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“No soy antiuribista”: Alan Jara

El ex gobernador le pidió al presidente Uribe soluciones imaginativas para el acuerdo humanitario.

Pablo Guevara

04 de febrero de 2009 - 10:03 p. m.
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Con su humor característico dice que en su casa quedaron prohibidas las lentejas, los fríjoles y el arroz. Esa fue su dieta durante las 394 semanas de infame cautiverio. Después de una maratón de entrevistas, los homenajes que le rindieron sus conciudadanos, las visitas de sus familiares y una noche, según él, en la que el silencio no lo dejó dormir —“me acostumbré al ruido y el vértigo de la selva”, diría después—, el rostro del ex gobernador del Meta Alan Jara luce fatigado. Aún así, dialogó con El Espectador.

¿Hacia dónde debe ir el país para conseguir la paz y el acuerdo humanitario?

Aparentemente estamos en un callejón sin salida y es que el Presidente no cede en unas cosas y las Farc en otras y de ahí no nos hemos movido. Yo lo que pretendo es que salgan los que están en la selva. No tengo la fórmula, pero sí le solicité al Presidente que con su equipo fuera más imaginativo y lograra destrabar ese proceso, porque es la única forma en que ellos pueden venir sin riesgo y no con la posibilidad de un rescate a sangre y fuego, que sería lamentable.

¿Apoyará una eventual candidatura presidencial de Piedad Córdoba?

Cada día trae su afán. Además, yo no sé si ella aspira. No tengo una apreciación sobre ello. Pero le reconozco su esfuerzo por tratar de liberarme.

¿Qué percepción tiene del país que dejó y del que encontró?

(Al país) no lo he visto sino oído, y he oído circunstancias muy positivas en materia de control de muchas áreas. Pero también he oído situaciones de desplazados, de pobreza, que aún no se han superado. Aún falta mucho.

¿Qué destaca del Presidente?

Uno no puede negar que la Fuerza Pública ha asumido el control de muchas zonas en las que antes no lo tenía y eso es positivo. No soy antiuribista, ni antinada, yo soy es prolibertad de los secuestrados.

¿En que cambió usted?

He regresado un poco más paciente, menos acelerado, más reflexivo.

¿Qué enseñanza trae para su hijo?

Ese es un curso muy duro de siete años y medio y quedan muchas enseñanzas, pero básicamente es la de siempre: perseverar, para adelante.

¿Cómo ve a Alan Felipe, su hijo, en su proyecto de vida?

Tengo que volver a conocerlo, tenemos que volver a ser amigos. Nosotros lo éramos, pero con un niño de siete años y medio. Como joven de 15 años tiene otra visión y tengo que reencontrarlo.

¿Qué enseña la selva?

Uno cree que no puede vivir sin muchas cosas y resulta que sí. Quien no ha tenido dificultades no se conoce a sí mismo. El sufrimiento curte, templa el espíritu, claro que no tan largo como lo que me tocó a mí (risas). Yo creo que en un par de noches hubiera aprendido lo que aprendí en 7 años y medio.

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¿Qué frase acuñó en la selva?

Una que repetía con mucha frecuencia: ‘Esta noche puedo estar comiendo en mi casa’... y esta noche estoy comiendo en mi casa.

¿Pensó mucho lo que manifestó a su regreso?

Me sinceré. Expresé mi posición. Cuando uno dice lo que piensa, no tiene que prepararlo mucho.

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¿Qué hubiera querido comer y fue muy difícil?

(Risas) De todo. Ahora tengo instrucciones claras, en esta casa no va a haber ni pasta, ni arroz, ni fríjoles, durante muchos años.

¿Ya tomó la lección a su hijo de los libros que le recomendó desde el cautiverio, como ‘El viejo y el mar’?

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No, aún no lo hecho, pero espero en este fin de semana cumplir esa tarea. No como lección, sino como un intercambio de opiniones.

Por Pablo Guevara

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