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Opinión: Tomás Enrique Pumarejo es el verdadero autor de “La víspera de Año Nuevo”

Tres autores, con el mismo argumento, reclaman la autoría de la canción decembrina.

Ricardo López Solano

03 de marzo de 2026 - 10:04 p. m.
Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, mejor conocido como “Don Toba”, fue uno de los más reconocidos compositores del vallenato.
Foto: Archivo Particular
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Con relación a la autoría de “La víspera de año nuevo”, en su última publicación de la revista “Lira”, No. 87, el escritor, compositor y coleccionista de discos de música tropical, Julio Oñate Martínez, bajo el título “La víspera de Año Nuevo”, escribió lo siguiente:

Relato 1

“El investigador Tomás Darío Gutiérrez nos dice en ‘Cultura vallenata’ que tres autores, con parecidos argumentos, reclaman la autoría del merengue La víspera de Año Nuevo, del que cada uno, con idéntica melodía, tiene una letra particular: Octavio Mendoza, el negro “Mendo”, Tobías Enrique Pumarejo y Eusebio Ayala”.

Y a renglón seguido, Julio Oñate Martínez agregó otro aparte de Tomás Darío:

Relato 2

Mendoza y Ayala surgieron en la segunda generación de acordeoneros, la comprendida entre 1890 y 1920, y fue tan fecunda su creatividad merenguera que merecieron el honroso título de “rey del merengue””.

Y nuestro amigo Julio, de acuerdo a lo que escribe al respetado investigador de la música vallenata Tomás Darío Gutiérrez, continuó narrando:

Relato 3

De los maestros Eusebio Ayala y Tobías Enrique Pumarejo hemos escuchado personalmente sus argumentos tendientes a defender sus respectivas autorías y sinceramente no sabríamos que opinar, lo cierto es que Tobías Enrique Pumarejo podría ser hijo de los otros dos.

Relato 3A

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“Al analizar equilibradamente esta confusa situación, y considerando que Tobías Pumarejo era menor que los dos juglares, es lógico deducir que la melodía de esta canción fue tocada por ellos en época anterior a la creación musical de don Tobías”.

Relato 3B

Y en una entrevista que Julio Oñate le hizo al compositor, intérprete y “Rey Vallenato” de 1976, Náfer Durán, este afamado juglar de nuestro folclor, le contó a Julio lo siguiente:

“Los antecedentes de la composición de Octavio Mendoza hemos podido conocerlos a través de su sobrino Náfer Durán Díaz, hermano del “Negro” Alejo, en una entrevista lograda en 1990. Estos son los pormenores”:

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Relato 4

“Desde que tuve luz de conocimiento ya mi tío Octavio tocaba ‘La víspera de Año Nuevo’. Él era trabajador de la hacienda Leandro, propiedad de los Pumarejo de Barranquilla, que colindaba con Las Cabezas, de los Trespalacio y los Gutiérrez de Piñeres de Mompox, en las sabanas ganaderas de El Paso). Para una fiesta de Año Nuevo, de un año que no alcanzo a precisar, mi tío y su mujer, la joven Rita Morelos, fueron encargados de cuidar la casona de los patrones en la hacienda. Allá en El Paso, su madre, Basilia Durán, añoraba al hijo ausente para el tradicional festejo familiar, en tanto que Octavio, “dueño de la mansión”, esa noche gozaba de lo lindo con la Morelos. La melodía es la misma que escuchamos actualmente, y estos son los versos que recuerdo desde niño”:

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Relato 4A

“Como dice el negro Mendo/ estando la noche serena/ mi familia quedó de duelo/ y yo gozando a mi morena// Alegre que toca Mendo/ cuando quiere y tiene ganas/ yo quisiera pasar el Año Nuevo/ contigo allá en la sabana// Como dice el negro Mendo/ cuando toca el acordeón/ su familia quedó de duelo/ y sufriendo del corazón//”.

Y en lo referente a Eusebio Ayala y de su supuesta autoría de la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”, el amigo Julio Oñate refiere:

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Relato 5

“Eusebio Ayala, nacido en Valencia de Jesús, tiene una versión recogida por el historiador vallenato “Pepe” Castro en su obra Crónicas de la Plaza Mayo".

La víspera de Año Nuevo se origina en el siguiente episodio:

Relato 5A

“Las últimas horas de 1930 fueron de tribulación y pena en el hogar de Manuelito Díaz y Teotiste Romero, oriundos de Camperucho, un retiro de Valledupar, al enterarse de que Teotiste Almenares, la nieta consentida había sido raptada por Eduardo Arias, peligroso gavilán que ya había raponeado varias palomas en las sabanas. La alarmante noticia giró en el caserío como un agitado remolino, que unos criticaban y otros festejaban, lo cual llegó a oídos de Eusebio Ayala, joven acordeonero que en el lugar alegraba el tradicional festejo de “un año que viene y otro que se va”. Antes del amanecer del primer día de 1931, Ayala comenzó a tararear unos versos donde personificaba al arbitrario gavilán, para darle forma a su merengue La víspera de Año Nuevo. Esta es la letra:

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Relato 5B

“En vísperas de Año Nuevo/ siendo la noche serena/ las familias quedaron de duelo/ y yo gozando a mi morena// Yo te quiero complacer con el cuerpo y con el alma/ Año Nuevo lo quiero pasar/ yo contigo en la sabana//”.

Y a continuación Julio Oñate Martínez recalcó:

Relato 6

“El relato de “Pepe” Castro es apoyado por otros contemporáneos suyos y compañeros de estudios, entre los cuales menciona a Rafael Escalona, Alfredo Araújo Noguera, Luis Eduardo Montero Castro, Luis Camilo Maestre y Víctor Hinojosa, dignos todos de la más absoluta credibilidad”.

Relato 7

En el párrafo final del ensayo “La víspera de año nuevo”, Julio Oñate escribe lo siguiente:

“Sin poder precisar hasta hoy quién fue el original creador de esta melodía, podemos concluir que puede tratarse de una de las tantas tonadas anónimas nacidas a comienzos de siglo anterior que convierte a los autores referenciados en compositores de ella, con auténticos méritos para reclamar la paternidad”.

Fuentes de Julio Oñate Martínez sin peso específico

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Como podrán observar, el amigo Julio Oñate, para darle algo de credibilidad a lo contado por el escritor Pepe Castro, ver Relatos 5, 5A, 5B y 6, sobre lo de la supuesta autoría de Eusebio Ayala con relación a la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”, hizo hincapié en un listado de personalidades vallenatas amigos de estudios de Pepe Castro, un listado carente de audios o testimonios notariales, listado que encabeza con el maestro Rafael Escalona. Pero acontece que nosotros contamos con una entrevista de unos trece minutos que el 25 de septiembre de 1994 el maestro Escalona (R. E.), que residía en Bogotá, le concedió a mi señora Luz Helena (L. H.), cuando vivíamos en las minas de carbón del Cerrejón Zona Norte, en la que el maestro Rafael Escalona quedó de firmarnos un testimonio relacionado con lo de la autoría de “La víspera de año nuevo” y de “Calláte corazón”, como composiciones de Don Toba, su maestro.

Apartes de la entrevista de Luz Helena con el maestro Rafael Escalona:

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R. E: Llámate, muévete con eso de Gossaín

L. H.: Tú, ¿por casualidad no tendrás el teléfono a la mano de Juan?

R. E.: Yo te lo conseguiría, pero no ya, ya.

L. H.: ¿Cuándo te puedo llamar para que me lo des?

R. E: Llámame en la noche

L. H.: Bueno, a la noche te llamo

L. H.: El testimonio lo queremos hacer de una vez para “La víspera de año nuevo” y “Calláte corazón”. Para las dos canciones.

