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Playas del parque Tayrona comenzarían a abrir progresivamente; alcaldía verifica condiciones

Las autoridades estudian la apertura de sectores como Playa Cristal, Nenguaje, Gairaca y El Pozo en el Tayrona.

Hellen Lara

25 de febrero de 2026 - 08:23 p. m.
El Parque Tayrona está ubicado en el Caribe colombiano.
Foto: Parques Naio
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La reapertura gradual de varios sectores del Parque Nacional Natural Tayrona se ha convertido en una señal de alivio para el turismo en Santa Marta, tras semanas marcadas por cierres, restricciones y pérdidas económicas derivadas tanto del reciente frente frío.

Durante las últimas semanas, la reserva natural ha atravesado un periodo complejo, caracterizado por interrupciones en el ingreso de visitantes, reducción en la operación de embarcaciones y suspensión de servicios turísticos. A ello se sumaron las condiciones climáticas adversas, que obligaron a extremar medidas de precaución y reforzar los controles en las playas más concurridas.

Aunque el parque continúa cerrado, las autoridades optaron por avanzar en una reapertura parcial y controlada, estudiando la apertura de sectores como Playa Cristal, Nenguaje, Gairaca y El Pozo, mientras avanzan los acuerdos que definirán una apertura más amplia.

Esta reapertura progresiva permitirá el regreso paulatino de turistas, la reactivación del transporte marítimo y la recuperación parcial de actividades como el hospedaje, la gastronomía y el comercio local. Sin embargo, el impacto del cierre todavía se siente con fuerza en la economía de la zona.

Operadores turísticos aseguran que los ingresos actuales apenas alcanzan para sostener los gastos básicos, debido a que solo una parte del parque está habilitada. Muchos visitantes, al encontrar restricciones, optan por cancelar sus viajes o reducir su estadía, lo que afecta directamente a hoteles, guías, pescadores y vendedores informales.

Un parque en pausa: economía contenida y expectativas en suspenso

Para las comunidades que viven del turismo en el Tayrona, los cierres parciales han significado semanas de incertidumbre. Durante los periodos sin visitantes, decenas de familias quedaron sin ingresos, lo que obligó a muchos a recurrir a ahorros, préstamos o actividades alternativas para subsistir.

Pescadores, transportadores marítimos y prestadores de servicios coinciden en que el impacto no solo ha sido económico, sino también social. La disminución del flujo turístico ha reducido la dinámica comercial en corregimientos y sectores costeros, donde gran parte de la población depende directamente de la temporada alta.

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A esto se suma la expectativa frente a los acuerdos pendientes entre comunidades, autoridades ambientales y entidades territoriales, los cuales son clave para definir el modelo de operación del parque en los próximos meses. Mientras no se concreten, la apertura total seguirá en pausa.

“Hay días buenos, pero no se compara con lo que era antes. Todavía estamos lejos de una recuperación real”, comenta uno de los operadores que trabaja en rutas marítimas hacia las playas habilitadas.

Estudios técnicos y reapertura bajo estrictas condiciones

Cada sector habilitado ha sido sometido a evaluaciones técnicas previas, lideradas por la administración distrital, encabezada por el alcalde Carlos Pinedo Cuello, en articulación con entidades nacionales y representantes comunitarios.

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Durante estas inspecciones se revisan aspectos como el comportamiento del oleaje, la estabilidad del terreno, las condiciones para el embarque y desembarque, el estado de la infraestructura turística y la presencia de posibles riesgos naturales.

En este proceso participan también la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y Parques Nacionales Naturales de Colombia, que acompañan la toma de decisiones y validan los conceptos técnicos.

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Según las autoridades, solo las playas que cumplan con todos los requisitos de seguridad y sostenibilidad podrán ser habilitadas. Las que no superen las evaluaciones deben permanecer cerradas hasta que se garantice la protección de los visitantes y del ecosistema.

Este modelo busca evitar emergencias, accidentes o afectaciones ambientales, en una zona considerada uno de los destinos naturales más importantes del país.

Reactivación gradual en medio de la cautela

Las evaluaciones preliminares han permitido confirmar que, en los sectores actualmente abiertos, no existen daños estructurales ni riesgos significativos derivados del frente frío. Esto ha dado vía libre a una reapertura controlada, con aforos limitados y monitoreo permanente.

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No obstante, las autoridades insisten en que cada nueva apertura dependerá del comportamiento del clima, del estado del mar y de los resultados de los estudios técnicos. Cualquier cambio en las condiciones podría derivar en nuevas restricciones.

Desde las comunidades, si bien valoran el regreso de los visitantes, también reconocen la necesidad de mantener controles estrictos. “Queremos trabajar, pero también cuidar el territorio. Sin parque no hay turismo”, señala uno de los líderes locales.

Mientras tanto, el parque continúa en una especie de pausa controlada, tratando de recuperar su pulso sin perder el equilibrio entre conservación, seguridad y desarrollo económico.

Por Hellen Lara

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