8 Jan 2020 - 1:50 a. m.

Se abrieron las puertas de la gloria en la plaza de toros de Manizales

Tarde redonda. Encierro de Santa Bárbara que apunta para ser el mejor de la feria. El Cid, en torero. Collado, valiente e inteligente. Hernández cumplió su sueño y estuvo a la altura del compromiso. Los tres toreros abrieron la puerta grande.

Miguel Jaramillo Ángel

De izquierda a derecha, los triunfadores de la tarde: el ganadero Carlos Barbero, Román Collado, "el Cid" y Sebastián Hernández.  / Cortesía Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.
De izquierda a derecha, los triunfadores de la tarde: el ganadero Carlos Barbero, Román Collado, "el Cid" y Sebastián Hernández. / Cortesía Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.

Hay tardes especiales de toros y la de la segunda corrida de abono en Manizales así lo fue. El cartel auguraba una jornada extraordinaria: un torero, el español Manuel Jesús el Cid que se despide de los ruedos en Manizales. Además, la alternativa de Sebastián Hernández, quien toreó por primera vez vestido de torero y escogió a la capital caldense para que fuera así. Fin y comienzo.

La tarde respondió a los esfuerzos de la empresa. El resultado, uno de los mejores encierros presentados en Manizales en años, todos los toros con alta nota, ocho orejas en total, un indulto y una afición que comentará durante mucho tiempo lo sucedido.

Para esta cita taurina se lidiaron toros de Santa Bárbara. Clarines y timbales para la salida del primero de la tarde, Jinete, de 448 kilos, toro castaño con el que recibió la alternativa el colombiano Sebastián Hernández. 

A Hernández se le vio nervioso con el capote en los primeros lances que dio como torero. Normal, ante semejante compromiso.

En banderillas, Ricardo Santana sigue demostrando el gran nivel en el que se encuentra, con dos muy buenos pares en lo alto del morrillo. Gran ovasión recibió por su actuación.

Jinete humilló a los primeros llamados que le hizo Hernández. Suavidad en la muleta y en la embestida del astado. Sonó la música y paso seguido una tanda con la mano izquierda.

El toro buscó los terrenos de adentro pronto y allí se paró Hernández para ejecutar otra tanda por la derecha. Noble Jinete e inteligente Hernández para lidearlo.

Cinco manoletinas para firmar el cierre de la faena. Tres cuartos de espada, tendida y una oreja como premio. Lágrimas de alegría del torero al recibir su primer trofeo como profesional. Palmas en el arrastre para Jinete.

El Cid recibió a Rabioso, castaño de 494 kilos, con verónicas templadas que fueron coreadas por los asistentes. Llevó al toro con elegancia al caballo, rematando con una media verónica muy lenta y suave.

José Luis López, subalterno español, dejó dos pares muy interesantes que fueron aplaudidos y saludó desde el tercio ante las palmas.

Brindó el Cid en el centro del ruedo. Citó de largo, pases por bajo, trincherazo, y la muleta a la mano derecha. Tanda de acople con el astado.

Lo llevó muy templado el Cid, le dio tiempo y espacio al toro, al que le faltó recorrido en la embestida, pero que era noble. Lo mejor de la faena fue con la izquierda, barriendo la arena de la plaza de Manizales.

Con esa misma mano, la más poderosa del torero, dio otra tanda templada. Sonó el pasodoble Feria de Manizales, premio a las grandes faenas. Abaniqueo, remates y cierre de lidia. Estocada al encuentro, completa, ligeramente contraria. Acierto en el primer descabello. Una oreja para el español y vuelta al ruedo para Rabioso.

"En tardes como esta me pasa una vida entera por la cabeza. Ver a un público tan entregado genera mucho compromiso. Torear es sentimiento, es reposo, es despaciocidad, improvisación y muchas cosas más", afirmó Manuel Jesús el Cid.

Camarero, castaño de 440 kilos, tercer toro de la tarde, le correspondió al español Román Collado. De salida, las embestidas no fueron claras, lo que no permitió que mostrara sus condiciones con el capote.