R. E: Claro tú le dices que aquí está Alberto Fernández. Que fue el que le enseñó a Guillermo Buitrago. Que yo te conté si tú no te acuerdas.

L. H.: Lo que pasó es que como ese día tenías ese montón de gente al fin no me dijiste en qué términos te hiciera el testimonio para que me lo firmaras.

R. E.: Yo tengo un frío porque me estoy bañando.

L. H.: Bueno, entonces yo te llamo por la noche para ver lo del testimonio y te lo envío mañana.

R. E.: Bueno amor. Me le das un abrazo a tu niño y a tu esposo.

L. H.: Bueno que estés muy bien. Hasta luego.

Lo de la insistencia por parte del maestro Rafael Escalona para que Luz Helena contactara a Juan Gossaín, se debió a que en el transcurso de la entrevista quedó con Luz Helena llevar a cabo un debate a la Casa Disquera Fuentes en el que interviniera Gossaín, uno de los defensores de la autoría de “La víspera de año nuevo” por parte de Don Toba; y por igual, con la participación del Maestro Emiliano Zuleta Vaquero, a quien, por un lado, la Casa Fuentes hasta ese momento no le había reconocido la autoría de “La gota fría”, y por el otro lado, porque “El viejo” Emiliano fue el primer juglar, entrevista del 30 de marzo de 1994, en alertarnos sobre la estrofa original de “La víspera de año nuevo”, la cual no decía, “La víspera de año nuevo la quiero pasar junto contigo en la “Sabana”, sino “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la “Cama” . Y que el cambio de palabra, “cama” a “sábana”, debió haberlo llevado a cabo Guillermo Buitrago durante la grabación; versión que fue la misma que nos dio Pedro Romero, en entrevista del 2 de junio, de 1994, quien fuera el achuete que ayudó a Tobías Enrique el 22 de diciembre de 1945, en la planificación de la fuga con la musa de “La víspera de año nuevo”, Doris del Castillo Altamar; versión tal cual, que el 30 de junio de 1994 nos dio Consuelo Araujo de Molina, “La Cacica”. Y en cuanto a la participación de mi parte, consistiría en ilustrar a los contertulios sobre las investigaciones que sobre lo de la autoría de “La víspera de año nuevo” por parte de Tobías Pumarejo había adelantado hasta ese momento.

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Apartes de la entrevista con el maestro Emiliano Zuleta Vaquero:

El 30 de marzo de 1994 en la primera entrevista que con mi señora le hicimos al maestro Emiliano Zuleta Baquero en Urumita, cuando le hablé sobre “La víspera de año nuevo”, tema del cual ya tenía conocimiento que era de don Toba, me refirió lo siguiente:

“Hablando de don Toba llegamos a la parte de la música, ya que soy uno de los conocedores como viejo de los cantos de antes, siempre he calificado a don Tobías como uno de los primeros pioneros del vallenato de nosotros, cuando eso era otro mundo.

Lo que es a mí se me pueden escapar los nombres de sus obras, pero sí sé que don Toba llegó a componer como de 60 u 80 canciones, con las cuales muchas de ellas yo me hice célebre, como por ejemplo “La víspera de año nuevo”, “Las sabanas del diluvio”, “Mírame”, entre otras, de las que yo sabía que el autor es Tobías. Para mí era un agrado que me trajeran sus canciones, y me orgullecía y él también se orgullecía saber que el viejo Emiliano cantaba sus canciones. Hace 14 años que nos vimos en Villanueva y charlamos un rato, yo tenía un hotel y allá se quedó conmigo, iba con Tito, pero no sé a qué era que iban, y esa fue la última vez que nos vimos.

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Yo doy muchos detalles de Don Toba, sabiendo que él era uno de los mejores compositores de la música autóctona, con originalidad y todo lo que hacía era con un creciente público. Se sabía, tal como fue mi caso, llegar al punto de calificar a don Toba como una de las mejores personas de todo Valledupar. Eso no lo digo yo con los labios, sino de todo corazón, porque esa amistad que tuvimos nosotros, todavía lo recuerdo, deseando que Dios nos dé vida y nos lleve a la eternidad, cuando ya nosotros no tengamos ni para defendernos”.

A continuación, sobre “La víspera de año nuevo” el maestro Emiliano me refirió que en Valledupar este tema por primera vez se lo había escuchado cantar a Efraín Hernández, un juglar de vieja data, con quien, sea de paso, se lo había aprendido. Pero en la siguiente entrevista que el 7 de abril de 1994 le realizamos al “Viejo” Mile, también en Urumita, nos rectificó el nombre de la persona a quien por vez primera se la había escuchado interpretar:

“Vea cuando uno llega a viejo la memoria le falla. Ahora es que me acuerdo de un compositor de Valledupar, Gullo (Luciano Gullo). Él fue quien me enseñó “La víspera de año nuevo”. Gullo está nuevo y es el compositor de “Si quieres partir sin mi compañía/ que te vaya bien amor/que yo cogeré otra vía//”. Él fue quien me enseñó esta canción (“La despedida”) en Hato Nuevo. Yo creo que es el autor de esta canción”.

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En este aparte de la charla con “El viejo” Emiliano, el nombre de Luciano Gullo tomó todo el sentido del mundo, ya que Luciano cuando Pumarejo llegó a organizar su finca “El Otoño”, hoy en día cercana a El Copey, Cesar, fue uno de los primeros amigos con los que Tobías se relacionó y le ayudó a establecerse en esta región. Así que podemos decir con toda seguridad que Luciano Gullo fue el primer intérprete, que a comienzos de 1946 se aprendió y difundió por buena parte de la provincia este himno de fin de año y de comienzo de año nuevo.

Y es que la relación de Tobías Enrique con Luciano fue tan sólida que cuando de El Copey de emergencia a Pumarejo lo llevaron a Valledupar para operarlo de la próstata, Luciano Gullo le dedicó a Tobías como a su señora Ruth, el tema, “El compadre”, todo un éxito que fue interpretado por Jorge Oñate con el acompañamiento de la agrupación de “Los Hermanos López”, año 1973, LP “El cantor de Fonseca”, sello CBS, Serial 14383.

Pero lo más importante que aconteció en el desarrollo de la primera entrevista que nos dio el maestro Emiliano Zuleta (E. Z.) cuando me refirió (R. L.) que el vocablo original correspondiente a la estrofa “Quiero pasarlo junto contigo en la “Sabana//” en vez de “Sabana” era “Cama”, lo que nos dejó fríos, ya que a Don Toba siempre se lo habíamos escuchado cantar con la palabra “Sabana”. De esta manera se desarrolló este aparte de la entrevista:

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R. L.: ¿Usted recuerda algunas piezas (estrofas) de “La víspera de año nuevo”?

E. Z.: Sí. “La víspera de año nuevo estando la noche serena”/. Y hay unos versos agregados de Buitrago, “Si está la noche lluviosa/ negrita no me esperéis/”. Eso fue de Buitrago. Lo demás que dice “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la “Cama”/ era que decía en vez de “Sabana”. Y Buitrago decía “Año nuevo lo quiero pasar contigo allá en la “Sabana”. Dice (Así decía), “Te vengo a felicitar con el cuerpo y con el alma/ año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la “Cama”.

