Los representantes en Colombia de la ONU pidieron este viernes protección para los campesinos que reclaman sus tierras, tres de los cuales han sido asesinados en 2010, cuando el gobierno anunció que busca restituirles al menos dos millones de hectáreas en cuatro años.
"La vida de quienes reclaman sus tierras no puede seguir en riesgo y sin la protección adecuada", dijo Terry Morel, representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.
"Quiero hacer un llamado al Estado colombiano para que adopte urgentemente una política y un programa de protección integral como parte del proceso de restitución de tierras", dijo por su parte Christian Salazar, representante de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
"Este año ya registramos homicidios, amenazas y acosos contra quienes trabajan por los derechos de las personas desplazadas y por la restitución de tierras", subrayó, recordando los asesinatos de tres de sus líderes.
"Para que la política de restitución de tierras no cueste vidas humanas es necesario que esté enmarcada en una política integral de protección", agregó.
Al coincidir en esa necesidad, Morel indicó que el conflicto armado en Colombia -de cerca de medio siglo por la acción de guerrillas izquierdistas, grupos paramilitares de ultraderecha y el narcotráfico- ha provocado el desplazamiento de 3,4 millones de personas.
En el marco del conflicto, paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes expulsaron a campesinos de sus tierras, y se estima que en los últimos 15 años la superficie total de esta tierra suma entre 1,2 y 5,5 millones de hectáreas, según datos oficiales, de ONGs y de la iglesia Católica.
Tras advertir sobre "la situación de riesgo que enfrentan las personas desplazadas, en particular sus líderes", dijo que entre 2007 y 2010 se registraron "alrededor de 1.500 homicidios" de desplazados, de los cuales "27 eran personas vinculadas con la reclamación de sus tierras".
El gobierno de Juan Manuel Santos tramita ante el Congreso un proyecto de ley encaminado a restituir unas 500.000 hectáreas anuales hasta el fin de su mandato en 2014.
Los dos delegados de la ONU coincidieron en calificar esa iniciativa como "audaz" y "valiente", porque según señaló Salazar "el tema de la tierra ha sido motivo de enfrentamientos sangrientos en la historia de Colombia".
El llamado de los delegados de la ONU se produjo en un acto académico con el que se conmemoró el día internacional de los Derechos Humanos.