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Miles de colombianos piden ayuda tras catastrófica temporada de lluvias

"Lo que nosotros queremos es ¡solución! ¡solución! ¡Mira cómo están!, ¡mira estos niños!

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AFP
15 de enero de 2011 - 01:01 p. m.
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Sobreviviendo a base de pescado, miles de damnificados del caribeño departamento de Atlántico (norte), uno de los más afectados por la temporada de lluvias en Colombia de 2010, rezan para que llegue la anunciada ayuda y baje pronto el nivel de las aguas.

"Lo que nosotros queremos es ¡solución! ¡solución! ¡Mira cómo están!, ¡mira estos niños! ¿A dónde nos van a meter cuando la gente entre al colegio?", pregunta, casi gritando, Maria Eugenia Reales, mostrando la escuela que se convirtió en su albergue temporal.

Esta mujer de 43 años nació en Campo de la Cruz, un pueblo a una hora de la costa Caribe donde se vivía de la pesca y la ganadería, a unos 1.000 km al norte de Bogota.

"Era un pueblo trabajador, alegre", cuenta. Pero el 30 de noviembre llegó el desastre que todos temían: el canal del Dique, que comunica el puerto de Cartagena con la vía fluvial más importante del país, el rio Magdalena, cedió ante la presión del caudal, dejando un inmenso hueco de 240 metros.

Allí se inundaron 400 km2 de pastos y pueblos, entre ellos Campo de la Cruz. Tanto que, según la gobernación del Atlántico, algunos quedaron sumergidos bajo 12 metros de agua, equivalentes a una casa de tres plantas.

Han pasado 45 días, y aunque no llueve, todo sigue inundado. Según las autoridades falta poco para colmar ese hueco y poder traer las motobombas que aspiren el agua, pero las casas de colores alegres de la región siguen ahogadas hasta por encima de las puertas.

María Eugenia sigue la cuenta de los días que la separan de sus cinco hijos, que dejó con el estatal Instituto colombiano de bienestar familiar "porque aquí no pueden vivir", argumenta refiriéndose al albergue donde permanecen 200 personas, un colegio de bachillerato de la población de Puerto Giraldo.

Según ella, aunque en múltiples ocasiones las autoridades han anunciado ayuda para los 2,2 millones de colombianos damnificados por la ola invernal, aquí no llegó nada. "El 24 de diciembre nos trajeron ayudas y desde entonces nada", denunció y cuenta que come lo que su hermano pesca a diario. "Hay gente que no tiene ni colchones para dormir".

La ONG internacional Oxfam, que brinda asistencia en varias regiones del país y acaba de evaluar la situación en el departamento del Atlántico, confirma: "el 71% de toda la población afectada ya sufría falta de necesidades básicas, y en la zona la asistencia humanitaria sólo ha llegado a 10% de la población", según Marcel Reyes, que coordinó la evaluación.

Según él la ayuda "sólo llega a albergues oficiales".

Y a lo largo de la carretera que une la ciudad de Barranquilla al sur del departamento, a orillas del Magdalena, centenares de damnificados, instalados en precarias carpas, piden limosna.

"Ni Colombia ni América Latina estaban preparados par un desastre de esta magnitud", explica una portavoz de la gobernación del Atlántico.

"En todo el país tenemos 2,2 millones de damnificados, de los cuales 158.000 son del Atlántico y de esos tenemos a unos 35.000 identificados (...) hay muchas personas que no quieren instalarse en los albergues". "Si hay insuficiencias, hay que mejorar, pero no hay mala voluntad. En todo el país nadie se esperaba esto", reflexiona.

Las autoridades temen que una vez que baje el nivel del agua, haya una expansión de enfermedades como la malaria y el dengue que prosperan en aguas estancadas.

Y aunque esta batalla se gane, los colombianos temen la llegada de una próxima temporada de lluvias y esperan que sea muy diferente a las precipitaciones históricas de 2010 que dejaron 310 muertos y afectaron a 2,2 millones de personas, entre derrumbes, inundaciones y deslizamientos.

En inmediaciones de Campo de la Cruz, algunos rezan con el pastor Edgardo Arteta Balacin, de la Fundación Internacional Misión Rescate.

"Esta es la real salvación", asegura el pastor, mostrando lo que vino a dejar a los afectados: un Nuevo Testamento.

Por AFP

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