Pero después de la inesperada sorpresa que nos llevamos durante el desarrollo de la primera entrevista que nos dio el maestro Emiliano Zuleta en lo referente al termino “Cama”, recibimos otra sorpresa, pero esta vez totalmente reconfortante, ya que siempre se la habíamos escuchado cantar a Don Toba con el apelativo “sábana”, sorpresa que se dio cuando el señor Pedro, Romero (P. R.), el alcahuete que le ayudó a Don Toba a fugarse con Doris del Castillo Altamar, la musa de “La víspera de año nuevo”, me refirió (R. L.) que se la había escuchado cantar con la palabra “Cama” y no “sábana”. Esto fue lo que nos contó el señor Pedro:

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R. L.: Señor Pedro, ¿qué es lo que usted recuerda de la canción original de “La víspera de año nuevo” cuando Tobías a usted y a Ramón, el hermano de Doris, se la cantó cuando de Caracolí regresaron a “El Otoño”, entre el 15 y el 20 de enero de 1946?

P. R.: Él dice en la canción “Año nuevo lo voy a pasar contigo allá en la “Cama””.

Él también mienta la “sábana” pero en otra parte (otra estrofa).

R. L.: ¿Cuál versión escuchó primero, la de Guillermo Buitrago o la de Don Toba?

P. R: Yo se la escuché a Buitrago, pero después. Mucho tiempo después.

R. L.: Y qué más supo de esta canción por parte de Pumarejo

P. R.: A don Toba yo le decía cánteme algo bueno y cantaba esa (“La víspera de año nuevo”) y otras más.

Pero el alivio de los alivios relacionado con el vocablo “cama” y no “sábana”, provino de una entrevista que le hice (R. L.) a Consuelo Araujo (C. A.).

Lo siguiente fue lo que al respecto nos relató Consuelo:

R. L.: ¿Cuándo podría visitarla a su casa en Valledupar?

C. A.: Te cuento lo siguiente, yo viajo el lunes para Bogotá y me demoro una temporada buena por allá, como tres semanas. Después regreso como a mediados de mes. Vienes y te doy un testimonio, no como persona, sino como presidenta de la Asociación del Festival de la Leyenda Vallenata que ya tiene mucho prestigio en el país. Además, yo tengo muchos escritos del año 1976 en los que hablo de “La víspera de año nuevo” y de “El Alazanito”, y estas son composiciones de don Toba.

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R. L.: ¿Qué sabe usted de “La víspera de Año nuevo?

C. A.: En “La víspera de año nuevo” que este tipo grabó (Guillermo Buitrago) dice que “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la “sabana””, mientras que el de Don Toba dice “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo allá en la “cama””. Eso lo sé yo desde hace unos veinte años porque la idea mía era hacer un libro de cada uno de los grandes y tengo muchos apartes de don Toba.

R. L.: ¿Ese verso de la “cama” se lo refirió don Toba?

C. A.: Sí, hace como unos 20 años y Nando Araujo también me lo contó porque él parrandeaba mucho con Quin (Luis Joaquín Pumarejo, hijo de Tito hermano de Tobías). El cambio lo hizo Buitrago para no decir la frase completa, porque en esa época se escuchaba muy vulgar.

R. L.: Porque a mí el mismo don Toba me la cantaba con el verso de la “Sabana”

C. A.: Sí, él la dejó así me imagino que, por cuestiones de elegancia, porque a él le gustaba cantar en reuniones de alto nivel, porque las condiciones de él eran de clase alta. Don Toba fue el primer cantor de clase alta que ha habido aquí en el valle.

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Cabe recordar que Consuelo Araujo de Molina fue una de las fundadoras, con el maestro Rafael Escalona y con Alfonso López Michelsen del Festival de la Leyenda Vallenata. Y además su libro, “Vallenatología -orígenes y fundamentos de la música vallenata”- Primera edición de septiembre de 1973, fue el primer libro-investigación de la música vallenata, para el cual “La Cacica” entrevistó a un buen número de juglares de vieja data de nuestro folclor.

Bernardo Vasco, “La víspera de año Nuevo” y el maestro Rafael Escalona

Bernardo Vasco quien fuera columnista de la revista Semana, diez días después del fallecimiento de Tobías Pumarejo, el 18 de abril de 1995, en esta prestigiosa revista publicó “La víspera eterna”, en la cual además de referirse al suceso de la muerte de don Toba, entre otras composiciones de Tobías que se encontraban a nombre de Guillermo Buitrago, hizo énfasis en “La víspera de año nuevo”.

Varios años después de haberle perdido la pista a Bernardo, en el mes de julio de 2020, por fin lo pude contactar. Después de los saludos de rigor le pedí que me diera más detalles con relación a lo que en una reunión de folcloristas en su residencia les refirió el maestro Rafael Escalona sobre lo de la autoría de don Toba de “La víspera de año nuevo”. Al respecto me comentó que, a mediados, o al final, de la década de los ochenta en la casa de Escalona se encontraban reunidas varias personalidades del folclor vallenato, entre ellos Félix Carrillo Hinojosa y Delia Mercedes Gaitán, la esposa de Ángel Fontanilla, quien fuera el guitarrista de Guillermo Buitrago, y que posteriormente hizo parte de la agrupación Bovea y sus Vallenatos. Al poco rato de la llegada de Bernardo, quien días antes había entrevistado al maestro Escalona, el maestro dijo: “Mira Félix, tráele un trago de whisky a este muchacho que me ha caído muy bien”. Los contertulios empezaron a hablar, entre otros temas, de las canciones del maestro Escalona. En el momento en que uno de los asistentes le refirió que Guillermo Buitrago le había grabado al maestro Escalona varias de sus composiciones, Bernardo le preguntó que quién era el autor de “La víspera de año nuevo”, y el maestro Escalona de una le contestó que su autor era Tobías Enrique Pumarejo.

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Bernardo, después de contarme esta importante anécdota, me dijo que le preguntara a Félix Carrillo a ver si él aún recordaba ese episodio. Al poco tiempo, el 17 de Julio de 2020, llamé a Félix quien me corroboró no solo la respuesta del maestro Escalona de ese día, sino que esa afirmación se la había escuchado al maestro en otras oportunidades más en las que él se encontraba presente.

Juan Jaspe

Jaspe fue un prestigioso coleccionista de música tropical, en especial en discos de 78 RPM, y a su vez, un gran conocedor de los vericuetos históricos de nuestro folclor y amigo hasta su fallecimiento de Julio Oñate Martínez. Con Juan en una de las entrevistas que le hice en Barranquilla, el 21 de julio de 1994, me comentó, entre otras cosas, que a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado, cuando la música sabanera emigró mucho hacia el Magdalena Grande, en especial por los lados de Codazzi, siendo un niño, en San Jacinto, unos tíos a los que les gustaba mucho la música del Magdalena, les escuchó decir que “La víspera de año nuevo” no era de Guillermo Buitrago sino de un señor de El Copey, pero que los versos de una de sus estrofas eran muy fuertes, un poco vulgares, pero que Buitrago se los había cambiado en el momento de grabarlo. Jaspe me comentó también que él solo escuchaba, porque por ese entonces, los mayores no les permitían a los niños hacer preguntas. En ese sentido la ley era muy rígida, y además como en su casa lo que era de niños era para los niños, no podían entrometerse en la conversación de los mayores. Pero, sin embargo, al amigo Juan Jaspe, a pesar de su corta edad este episodio le quedó grabado en su memoria.

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Falencia en lo contado por Julio Oñate Martínez

La historia de Eusebio Ayala sobre las vivencias de Teotiste Almenares y Eduardo Áreas, ver Relato 5 A, no fue una aventura vivida en primera persona por Ayala, tal como la vivió y la disfrutó a plenitud Tobías Enrique Pumarejo con su musa Doris del Castillo Altamar. Un relato por parte de Eusebio Ayala muy flojo, y por ende, de poca, para no decir de nula credibilidad.

