Después de haber tenido dos hijas, Enilce Serrano se preparaba para estudiar sicología. Sin planearlo, quedó embarazada. “Tuve un sangrado, así que fui al médico”. ¡Eran mellizas! Lo que siguió fue llanto y llanto. “Son cosas que uno no se espera, menos cuando se está a punto de empezar proyectos nuevos”, cuenta está mamá, para quien el apoyo de su esposo ha sido fundamental en la crianza de sus cuatro niñas.
El embarazo fue tranquilo durante siete meses, hasta que sufrió una infección que requirió de un tratamiento largo, debido a que los antibióticos no podían ser muy fuertes. Y llegó el momento de dar a luz. Era 1995. Las mellizas tendrían que nacer por cesárea. “Estaban en sacos diferentes y listas para salir”.
Cuando el reloj marcaba las doce y se iniciaba el tercer mes de 2016, Yasmín y Natalia cumplían veintiún años y su mamá recordaba lo difícil que fue darles pecho a ambas al tiempo y lo crucial que resultó la ayuda de su madre —la abuela— durante los primeros tres meses.
Después de que las mellizas cumplieron tres años, Enilce decidió estudiar su carrera universitaria. Una meta que había sido aplazada por la llegada de dos angelitos.