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Santa Marta le hace frente al pez león convirtiéndolo en fuente de empleo y alimento

La especie invasora que pone en riesgo los ecosistemas marinos del Caribe colombiano está siendo capturada, cocinada y comercializada por pescadores, chefs y emprendedores samarios.

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Hellen Lara Garizao
09 de junio de 2026 - 11:45 a. m.
Santa Marta le hace frente al pez león con una receta que combina sostenibilidad, emprendimiento y amor por los océanos.
Santa Marta le hace frente al pez león con una receta que combina sostenibilidad, emprendimiento y amor por los océanos.
Foto: Corpomag
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Durante años, el pez león se ha expandido por las aguas del Caribe colombiano como uno de los mayores desafíos ambientales para los ecosistemas marinos. Su apariencia exótica, marcada por largas espinas y colores llamativos, contrasta con el impacto que genera en arrecifes y especies locales.

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En Santa Marta, donde la riqueza marina es uno de los principales patrimonios naturales, la presencia de esta especie invasora ha despertado preocupación entre científicos, pescadores y autoridades ambientales.

Su rápida capacidad de reproducción, la ausencia de depredadores naturales y su voracidad para alimentarse de peces e invertebrados han alterado la cadena trófica y puesto en riesgo el equilibrio ecológico de los arrecifes coralinos.

Sin embargo, mientras el pez león continúa avanzando bajo el agua, en tierra firme comenzó a consolidarse una estrategia: capturarlo para convertirlo en alimento.

La solución comenzó en la cocina

Lo que antes generaba temor hoy se sirve en ceviches, filetes, preparaciones gourmet y recetas innovadoras en distintos establecimientos de Santa Marta.

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Detrás de esta transformación hay pescadores que se dedican a capturar la especie y emprendedores que encontraron en su comercialización una alternativa económica que, además de generar ingresos, contribuye a disminuir la presión ambiental sobre los ecosistemas marinos.

Uno de ellos es Adriano Gómez, chef y propietario de La Cefisheria, quien lleva cuatro años promoviendo el consumo del pez león como parte de una estrategia de conservación. “Cuando las personas comen pez león, hacen parte de la solución. Es comer con propósito. Se ayuda al futuro de los pescadores, se le quita presión al ecosistema y además tenemos una proteína diferente para consumir”, explica.

Para Gómez, cada plato servido representa una pequeña victoria.

Derribando el mito del pez venenoso

Uno de los principales obstáculos para impulsar su consumo ha sido el miedo que genera su apariencia y la creencia de que su carne es peligrosa. Al respecto, Ángela Dávila, médica veterinaria y responsable del proyecto de control de especies invasoras del Centro de Vida Marina, aclara que el pez león no representa ningún riesgo para quienes lo consumen adecuadamente preparado.

“Estamos enseñándole a las personas que el pez león no es un pez venenoso. Tiene toxinas asociadas a sus espinas, pero una vez son retiradas, su carne es completamente segura para el consumo”, señala.

La especialista explica que, además de ser una carne blanca de agradable sabor, posee importantes propiedades nutricionales y puede prepararse de múltiples maneras. Por ello, gran parte de las campañas de educación ambiental se han enfocado en desmontar mitos y promover el conocimiento sobre la especie.

Una feria para convertir el problema en oportunidad

Con ese objetivo nació “EcoSabores Pez León: un problema que se transforma en oportunidades”, una iniciativa liderada por Corpamag y la Fundación CIM Caribe en el marco de la Semana de los Océanos.

La actividad reunió en Santa Marta a chefs, emprendedores, investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados en conocer alternativas para enfrentar el impacto ambiental de esta especie invasora.

Durante la jornada se desarrollaron muestras gastronómicas, concursos culinarios, espacios de educación ambiental y conversatorios sobre conservación marina.

Juan Pablo Barona, biólogo de la Fundación CIM Caribe, explica que “esta es una problemática que requiere sumar esfuerzos. Tenemos que trabajar de manera articulada porque es una especie que está afectando seriamente los ecosistemas marinos. Con aliados estratégicos podemos fortalecer la cultura ambiental y promover acciones concretas para su control”.

Según el investigador, uno de los mayores retos sigue siendo la educación ciudadana. “Lo que no se conoce, no se cuida. Necesitamos que las personas conozcan la biología del pez león, entiendan su impacto y pierdan el temor a consumirlo”, agrega.

Cuando la conservación también genera empleo

La iniciativa no solo busca proteger la biodiversidad. También pretende abrir oportunidades económicas para las comunidades locales. Lina de la Hoz, integrante de la Ventanilla de Negocios Verdes de Corpamag, asegura que este tipo de espacios permiten fortalecer emprendimientos comprometidos con prácticas sostenibles.

“Buscamos promover modelos de negocio que incorporen buenas prácticas ambientales y sociales, generando economía local mientras se protege el medio ambiente”, explica.

La feria se convirtió además en una vitrina para iniciativas que trabajan bajo principios de sostenibilidad. Entre ellas estuvo Tunatu, una marca de moda sostenible creada por la diseñadora samaria Leidy Celis Bernier, quien aprovechó el evento para presentar una colección inspirada en la conservación de los ecosistemas marinos.

“Estos espacios nos permiten visibilizar nuestro trabajo, conectarnos con personas que comparten el mismo propósito y promover una cultura de consumo responsable”, indica.

Gastronomía para salvar arrecifes

Uno de los momentos más destacados de EcoSabores fue el concurso gastronómico dedicado exclusivamente al pez león. Los participantes demostraron que la especie puede convertirse en materia prima para preparaciones innovadoras y de alta calidad culinaria.

El reconocimiento al Mejor Sabor fue para La Morena Cocina Fusión; el premio al Plato Más Creativo lo obtuvo Calderón Beach Club y la distinción a la Mejor Presentación fue para el restaurante Mar de Pez.

Mientras tanto, chefs como Adriano Gómez continúan experimentando con nuevas recetas capaces de conquistar incluso a quienes prueban esta especie por primera vez. La apuesta es sencilla: entre más personas lo consuman, mayor será la demanda y más incentivos existirán para capturarlo.

Comerse al invasor para proteger el mar

Los expertos coinciden en que erradicar completamente al pez león es prácticamente imposible. Su expansión por el Caribe ha sido demasiado rápida y extensa. Sin embargo, el aprovechamiento gastronómico se ha convertido en una de las herramientas más efectivas para controlar sus poblaciones y reducir el daño que ocasiona.

En Santa Marta, donde el mar es fuente de sustento, identidad y biodiversidad, la estrategia comienza a ganar adeptos. Pescadores encuentran una nueva fuente de ingresos. Los restaurantes incorporan un producto diferente a sus menús. Los consumidores descubren un alimento nutritivo y seguro.

La fórmula parece simple, pero detrás de cada ceviche servido existe una intención mucho más profunda: convertir una amenaza ambiental en una oportunidad para proteger el Caribe.

Porque en las aguas de Santa Marta, la lucha contra el pez león ya no se libra únicamente con redes y arpones. También se combate desde las cocinas, los restaurantes y las mesas, donde cada plato consumido representa un pez menos en el mar.

Por Hellen Lara Garizao

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