Algo parecido puede decirse de lo referido por Náfer Durán el sobrino de Octavio Mendoza, ver Relato 4, una narración de su parte sin peso específico y con una credibilidad que raya en lo absurdo: “Octavio gozaba de lo lindo con la Morelos que era su joven mujer”, le contó Náfer al amigo Julio Oñate. Pero lo de inspirarse en su compañera con la que se encontraba viviendo, quién sabe desde cuándo, para de ahí componer la melodía y parte de la letra de una canción con la dimensión de “La víspera de año nuevo”, deja demasiadas dudas. Lo que por supuesto no fue el caso de Don Toba, un tema que se encuentra aterrizado en la credibilidad absoluta, ya que se trató de una experiencia vivida de tú a tú por su protagonista y su musa, tras concretarse una fuga de media noche con Doris del Castillo Altamar, una esbelta y joven morena con quien apenas tenía amores, y cuando por su mente no se le había pasado plantearle una propuesta como la que le propuso Doris, la de fugarse en la noche del 22 de diciembre de 1945, y todo a raíz de unos correazos que le propinó su hermana mayor, Aida, quien como mamá de crianza, su madre había fallecido años atrás, se encontraba bajo su custodia. Por lo que su futura musa dolida y desesperada, le envió con el señor Pedro Romero, vecino de finca de Pumarejo, una nota donde le contaba lo del maltrato propinado por parte de su hermana, razón por la cual le pidió a Tobías que, para esa noche, con el señor Romero, organizara el plan de fuga. Esta fue una propuesta que don Toba no se esperaba, toda una sorpresa de su parte, de la que después de muchas dudas y bajo la presión del señor Pedro, por fin se decidió cumplir con lo planteado por su pretendiente. Y ya definido lo de la huida, tipo medianoche, después que el señor Pedro Romero recogió a Doris en su finca “Tolima”, cercana a la de Tobías Enrique, quien los esperó en la entrada de “El Otoño”, desde donde cada uno montado en un burro, “Brito” el de Tobías Enrique, que en el camino se la pasó braveando, y “Manopla” con Doris a cuestas, emprendieron el camino hacia Caracolí, Cesar, en donde se bajaron en un hospedaje de un hermano de crianza de don Toba, Rafael Maestre Díaz.

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Esta sí es una historia del todo creíble, una historia electrizante que días después su protagonista la convirtió en canción en la que estrofa por estrofa la contó en primera persona, con una musa que de verdad contaba con todas las características para convertirse en inspiradora de una composición de este nivel, como lo ha sido y seguirá siendo “La víspera de año nuevo”. Nada de enterarse por intermedio de terceras personas, caso de Eusebio Ayala, o de compartir un año nuevo con su ya mujer, con la que vivía no se sabe desde cuándo. Una historia que pueden leer en “La víspera de año nuevo en sus bodas de brillantes”, que me publicó El Espectador el 30 de diciembre de 2020, en el que demuestro que cada una de las estrofas originales de este inmortal tema que Tobías se las cantó a Guillermo Buitrago en una parranda memorable que comenzó en el Rey de los Bares de Valledupar y terminó en el Club de la Paz, un histórico tema que fue inspirado en vivencias concretas relacionada con lo de la huida emprendida con Doris, y el posterior deseo de Don Toba que lo carcomía por dentro un 31 de diciembre de 1945 y un comienzo de año de 1946, cuando Pumarejo en Los Venados y Doris en Caracolí, “amarrado” por sus amigos que no lo dejaban marcharse para donde su amada, cuando lo que deseaba era pasar el 31 de diciembre en la “Cama” con Doris, su reciente conquista. De ahí la estrofa: “Año nuevo quiero pasarla junto contigo en la ‘cama’, y no en la ‘sabana’. Crudeza que era normal emplearlas en las composiciones y en las piquerías antes de que la casa disquera Fuentes empezara su proceso de grabación de discos de 78 RPM. Caso de “La gota fría” de El Viejo Mile, que en el momento de ir a grabarla a Buitrago le tocó cambiar el contenido de algunas de sus estrofas por lo que el maestro Emiliano le decía a Moralito. Y sin ir muy lejos, a “Isabel Martínez” de Germán Serna, una exitosa pieza musical a la que para darle vía libre a su grabación fue necesario, por lo desproporcionado de sus expresiones, modificar el contenido de varias de sus estrofas.

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Las versiones de “La víspera de año nuevo” de Mendoza y de Ayala no son más que parodias de la canción de Pumarejo. Revisémoslas:

  1. En el Relato 4A, el aparte de la estrofa resaltada en negrillas, Octavio Mendoza dice: “Yo quisiera pasar el Año Nuevo/ contigo allá en la “Sabana”//”. Y en el aparte del Relato 5B, Eusebio Ayala refiere: “Año Nuevo lo quiero pasar/ yo contigo en la “Sabana//”.

Pero como lo refirieron no solo el maestro Emiliano Zuleta Baquero, el señor Pedro Romero, Consuelo Araujo de Molina, sino Luis Joaquín Pumarejo, hijo de don Tito y sobrino de Tobías, José Domingo Pumarejo, sobrino don Toba, al igual que sus primos los compositores Rafael y Álvaro Gutiérrez Céspedes, quienes de parte de Tobías Enrique se la escucharon cantar con el vocablo “Cama”. Y en cuanto a Álvaro en una de las entrevistas que le hice de su parte me contó que este vocablo solía cambiarlo por “Palma”.

Lo de cambiar el vocablo “Cama” por el de “Sabana” fue llevado a cabo antes de la grabación, por intermediación de Antonio Fuentes ¿Pero de dónde tomó Toño lo del vocablo “Sabana” ya que este término no hace parte de la grabación que interpretó Guillermo Buitrago?

Este cambio se debió a una de las estrofas que se quedaron por fuera de la grabación, ya que la canción completa se excedía con creces los aproximadamente 2:35 a 2:40 minutos, que, por ese entonces, permitían los discos de 78 RPM.

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La estrofa fue la siguiente:

“Que bonitas son las “Sabanas” del Diluvio y Camperucho/ “Sabanas” privilegiadas por eso las quiero mucho//”.

A raíz de estos recortes de las estrofas y del cambio del vocablo “Cama”, por el vocablo “Sabana”, en el sello del primer prensaje de “La víspera de año nuevo” figura: “Arreglos musicales Toño Fuentes”.

En el ABC del Vallenato de Julio Oñate Martínez, escribe:

A mediados de los años cuarenta un par de viejos juglares oriundos de El Paso (Cesar), pertenecientes, de acuerdo con Tomás Darío Gutiérrez, a la segunda generación de acordeoneros, Víctor Silva y Octavio Mendoza, protagonizan un enfrentamiento con base en una vieja rivalidad…”.

Durán encontró el viejo acordeón de su tío Octavio guardado en un baúl y comenzó a tocarlo, adaptándolo a su voz grave y ronca. En resumen, “El Negro Mendo” no solo le prestó el instrumento, sino que fue el mentor y catalizador que despertó la vocación de acordeonero en Alejo Durán.

En otras palabras, según Oñate y Wikipedia, cuando “La víspera de año nuevo” salió al mercado, 1948, Octavio Mendoza aún se encontraba con vida. Por tanto, no cabe la menor duda que no solo Mendoza sino Ayala, para sus parodias tomaron el término “Sabana” de la versión que grabó Buitrago.

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Tomás Darío Gutiérrez no puede afirmar que Octavio Mendoza reclamó la melodía y parte de la letra de este himno de fin de año y año nuevo

En los Relatos 3 y 3A, queda claro que nuestro amigo Tomás Darío no entrevistó a Octavio Mendoza. Siendo así no hay razón para que afirme que este prestigioso merenguero reclamó la autoría de la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”. Ahora, al desconocer las fechas de nacimiento e incluso la del fallecimiento de Mendoza, Tomás Darío Gutiérrez, ver Relato 2, lo que optó fue por encuadrar a Octavio Mendoza en la segunda generación, la que según su clasificación corresponde a la época del merengue, en otras palabras, a los nacidos entre 1890 y 1920”. Un margen entre una fecha y la otra de treinta años.

