivir esta experiencia fue algo impresionante, a varias personas del sector nos tocó unirnos y salir a ayudar a todos los vecinos que estaban siendo afectados en medio del huracán. Como a las nueve o diez de la mañana, del lunes, estábamos con unas escaleras caminando de casa en casa ayudando en lo que podíamos”, dijo a Efe Noha Davis, habitante de San Andrés.
Con las donaciones, que han sido promovidas desde el Gobierno, por el despacho de la primera dama, María Juliana Ruiz, con la campaña “Ayudar nos hace bien”; por empresas privadas y por particulares en distintas regiones de Colombia, se espera atender en parte las necesidades más urgentes de los habitantes del archipiélago porque la reconstrucción de las casas tardará.
“Se volaron varias tejas de muchas de las casas del sector. Por ejemplo, la casa de mi abuela que era la única casa típica que quedaba en el sector, quedó completamente destechada, de uno de los extremos de mi casa se volaron las tejas, me ha tocado subir a arreglar como pueda”, dijo Davis.
A través de estos vuelos humanitarios se han trasladado desde Providencia a San Andrés al menos 413 personas por temas de salud, heridos, visitantes y aquellos que necesitaban atención especializada por embarazos de alto riesgo, patologías crónicas y otros tratamientos urgentes.