11 Jun 2021 - 6:35 p. m.

No cede emergencia humanitaria en Roberto Payán, Nariño

5.104 personas desplazadas se concentran en la cabecera municipal, que tenía 3.384 habitantes. Cruz Roja intervino y reporta propagación de enfermedades; alcalde denuncia poca atención del gobierno nacional. La solución es ofrecer condiciones para el retorno de las comunidades a sus territorios.

Laura Cortez Palacios

Carolina García

Desde el pasado 7 de mayo se vienen presentado alteraciones de orden público en este municipio por enfrentamientos entre los grupos armados ilegales de las disidencias de las FARC, ELN y Clan del Golfo, que han ocasionado el desplazamiento forzado masivo de 2.124 familias, según censo realizado por la alcaldía.

De las 5.104 personas desplazadas, 1.578 son niños y niñas, 18 discapacitados, 31 mujeres lactantes y 19 gestantes. De 71 veredas del municipio, en 30 ha habido desplazamientos.

Situación humanitaria

De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la falta de alimentos, medicamentos y servicios básicos como agua potable, hace que la administración municipal no pueda responder a las necesidades de la población desplazada.

Además, los bloqueos de la vía entre Pasto y Tumaco por el paro nacional han provocado “desabastecimiento de insumos en el municipio”.

Sin embargo, se instaló una mesa departamental de concertación con organizaciones sociales en Junín (Roberto Payán) el pasado 15 de mayo, a la que asistieron los alcaldes de la subregión del Telembí (Tumaco, Barbacoas, Roberto Payán y Magüí Payán), el gobernador de Nariño y el viceministro del Interior Carlos Alberto Baena, que facilitó el ingreso gradual de las ayudas humanitarias al municipio

Según Juan Carlos Sinisterra, alcalde de Roberto Payán, han ingresado 12 toneladas de alimentos desde Bogotá con el apoyo aéreo de las Fuerzas Militares y de la Unidad de Atención y Reparación a Víctimas.

También han entrado, vía fluvial y terrestre, medicamentos, kits de aseo y de albergue por medio de una caravana humanitaria desde Bogotá, que organizaron la misión de la Cruz Roja y la OPS. Y 17 vehículos de la Caravana Humanitaria con identificación de la Misión Médica.

Desde el viernes 4 de junio, la Cruz Roja Colombiana estuvo cinco días en Roberto Payán, con el apoyo financiero de la Cruz Roja Noruega, prestando servicios de medicina, enfermería, atención psicológica, epidemiológica y de primeros auxilios, con entrega de medicamentos

Para albergar a la población desplazada, la administración municipal ha dispuesto tres sedes educativas, la infraestructura del Centro de Aprendizaje del Sena, el antiguo centro de salud, la Casa del Adulto Mayor y 17 bienes privados.

Según Katherin Sinisterra, líder social del municipio, los lugares de albergue no están en óptimas condiciones para atender las necesidades de las 2.124 familias desplazadas, pues algunos no cuentan con baterías sanitarias y por esa razón les toca hacer sus necesidades básicas en otros lugares.

“Lamentablemente tampoco se cuenta con agua potable ni servicio de alcantarillado. Gracias a la colaboración de Médicos Sin Fronteras se logró instalar 12 fogones comunitarios para asegurar la alimentación de la población”, añadió Katherin.

Aunque han llegado muchas ayudas, se necesitan estufas, pipas de gas, filtros para el agua, ropa y zapatos para estas familias, que no pueden retornar a sus comunidades, pues hay enfrentamientos armados todos los días.

La situación se agrava por la aglomeración en la cabecera municipal, donde habitan 3.384 personas, que han recibido a 5.104 desplazados hasta el momento, lo que aumenta los riesgos de contagio del Covid- 19. En mayo se reportaron dos casos positivos.

Benjamín Moreno, líder nacional de Salud de la Cruz Roja Colombiana, subraya que el hacinamiento en los albergues habilitados ha provocado también la propagación de dengue, malaria, paludismo, enfermedad diarreica aguda e infecciones de la piel.

Se ha detectado en la población en condición de desplazamiento condiciones de salud mental como estrés post-traumático somatizado, duelo, sobre-exposición a hechos revictimizantes, baja tolerancia social, depresión, ansiedad y normalización de la violencia, que en este momento están siendo atendidos por profesionales de la salud mental, según el médico Moreno.

A pesar de la difícil situación que enfrenta el municipio, la respuesta del gobierno nacional no ha sido oportuna.

El alcalde, Juan Carlos Sinisterra, dice que a pesar de las múltiples solicitudes de apoyo para la zona rural “no tenemos una respuesta contundente, ni del Ejército para controlar el territorio y frenar el éxodo, ni del nivel central para enfrentar la emergencia, aunque tuvimos reunión con la vicepresidencia de la República”.

*De la Fundación Color de Colombia

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