Al que sí entrevistó Tomás Darío fue a Eusebio Ayala, quien le refirió que nació el 7 de julio de 1898. Pero como su libro de referencia lo publicó antes que falleciera Ayala no le fue posible informarnos sobre la fecha de su muerte, junio de 1992, la que conseguí por otra fuente.

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Y toda una confusión por no llevar a cabo una simple resta

Ahora comparando el año de nacimiento de Eusebio Ayala, 7 de julio de 1898, con el de nacimiento de Tobías Pumarejo, 6 de agosto de 1906, la diferencia de edad entre Ayala y Pumarejo es de tan solo ocho años. Pero al revisar el texto encontramos que Tomás Darío refiere que: “Octavio Mendoza rival de toda la vida de Eusebio Ayala, es un poco menor que Mendoza.

Así las cosas, con Eusebio Ayala de ocho años mayor que Tobías y con Octavio Mendoza un poco mayor que Ayala, por lo que asumiendo que Mendoza podría contar con unos doce años a catorce años a lo sumo. Entonces no me explico cómo Tomás Darío Gutiérrez no se tomó la molestia de llevar a cabo una simple resta, toda vez que en una entrevista que le realizó a Tobías Enrique, este le informó que nació en 1908, con un error de dos años, ya que la fecha correcta es 1906. Un traspiés que sumado a que Octavio Mendoza reclamaba al lado de Ayala la autoría de la melodía y parte de la letra de “La víspera de Año nuevo”, traspiés que reforzó afirmando que estos dos compositores podrían ser, por diferencia de edad, padres de Pumarejo, ver Relato 3, o como lo deduce en el párrafo 3A: y considerando que Tobías Pumarejo era menor que los dos juglares, es lógico deducir…”,una aseveración que tiende a confundir y hacer creíbles sus afirmaciones erradas entre los lectores desprevenidos y pocos acuciosos, tal como en esta ocasión le aconteció a nada más y nada menos que a un investigador de la talla de Julio Oñate Martínez, quien tomó tal cual, sin contrastar lo referido en el acreditado libro de Tomás Darío Gutiérrez del que tuvo acceso, así como por igual, el amigo Julio conocía la fecha de nacimiento de Don Toba.

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Con toda la consideración y respeto que le tengo al amigo Tomás Darío, espero que me excuse, pero este tipo de afirmaciones han terminado actuando como una especie de “sesgo”, que no creo que esta haya sido su intención, en las personas que lo leen, en especial si lo hacen de manera desprevenida. De ahí que el respetado investigador Julio Oñate Martínez, en ocasiones poco acucioso, pisara esta especie de “trampa”. Y todo debido, esa es mi apreciación, que le faltó para evitar este desliz, más investigación, trabajo de campo e intuición, para no amarrarse a la ligera a textos sin constatar lo que lee en libros, así como amarrarse a lo que cuentan, relatos llenos de vacíos, como fue lo que le contó al amigo Oñate el “Rey vallenato” Náfer Durán en lo referente a que su tío, siendo él un niño lo escuchaba cantar la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”. Y como dice el dicho popular: “Una mentira repetida muchas veces, así como lo ha venido haciendo el amigo Julio en varias publicaciones en los diferentes medios a su disposición, termina convirtiéndose en una verdad”.

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Ahora que tanto Octavio Mendoza como Eusebio Ayala fueran un poco mayores que Tobías Pumarejo, no refrenda que por los pocos años que le llevaban, podrían haber sido su padre, como tampoco es óbice que lo de ser mayores los acreditara para haber compuesto primero la melodía y parte de la letra de “La víspera de Año nuevo”.

Lo más curioso de todo, es que, en la misma página de la entrevista antes referida, don Tobías le comentó a Tomás Darío que su primera canción, “La mariposa”, la compuso a los quince años, un niño prodigio de la composición vallenata. Pero a pesar de que a mí me había asegurado que su primera composición, 1921, en su primer año de estudios en Medellín, con quince años, se trataba de “Mi cabaña”, de la que solo recordaba el nombre, pero no su letra y su melodía. Pero sin embargo no es raro que “La mariposa” se encuentre entre sus primeras composiciones, un tema del que Pumarejo me había contado que, en 1937, para componerla, se había inspirado en María Margot Maestre de Cabello. Algo normal en Tobías, ya que un mismo tema terminaba dedicándoselo a muchas musas. Y cuando uno le preguntaba con quien se había inspirado, referenciaba la primera de las tantas jóvenes que según la conveniencia del momento se le venía a la mente.

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Una frase de peso del maestro Emiliano Zuleta Baquero, como preámbulo de testimonios de otras figuras relevantes de nuestro folclor. “Ya que soy uno de los conocedores como viejo de los cantos de antes, siempre he calificado a don Tobías como uno de los primeros pioneros del vallenato de nosotros, cuando eso era otro mundo”.

Más claro, con esta fundamentada y explosiva expresión, resaltada en negrillas, no pudo ser al momento de exteriorizarla, el maestro Emiliano Zuleta, quien con 85 años de vida 1912 (La Jagua del Pilar-2015, Valledupar,), es como difícil, para no decir que imposible, encontrar una persona que prácticamente no solo cubrió la casi totalidad del siglo pasado, sino que hizo parte no solo de las raíces, sino del tronco, de sus ramas del sus hojas y de sus frutos, como para sustentar con toda la autoridad del mundo, lo que refiere y en lo que respecta, al afirmar que la primera vez que escuchó cantar, año 1948, “La víspera de año nuevo” fue a Luciano Gullo, amigo íntimo de Don Toba, cuando afirmó con todo el conocimiento en su haber, que la estrofa original del futuro himno de fin de año y de año nuevo, llevaba inserta la palabra “Cama” y no “Sabana”, cambio que según su opinión lo llevó a cabo Guillermo Buitrago en el momento de grabar tan famoso tema.

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Y es que el maestro Zuleta con su acordeón al hombro, recorrió, ya sea por caminos de herradura, en bestias, a pie, y posteriormente en vehículos de toda clase, todo tipo de caseríos y poblaciones de La Guajira, así como también parte del Magdalena y del Atlántico. Urbes a las que llevaba sus canciones mezcladas con las de otros compositores de su agrado, los que iba recogiendo en el transcurso de su incansable e inagotable trashumancia. Y la divulgación de sus composiciones y la recogida y transmisión de las de sus cófrades de la música, en sus tortuosas correrías, le permitió, de ahí en adelante, no solo al viejo Emiliano Zuleta, sino a otros compositores, compositores-intérpretes, solo intérpretes o futuros escritores de nuestra cultura vallenata, le permitió, vuelvo y repito, la oportunidad de escuchar las canciones y los relatos más preponderantes, que a futuro le darían forma a la historia musical de nuestro extenso y amplio terruño. Y es que una canción con esa melodía y mensaje como la de “La víspera de año nuevo”, “supuestamente” creadas por Eusebio Ayala en 1930 o en un año impreciso por Octavio Mendoza, otros caminantes de nuestro folclor, es para que este tema contara con un sinnúmero de testimonios serios y bien sustentados y no dos casos puntuales y fuera de tiempo con escasa, débil sustentación, y me atrevería a afirmar información “sesgada” para darle un matiz de credibilidad, tal como la presentan los investigadores Tomas Darío Gutiérrez y Julio Oñate Martínez.

