Bogotá recibió este martes 21 de abril a una movilización indígena proveniente del suroccidente del país, integrada por más de 800 personas del pueblo Misak, del resguardo Guambía en Silvia, en el departamento del Cauca. Antes de su ingreso a la capital en una caravana compuesta por 22 chivas, el grupo permaneció en inmediaciones del peaje de Chusacá, en Sibaté.
Este recorrido hace parte de la Movilización por la Vida y el Territorio. Una vez en Bogotá, llegaron desde la carrera Séptima hasta la Cancillería. Horas más tarde, se registraron intentos de ingreso al edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Pero, ¿cuáles son las razones de la llegada de los Misak a la capital?
A nivel general, las peticiones incluyen la defensa de sus territorios, la protección frente a la presencia de grupos armados y la exigencia de garantías para la permanencia en sus resguardos. Además, reclaman la aplicación del Título Colonial 1146 de 1966.
Pero, sobre el pliego de peticiones, hay varias solicitudes (casi 11) dirigidas al Gobierno nacional, centradas en la revisión de decisiones sobre tierras y el reconocimiento de su territorio ancestral. Estas fueron respaldadas y firmadas por Liliana Pechele Muelas, representante legal del cabildo indígena de Guambia.
Por ejemplo:
- La petición de anular resoluciones expedidas entre 2022 y 2024 de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) relacionadas con sus predios, pues consideran que han afectado sus resguardos y favorecido a otras comunidades, como Pitayó, Yaquiva y Mosoco.
- El apoyo para la compra y ampliación de nuevos territorios como medida de compensación y reparación “como forma de compensación y restauración de toda la violencia y genocidio cultural y territorial promovido por el Estado colombiano”.
- Respaldo para poner en marcha el “Plan de Salvaguarda” en la comunidad.
- Reorganizar los asentamientos actuales ante el crecimiento poblacional que hoy tienen los Misak.
- Que les sea otorgada maquinaria pesada a través de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
- Garantías para que no haya intervenciones externas ni invasiones en sus territorios.
- Que no se tomen decisiones sobre su territorio sin consulta previa con la comunidad.
- Mayor agilidad en trámites de reconocimiento y procesos administrativos que, según afirman, llevan años sin resolución.
- Revisar el decreto ATEA que “se hizo sin su consentimiento”, y que, básicamente, le da reconocimiento y herramientas a la autoridad indígena del Cauca (el CRIC) para que administre y proteja sus territorios de acuerdo con sus propias reglas.
Además, y como último punto, solicitan la asignación de cargos administrativos vinculados a la gestión de tierras y al desarrollo rural, así como la instalación de una mesa de diálogo con el Gobierno. Sobre esto último, aclararon que ese espacio debe contar con la participación del presidente Gustavo Petro para abordar directamente sus reclamaciones.