En la muleta, al toro le faltó recorrido y humillar. Intentó Román con la derecha, pero por allí el animal perdió los manos. Por el pitón izquierdo, Camarero daba medias embestidas, con violencia y resistiéndose.

Román, honesto, lo intentó, se lo cambió por la espalda, se ubicó a centímetros del toro y le robó muletazos, descubriendo su cuerpo y pasándose la muleta de una mano a la otra. Se volcó con decisión y dejó una espada completa, contraria. Acertó con el descabello al primer intento y cortó una oreja.

Después de dos horas de un festejo emotivo, salió al ruedo Dicharachero, castaño de 458 kilos, astado para el segundo turno de el Cid.

Se dio gusto el torero al llevar al toro hasta los medios del ruedo con seis verónicas templadas, rematando con dos medias y un lance a una mano. Acompañó la embestida del toro en el quite el Cid, con verónicas y dos medias rematadas a la espalda, a la antigua.

Emerson Pineda, subalterno manizaleño, saludó desde el tercio tras dos pares de banderillos reunidos y en los que aguantó las embestidas.

Inédito. Sonó desde el inicio el pasodoble Feria de Manizales, un homenaje al torero que se despide de los ruedos. Con suavidad, acompañando la banda, la muleta de el Cid llevó la embestida de Dicharachero.

Por el pitón izquierdo era muy peligroso el toro. Volvió a la mano derecha, una nueva tanda templada, dos molinetes y un muletazo por la cara. Circular larguísimo, templado, que parecía no acabar.

Volvió a la izquierda, no se dio por vencido, y le arrebató pases a un torero que se resistía. Desplante torero y rompió la plaza en el grito de torero, torero, torero...

Por la derecha, nuevamente, cuatro pases y un forzado de pecho. Pinchó sin soltar. Espadazo al encuentro y dos orejas para el Cid, quien aseguró su salida en hombros al sumar tres orejas en una tarde llena de sentimiento. Vuelta al ruedo para Dicharachero. Dejó el Cid la tarde en un punto muy alto.

Castellano, toro negro de 472 kilos, salió al encuentro de Román. Rodilla en tierra para dar una larga cambiada, verónicas, chicuelinas y media verónica con el capote. Lo llevó al caballo por chicuelinas galleadas.

Estaba picado el valenciano y en el medio del ruedo volvió a ponerse de rodillas. Una voz fuerte para llamar la atención de Castellano, que se arrancó de largo para que Román le diera tres derechazos. Muleta a la mano derecha y una tanda en la que el toro acudió a todos los llamados.

Repitió con mayor clase el toro sus embestidas y Román le dio una nueva tanda, ligada y templada. Con la muleta en la izquierda le implementó cinco naturales.

Se lo cambió por la espalda, le bajó la mano y vinieron cuatro derechazos largos. Volvió a la izquierda, para llevarlo despacio y muy toreado. La luna acompañó el sonoro Feria de Manizales.

Rodilla en tierra y tres derechazos en esa posición. Alegría en la cara de Román que se transmitió a los tendidos. Dos molinetes, circular invertido y el premio máximo, el indulto para un toro que no dejó de embestir. Apoteosis en la plaza.

El toro regresa a la ganadería y dos orejas simbólicas para Román, quien invitó al ganadero Carlos Barbero para que saliera a dar la vuelta al ruedo y reconocerle el excelente encierro que presentó en Manizales.

Felicidad y tarde histórica. Cerró la jornada Vigilante, jabonero de 504 kilos. Poco mostró con el capote Sebastián Hernández, ante un toro que no embistió con decisión.

Rodilla en tierra, muleta en la mano derecha para pasarse el toro a centímetros, así empezó su faena Sebastián Hernández.

Vigilante estuvo en el nivel de sus hermanos, de alta calidad en la embestida, humillando y atendiendo la muleta del torero, al que le faltó mayor temple y profundidad.

Dos molinetes y la muleta a la mano derecha para dar tres pases y un circular, formula que se repitió en la tanda siguiente. Cerró su faena con manoletinas. Pinchazo, estocada completa y una oreja.

Resumen

Sebastián Hernández: Oreja y oreja.

El Cid: Una oreja y dos orejas.

Román Collado: Oreja e indulto (dos orejas simbólicas)

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