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Aclarado lo antes expresado por el maestro Zuleta, no sobra agregar, que de todas las investigaciones que en este sentido he adelantado desde hace más de 40 años, en los que he entrevistado a un buen número de juglares, coleccionistas, investigadores, intérpretes y conocedores de la música vallenata clásica, entre ellos, a Rafael Escalona, 1926 (Valledupar)-2009 (Bogotá); Emiliano Zuleta Baquero, 1912 (La Jagua, Guajira)-2005 (Valledupar); Alejandro Durán, 1919 (El Paso)-1989 (Montería); Leandro Díaz, 1928 (Hato Nuevo, Guajira)-2013 (Valledupar); Luis Enrique Martínez, 1922 (Hatico, Guajira)-1995 (Santa Marta); Chema Martínez, 1935 (Hatico)-2017 (Barranquilla); Abel Antonio Villa, 1924 (Piedras de Moler, Tenerife, Magdalena)–2006 (Barranquilla); Armando Zabaleta,1927 (Molino, Guajira)–2010 (Barranquilla); Esteban Montaño, 1922 (Tasajera, Magdalena)-1998 (Santa Marta); Juan Madrid, (Medellín)-Barranquilla, 2000, Fechas aproximadas; Orlando Nola Maestre, 1934 (Los Venados)-2002 (Barranquilla), Consuelo Araujo Noguera, 1940 (Valledupar)-2001 (La Mina, cesar); Alfonso López Michelsen, 1913 (Bogotá) 2007 (Bogotá); José Barros, 1915 (El Banco)- 2007 (Santa Marta); Gustavo Gutiérrez Cabello, 1940 (Valledupar); Juan Gossaín, 1949 (San Bernardo del Viento, Córdoba); Alberto Fernández Mindiola (Ataques, Cesar), 1927; Julio Bovea, 1924 (Santa Marta)-2009 (Bogotá); Edgar Caballero Elías, 1943 (Ciénaga), Ismael A. Correa Diazgranados, 1919 (Ciénaga)-2015 (Ciénaga); Pacho Rada, 1907 (Plato)-2003 (Santa Marta); Juan Esquivel, 1927 (Mompox)-2015 (Barranquilla) e Isaac Villanueva, 1938 (Piojó)-2024 (Barranquilla), entre otros, ninguno de ellos, en lo absoluto, así fuese de manera somera, esta élite que en buena parte dio forma a nuestra cultura vallenata, hizo mención de estos dos personajes y avezadas figuras de la interpretación del merengue, Octavio Mendoza y Eusebio Ayala, como autores de la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”. Y lo anterior, teniendo en cuenta que, sumadas todas estas grandes figuras de nuestro mapa musical regional, por lo menos partiendo de comienzos de los años treinta del siglo pasado, barrieron en sus interminables correrías, prácticamente toda la geografía de la costa norte colombiana.

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Y en cuanto a investigadores, como “La Cacica”, que para documentar su libro “Vallenatología” entrevistó a un buen número de nuestros juglares de vieja data, y por entrevistas que también dio en diferentes medios, entre ellos a este servidor, no hizo mención jamás, de esta importante pareja de compositores-intérpretes y figuras prestigiosas del merengue, como creadores del himno navideño que nos atañe. Y debemos tener en cuenta que Consuelo, “La Cacica”, siempre mantuvo una irrefutable convicción de que su autor era Tobías Enrique Pumarejo. Afortunadamente de esta pléyade de conocedores vivenciales de nuestro folclor cuento en mi haber con audios o con testimonios escritos y notariados.

Creando más confusión

Náfer Durán le cuenta a Julio Oñate, que desde que tuvo luz de conocimiento ya su tío Octavio tocaba “La víspera de Año Nuevo”. Y que su tío era trabajador de la hacienda “Leandro”, propiedad de los Pumarejo de Barranquilla, que colindaba con “Las Cabezas”, de los Trespalacio y los Gutiérrez de Piñeres de Mompox, en las sabanas ganaderas de El Paso.

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Para un lector desprevenido podría interpretar que Tobías, por lo del apellido Pumarejo tuvo alguna relación con los Pumarejo de la hacienda “Leandro”. Lo que no fue así porque la hacienda Leandro era de otros Pumarejo, parientes eso sí, pero sin relación de intimidad entre la familia Pumarejo de Valledupar a la que pertenecía Tobías Enrique y los Pumarejo, con los de la hacienda “Leandro” residenciados en Barranquilla. Y porque, además, el paso de El Copey, hoy por carretera en buen estado los separa unos 100 kilómetros, una distancia que, en bestias, y caminos de herradura, para ese entonces, además de difícil, representaba varias jornadas de camino.

Lo de la autoría de Mendoza y de Ayala de ser los autores de la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”, se derrumba como un castillo de naipes

Y el que lo derrumba y con un leve soplido, lo que he dejado como prueba reina final de este extenso texto, de que Octavio Mendoza conoció la letra y la melodía de “La víspera de año nuevo” después que la grabó Guillermo Buitrago, es nada más y nada menos que el sobrino de Octavio Mendoza, Alejandro Durán, a quien le debió su formación tanto como acordeonero como compositor, y quien en 1971 a nombre de Tobías Pumarejo en sello Tropical grabó “La víspera de año nuevo”, formato 78 RPM, Serial 6933 y LP, “Más Vallenatos, Alejandro Durán”, Volumen 6. Ejemplares que hacen parte de la colección de discos del amigo Julio Oñate, y que por supuesto también debe conocer el amigo Tomás Darío Gutiérrez ¿Y me pregunto? Si el amigo Julio cuenta en su colección con el sencillo y el LP donde aparece en sus sellos como autor a Tobías Pumarejo, ¿cómo es que le da más credibilidad a Náfer que a su hermano Alejandro Durán, que es quien graba “La víspera de año nuevo” a nombre de don Toba?

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Por igual, es el caso del amigo Tomás Darío con quien hablé en el trascurso del Festival de la Leyenda Vallenata de 2024, a quien reconoce que Tobías Enrique es autor de este famoso tema, pero defiende a Octavio Mendoza como creador de su melodía y parte de la letra. Y eso que Tomás debe tener conocimiento de las grabaciones de Alejandro Durán, y siendo así ¿será que tampoco se ha hecho esta pregunta?

También vale la pena recordar que Alejandro Durán, le grabó a Don Toba “Mírame”, también en sello Tropical LP, serial Estéreo 206233, “Recuerdos vallenatos - Alejandro Durán y su conjunto conjunto- 16 éxitos”, así como también en formatos de 78 y 45 RPM, Serial 6867.

Alejandro Durán quiere conocer a Tobías Pumarejo

Y es que este reconocimiento por parte del primer “Rey del acordeón de la Leyenda Vallenata” hacia Tobías Enrique, no fue nada casual. La amistad de Alejo con Don Toba partió aproximadamente desde 1956, cuando Alejandro Durán, sin conocer a Don Toba le dedicó una canción, “La sorpresa”, sello Curro, formato 78 RPM, serial C-242 A, perteneciente a la colección de discos de Oswaldo Sarmiento Pacheco, un tema en el que le anuncia a Tobías y a su hermano Tito que los quiere visitar. En este tema, vale la pena aclarar que Alejo confunde a don Tito con don Toba. Lo que pueden apreciar en un aparte de la siguiente estrofa:

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“Tengo viaje, tengo viaje pa´ El Copey/ pa´ conocer a Don Toba y a Tobías Pumarejo/ porque es un esfuerzo el que yo voy hacer/ de todo corazón porque quiero conocerlo//”.

