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La ciudad que busca acabar con su eterna dependencia de los carrotanques para tener agua

Durante años, la capital del Magdalena ha enfrentado su emergencia de agua potable a punta de contratos para distribución en carrotanques.

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Hellen Lara
21 de mayo de 2026 - 06:14 p. m.
Foto únicamente utilizada como referencia./ Miles de millones de pesos se fueron en carrotanques mientras la crisis del agua seguía golpeando a Santa Marta.
Foto únicamente utilizada como referencia./ Miles de millones de pesos se fueron en carrotanques mientras la crisis del agua seguía golpeando a Santa Marta.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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En Santa Marta, el servicio del agua es una rutina de supervivencia. Durante años, miles de familias se acostumbraron a vivir pendientes de un tanque, de una alberca o del ruido de un carrotanque entrando al barrio.

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Madrugar para llenar recipientes, pagar agua almacenada o esperar durante horas un vehículo cisterna terminó siendo parte de la vida cotidiana en una ciudad que, paradójicamente, creció como destino turístico mientras su sistema de acueducto seguía colapsando.

Ahora, la Alcaldía intenta cambiar esa historia.

El alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello, aseguró que su administración dejó atrás la contratación masiva de carrotanques y empezó a usar esos recursos en proyectos de infraestructura para agua potable y saneamiento básico, cuestionando la gran cantidad de dinero que se gastó durante más de una década en atender emergencias temporales sin resolver el problema de fondo.

La ciudad que vivió del agua en carrotanques

La crisis hídrica en Santa Marta lleva años desbordando gobiernos. Cada temporada seca, cada fenómeno de El Niño y cada aumento en la demanda turística terminaban activando el mismo mecanismo: urgencias manifiestas y contratos millonarios para distribuir agua en barrios donde el servicio simplemente no se prestaba con normalidad.

Uno de los contratos más cuestionados durante la administración pasada superó los COP 2.360 millones. El convenio contemplaba la operación de 36 carrotanques que debían abastecer sectores afectados por la reducción de caudales de los ríos que alimentan el sistema de captación de la ciudad.

Pero mientras los gobiernos defendían esos contratos como medidas urgentes, en los barrios crecía otra percepción: que la crisis se había convertido en un negocio permanente.

“Siempre llegaban a los mismos sectores”, recuerda un líder comunitario del sur de la ciudad. “Había barrios donde podían pasar semanas completas sin una gota de agua y nadie respondía”.

Las protestas, bloqueos y cierres de vías se volvieron paisaje habitual en distintos sectores samarios. La falta de agua dejó de ser únicamente un problema técnico y terminó convirtiéndose en una bomba social y política.

“¿Ese negocio de quién era?”

El debate explotó nuevamente hace pocos días. Durante una jornada de “Alcaldía al Barrio”, el alcalde Carlos Pinedo criticó ese modelo de administrar los recursos públicos: “Nosotros no hemos hecho contratos de carrotanque y, sin embargo, subsistimos. El problema hoy es más difícil. Entonces, ¿ese negocio de quién era?”.

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La declaración golpeó directamente uno de los temas más sensibles de la historia reciente de Santa Marta: la sospecha constante de que la emergencia del agua terminó siendo utilizada durante años como mecanismo de contratación pública.

Pinedo aseguró que, pese a que la crisis continúa, su administración evitó volver a declarar urgencias manifiestas para contratar carrotanques a gran escala. Según dijo, la apuesta ahora está enfocada en soluciones estructurales: “¿Cuántos miles y miles de millones se invirtieron en carrotanques en los últimos 12 o 14 años?”, cuestionó el mandatario ante líderes comunitarios.

La apuesta para cerrar una deuda histórica

La administración distrital sostiene que el dinero que antes se destinaba a carrotanques ahora está siendo dirigido a obras relacionadas con acueducto, mantenimientos de pozos profundos, estaciones de bombeo y alcantarillado.

Entre los proyectos que el Distrito considera estratégicos aparece la Planta El Curval, una obra que busca fortalecer la capacidad de tratamiento y distribución de agua potable en sectores históricamente golpeados por los cortes y la baja presión. También avanzan trabajos relacionados con recuperación de redes hidráulicas, optimización de pozos y ampliación de infraestructura sanitaria.

El alcantarillado es otro frente crítico. Durante años, barrios residenciales, zonas comerciales y sectores turísticos del Centro Histórico convivieron con rebosamientos de aguas residuales que terminaron afectando la imagen urbana de la ciudad.

Según cifras entregadas por la Alcaldía, actualmente existen más de 211 obras contratadas y en ejecución en diferentes puntos de Santa Marta, muchas enfocadas en agua potable y saneamiento básico.

Una ciudad que todavía vive con el problema

Pese a los anuncios oficiales, la crisis sigue golpeando a miles de familias. En muchos barrios, el acceso al agua continúa dependiendo del almacenamiento en tanques y recipientes improvisados. En otros sectores, la baja presión impide que el servicio llegue con normalidad a viviendas ubicadas en zonas altas o periféricas.

La situación empeora cada vez que aumentan las temperaturas o la ocupación turística dispara la demanda de agua: “Uno aprende a vivir pendiente del horario del agua porque nunca sabes cuándo va a llegar”, cuenta María González, residente del nororiente de la ciudad. “Aquí la gente organiza la vida alrededor de eso”.

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Mientras tanto, el cuestionamiento sobre los carrotanques sigue creciendo entre discursos políticos, críticas de oposición y una ciudadanía agotada de esperar soluciones definitivas.

La gran pregunta que hoy ronda en Santa Marta sigue siendo la misma: si la ciudad realmente empezó a pasar la página del negocio de los carrotanques o si todavía faltan años para que el agua deje de ser una emergencia permanente.

Por Hellen Lara

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