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21 Dec 2008 - 10:00 p. m.

“Nos convertimos en limosneros”

Enfermedades y falta de medicamentos aumentan el drama de los cientos de damnificados por el Machín.

Olga Lucía Garzón / Especial para El Espectador

Según los campesinos refugiados en el coliseo de Ferias de Ibagué, desde el pasado 8 de noviembre, cuando un fuerte temblor del volcán Machín provocó la salida de 450 familias, hace dos semanas comenzó el peor drama de esta tragedia.

Aseguran que las enfermedades, la falta de medicina, el hambre y el abandono de la administración municipal los ha obligado a salir a las tiendas y a las plazas de mercado a pedir ayuda para poder sobrevivir. Uno de ellos es Rosendo Sanabria, de 57 años de edad, quien con un costal al hombro recorre las calles de Ibagué con el fin de llamar la atención de la gente para poder conseguir el sustento diario. “Nosotros no queremos estar acá, porque somos gente trabajadora, honesta y no limosneros que es en lo que nos ha tocado convertirnos para no dejar morir de hambre a nuestras familias”, señala Sanabria.

Como él, mujeres, niños y la mayoría de agricultores han tenido que recurrir a lo mismo para conseguir, además de alimento, medicina para aliviar gripas, bronquitis y anemia, así como otros elementos como útiles de aseo.

La preocupación más grande la constituyen los niños. De las 130 personas que viven en el albergue, hay 80 menores entre los 3 meses y los 13 años de edad.

“Hace 15 días no se toman un vasito de leche, porque la Alcaldía no nos ha vuelto a mandar provisiones. Ellos dicen que ya se gastaron 40 millones de pesos en nosotros y que lo que nos mandan no nos dura”, asegura Marisela Salavarrieta, de la vereda El Moral, quien vive en el cambuche con su esposo, su papá y un niño de cuatro años.

Algunos ya cansados y tristes que aunque contemplan la posibilidad de volver, no lo pueden hacer. “Hemos ido a mirar nuestras cositas, pero todo se ha ido perdiendo”, dice Óver Álvarez, del sector de Guaico, quien exige que el Gobierno cumpla las promesas de ayuda y reubicación.


Administración desmiente

Ante esta situación, el director del Comité Local de Emergencias, Luis Fernando Monroy, manifiesta que quienes actualmente están en el albergue son personas que habitan en veredas lejanas al domo del cerro. En cambio las que corren el verdadero riesgo porque viven en la boca del volcán regresaron y actualmente esperan soluciones de reubicación.

Según una funcionaria de la Secretaría de Gobierno, se les ha colaborado todo el tiempo con alimentación y hay presencia permanente de la Cruz Roja. “Ellos están buscando sacar algún provecho de la situación, porque se les ha advertido que todas las condiciones están dadas para que retornen”, indica.

Alexánder Aguilera, uno de los vecinos del Machín que volvió a su rancho hace tres semanas, asevera que allá en el sector la situación es de pánico permanente. “Ha temblado varias veces, por eso estamos pidiendo que nuestra reubicación sea rápida porque sabemos que en cualquier momento puede ocurrir la explosión”, manifiesta.

Según el líder campesino, son estas 10 familias (unas 50 personas) las que realmente necesitan toda la atención del Gobierno Nacional y la administración municipal que han estado pendientes.

Actualmente la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) adelanta gestiones para la compra de los predios y la administración planea su reubicación.

Luis Fernando Monroy aseguró que debido a este problema, que se les está saliendo de las manos, esta misma semana se realizará una reunión con representantes del Gobierno Nacional. “Habrá una respuesta a esta situación y a muchas cosas”.

Según el funcionario, los campesinos se están encargando de dar una mala imagen a la Alcaldía de Ibagué. “Hemos hecho un trabajo con la comunidad, le hemos brindado ayuda y eso no puede desvirtuarse”, afirma.

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