LA SORPRESA

(Paseo)

“Tengo viaje, tengo viaje pa´ El Copey/ pa´ conocer a Don Toba y a Tobías Pumarejo/ porque es un esfuerzo el que yo voy hacer/ de todo corazón porque quiero conocerlo// Tengo viaje, tengo viaje pa´ El Copey/ pa´ saludar a Don Toba y a Tobías Pumarejo/ porque es un esfuerzo el que yo voy hacer/ de todo corazón porque quiero conocerlo/ Cuando Don Toba sepa que voy por allá/ es una gran sorpresa que le voy a dar/ Díganle, díganle a los Pumarejo/ que quiero visitarlos y espero la ocasión/ esta noticia se la manda Alejo// a fin de prepararlo y hagamos un parrandón// Cuando Don Toba sepa que voy por allá/ es una gran sorpresa que le voy a dar/ cuando Don Toba sepa que él oiga decir/ es una gran sorpresa que le doy aquí//”

Y la pregunta de cajón. Si “La víspera de año nuevo” es de Octavio Mendoza ¿Por qué su querido y agradecido sobrino, a quien le dio sus primeras palomitas para que en sus presentaciones tocara el acordeón, no le dio el crédito a su tío o no lo difundió públicamente o en los diferentes medios a su disposición?

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Esa misma pregunta se la hizo el compositor Alberto “Beto” Murgas, también director y propietario del “Museo del Acordeón en Valledupar”, en el artículo-ensayo, “La víspera de año nuevo”, que publicó el 28 de diciembre de 2018 en El Diario del Cesar de Valledupar.

Mi encuentro con Alejandro Durán

Mi primer y único encuentro con Alejandro Durán se dio en un festejo de grado de bachiller de un sobrino de mi señora, John Harold Martínez Pumarejo, hijo de Arcadio Martínez Tirado y de su esposa Ana Cristina Pumarejo, hija de Don Toba, el fruto de la musa de la canción “Las sabanas del Diluvio”. Grado que se celebró el sábado 9 de diciembre de 1983, en “La Esperanza” una de las fincas de esta pareja ubicada cerca del municipio de Galapa, Atlántico, festejo que amenizaron la banda “20 de Julio de Repelón y Alejandro Durán y su conjunto.

Por ese entonces yo me encontraba haciendo las primeras escaramuzas sobre lo de la autoría de “La víspera de año nuevo”, que por ese entonces figuraba a nombre de Guillermo Buitrago, el único que hasta ese momento (1983) se había acreditado este tema. Y esto lo digo porque todavía Tomás Darío Gutiérrez no había publicado su libro “Cultura vallenata: origen, teoría y pruebas”, cuya primera edición apareció en el mercado en 1992, con lo que se dio inicio a la controversia sobre lo de la autoría de este famoso tema entre Eusebio Ayala y Octavio Daza y Don Toba. Y por supuesto, no podía desaprovechar la oportunidad para preguntarle a Alejo la razón por la que le dio a Pumarejo el crédito de este tema en el LP “Más vallenatos” del sello Tropical, al igual que en el formato de 78 RPM, toda vez que la casa disquera Fuentes se lo acreditaba a Guillermo Buitrago. Y su respuesta además de enfática fue de lo más sencilla: “pues, porque los que conocemos a don Toba sabemos que “La víspera de año nuevo” es de su autoría”.

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Ese día le hice saber a Alejo que en la columna dominical que Gabriel García Márquez publicó en El Espectador el 19 de junio de 1983, titulada, “Valledupar: la parranda del siglo”, en uno de sus apartes nuestro Premio Nobel de Literatura comentó lo siguiente: “En el festival (Vallenato) de la semana pasada alguien se disponía a bailar cuando Alejo Durán el grande estaba en uno de sus grandes momentos, y se interrumpió para decir: ”Si me bailas me voy”. Y lo que a continuación me dijo Alejo Durán, riéndose con cierta sorna, es que, “esas eran mentiras de Gabo. Y que él nunca se ha molestado porque lo bailen, por el contrario. Se las dejo ahí.

Tobías Enrique siempre contó que Buitrago le grabó “La víspera de año nuevo” falla. Y eso lo he podido corroborar de varias maneras. En primer lugar, por lo del cambio de los términos “cama” por “sabana”, término este último que fue tomado de la estrofa excluida, “Qué bonitas son las “sabanas” del Diluvio…//”. Y por otro lado por otra de las estrofas que, en su orden, y con pequeños cambios de la original, para mi sorpresa habían incluido en sus grabaciones tanto Julio César Sanjuán Escorcia, 1950, Sello Fuentes Torre del Reloj de Cartagena, Formato 78 RPM, Serial 0203, como por su parte la replicó, con otro pequeño cambio, Alberto Fernández Mindiola, 1960, Sello Vergara, Serial 2073-A.

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De la grabación de Buitraguito me enteró Oswaldo Sarmiento Pacheco, quien encontró, este disco por intermediación de un coleccionista de Medellín. Oswaldo, una vez que digitalizó este tema me envió el audio y el sello. Posteriormente en un viaje que hizo a Medellín me consiguió en sello amarillo, prensaje de 1960, un ejemplar de este disco. Para mí fue una sorpresa enorme, que en su grabación “Buitraguito” incluyera una de las estrofas que Toño Fuentes también excluyó de la versión de Guillermo Buitrago. Esta estrofa, con pequeñas modificaciones de la original, dice así:

“Yo les digo a mis amigos/ compañeros gocen la vida/ si la muerte me llama les digo/ déjenme gozar la vida//”.

Y en cuanto al maestro Alberto Fernández en una entrevista de las tantas que le he hecho en estos últimos años, me refirió que esta estrofa en Valledupar se la había escuchado cantar a Pumarejo. El siguiente es su contenido:

“Yo les digo a mis amigos/ compañeros gocen la vida (bis/ si la muerte me llama le digo/ déjame gozar amiga (bis)//”.

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Estrofa original:

“Yo les digo a mis amigos/ muchachos gocen la vida/ si la muerte me llama le digo/ déjeme gozar amiga//”.

Las palabras resaltadas en negrillas en los casos de Buitraguito y de Alberto Fernández fueron las palabras que le cambiaron a la versión original en el momento de grabar sus versiones de “La víspera de año nuevo”. Y las resaltadas en la estrofa de Pumarejo son las que indistintamente modificaron estos dos intérpretes. Y la razón en especial, se debió a que la letra al igual que la melodía, tal como me lo contó el maestro Emiliano Zuleta Baquero y posteriormente el maestro Fernández, por ese entonces no contaba con grabadoras, razón por la cual, se la aprendían de memoria mientras el compositor se las cantaba.

La inclusión de esta estrofa en la versión de “Buitraguito” me sorprendió sobremanera, toda vez que dos años antes, 1948, Guillermo Buitrago grabó “La víspera de año nuevo” en Fuentes excluyendo varias de sus estrofas, entre ellas, la que grabó Buitraguito y el maestro Alberto Fernández, así como también le agregó Buitrago de su inspiración, “Cuando esté la noche lluviosa/ negrita no me esperéis/ …//”. Con esta información llamé a Edgar Caballero Elías, el biógrafo de Guillermo Buitrago y amigo de Julio César San Juan, quien me facilitó el número de su celular. De inmediato llamé a “Buitraguito”, y lo puse al tanto de este hallazgo, y para mi nueva sorpresa, me comentó que este tema lo había grabado en 1950 en Discos Fuentes de Cartagena, pero que después que lo grabó no había tenido la oportunidad de escucharlo. Una vez que “Buitraguito”, maravillado, escuchó este audio por vez primera desde que fue grabado, vino la segunda sorpresa cuando le pregunté que dónde había escuchado la estrofa, “Yo le digo a mis amigos/…. /”, y me dijo que, en dos oportunidades en sus presentaciones en Emisora Atlántico, se la había oído cantar a Guillermo Buitrago.

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Con esta información que me dio “Buitraguito” sobre la procedencia de la estrofa antes referida, y con lo del cambio que Toño Fuentes llevó a cabo con el vocablo “cama” por el de “sabana”, dejó claro que cuando Guillermo Buitrago llegó a Cartagena, traía en su memoria, sino todas, si la mayoría de las estrofas que don Toba le había cantado en su encuentro en Valledupar.

Así que con esta información, lo del vocablo “Cama” por “Sabana” qué cambió Toño Fuentes antes de Grabar “La víspera de año nuevo”, término que fue corroborado, entre otros, por el maestro Emiliano Zuleta Vaquero, el señor Pedro Romero y Consuelo Araujo de Molina queda por sentado que las “pretensiones” de Octavio Mendoza, “El Negro Mendo” y de Eusebio Ayala sobre la autoría de la melodía y parte de la letra de “La víspera de año nuevo”, fueron creadas después de la salida al mercado de la versión Tobías Enrique. Por lo que sus versiones, sin lugar a dudas, no son más que parodias de la versión original de Tobías Pumarejo.

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Y como me contó en una de las tantas charlas que compartí con Chema Martínez Argote el hermano de Luis Enrique Martínez, los compositores intérpretes y los intérpretes a secas, en especial, cuando desconocían el autor de una canción que les gustaba y la tocaban una y otra vez, los que las escuchaban cantar, a la ligera asumían que el intérprete en cuestión era su autor, y en consecuencia, aprovechándose de este reconocimiento de parte de sus fans y el desconocimiento de la procedencia autoral de este o de este otro tema, terminaban acreditándoselos. Ejemplos al respecto en lo que se refiere a nuestro folclor, abundan por doquier. Para prueba dos botones, Octavio Mendoza del que no hay evidencia de sus pretensiones y el de Eusebio Ayala.

Julio Oñate Martínez como defensor de “La víspera de año nuevo”

Antes y unos años después de la publicación del libro de Tomás Darío Gutiérrez, 1971, el amigo Julio Oñate se encontraba totalmente convencido de que Tobías Pumarejo era el autor indiscutible y absoluto de “La víspera de año nuevo”. Tanto es así que incluso el 10 de diciembre de 1994, después de un buen número de conversaciones telefónicas y presenciales al respecto, en una nueva llamada le comenté que Bernardo Vasco, el por ese entonces periodista de la revista Semana, en su próxima publicación trataría sobre dos obras musicales de Pumarejo, “La víspera de Año Nuevo” y “Cállate corazón”, que, entre otros temas de su autoría, nos encontrábamos trabajando para lograr su reconocimiento definitivo como su autor.

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Y esto respondió el amigo Julio:

“Sobre eso no hay absolutamente ninguna duda, y sobre él todo por el testimonio de Efraín Torres que es muy valioso, yo lo tengo grabado y tengo esa entrevista transcrita. Lo que pasa es que el tiempo transcurrió y pasaron muchos años y don Toba no reclamó nada y nunca le paró bola a eso, y la familia y Fuentes creían que esa canción era de él”.

Y después agregó lo siguiente:

“Mira Ricardo, ¿por qué no coges y entrevistas a Efraín Torres antes de que muera? Él era de 1919 porque él era un año menor que Buitrago”.

A los pocos días de su llamada Julio Oñate (J. O.) me hizo llegar el audio de Efraín Torres (E. T.), y con relación con Tobías Enrique, el diálogo se desarrolló de la manera siguiente:

J. O.: “¿Ustedes estuvieron en la provincia?

E. T.: Estuvimos en La Paz, en El Molino y en Valledupar. Nos quedamos en la residencia de Juana Celedón, allí estuvimos un tiempo

J. O.: “Allí es donde Buitrago conoce a Tobías Pumarejo?

E. T.: “Allí estuvimos una noche tomando con Tobías Enrique Pumarejo y nos dio varias canciones para que se las grabáramos. También estuvimos en la casa de Rafael Escalona, nos invitaron a un baile y fuimos a bailar.

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J. O.: “Hay una canción de Tobías Enrique Pumarejo que es un himno

E. T.: “Si esa es la víspera de año nuevo, casualmente nos la dio el mismo Tobías Enrique Pumarejo en ese tiempo, y le grabamos esa pieza en Cartagena en Discos Fuentes. Estuvimos con un músico que se llama Julio Suárez”.

Por supuesto que fui a Barranquilla y el 1 de febrero de 1995 entrevisté a Efraín Torres en su casa. Y aunque su memoria estaba muy disminuida recordó que con Tobías Pumarejo se habían tomado una botella de whisky, y que en Valledupar se habían bajado en la pensión “Magdalena de Juana Celedón. También me contó que “El Alazanito” lo habían grabado en acetatos no comerciales en la casa disco de Carlos Díaz Granados, “Che” Granados, donde me imagino que también grabaron “Mírame” y “Mala suerte”, también temas de don Toba, así como otras canciones de otros autores, entre ellas, “Marchitaron las flores” de Andrés Paz Barros, “El dolor de Micaela”, algunas veces atribuido a Eddy Guerra, y “La gorda Rebeca”, de la que se desconoce su autor.

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Con Julio en Radio Cañaguate con la dirección de Jaime Pérez Parodi, un año antes del fallecimiento de don Toba, en una transmisión de dos horas, la dedicamos a hablar sobre la trayectoria como compositor de Pumarejo, y su creación de clásicos de la música vallenata, entre otros de “La víspera de año nuevo”, “Calláte corazón”, “El Alazanito”, “Las sabanas del Diluvio”. Y en toda la transmisión la posición del amigo Oñate fue la de dar claridad, en especial, de “La víspera de año nuevo”, dejando claro en todo momento que este tema era una composición de la autoría de Pumarejo, así como de “Calláte corazón”.

El cambio de opinión del amigo Julio, considero que se dio después de la lectura del libro de la referencia de Tomás Darío Gutiérrez, de la entrevista con el compositor e intérprete Náfer Durán y del escrito de Pepe Castro.

Este ha sido un texto que me resultó extenso en demasía, pero con tantas evidencias y testimonios arropados con tanta fuerza y contundencia, me fueron direccionando a no dejar ninguno de ellos por fuera. Así que amigos lectores, ustedes sabrán excusarme.

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Sobre el Relato 7

En el contenido del Relato 7 de la revista Lira, una de las dos bases de este estudio, Julio Oñate Martínez quien posterior a Tomás Darío Gutiérrez puso en duda a Tobías Pumarejo en lo que se refiere a la autoría de “La víspera de año nuevo”, un análisis que llevaron a cabo no solo de manera superficial sino “sesgada”, el amigo julio sobre la melodía de este tema refiere: “que podría tratarse, de una de las tanta tonadas anónimas nacidas a comienzos del siglo anterior”, ya que hasta el dio de hoy, según sus palabras, no ha sido posible precisar a su original creador. Lo único suave que afirma tras esta declaración, es que permite tanto a Pumarejo, como a Mendoza y a Ayala que se acrediten como sus compositores.

A estas vagas conclusiones se llega, esa es mi opinión particular, cuando uno se guía con tan poquísimas versiones y tan escasa exploración y análisis, en el caso de Oñate dos soportes a lo sumo, al igual que Tomás Darío, y hasta pararon sus investigaciones.

Para mí es muy significativo que ninguno de los juglares, investigadores y amigos de parrandas de don Toba, dejando a un lado sus familiares, me haya contado nada al respecto de estos pretendientes de este clásico de la música vallenata, en lo que se refiere a las pretensiones de Octavio Mendoza y de Eusebio Ayala. Por lo que sigo pensando que, tras estos escritos, incluyo al amigo Tomas Darío, aunque sea de manera forzada, una intención de “sesgo” por parte de estos acreditados investigadores. Y que me excusen si me equivoco.

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Por Ricardo López Solano

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