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Un panorama poco alentador se vio este miércoles durante las operaciones de rescate de las más de 25 víctimas mortales que dejó el trágico accidente del pasado martes, cuando un bus de la empresa de transporte Rápido Ochoa cayó a un abismo de mas de 150 metros de profubdidad en la vía Medellín-Quibdó en el municipio de El Carmen de Atrato (Chocó). Las autoridades aseguran que la corriente del río que atraviesa la zona se llevó por lo menos a la mitad de los ocupantes del bus.
“Ha sido muy difícil ubicar a las víctimas, parece que a algunas de pronto se las ha llevado el río. De todas maneras allí están los rescatistas, pero creemos que más de 25 personas murieron”, declaró a la agencia de noticias AP el director nacional de la Policía de Carreteras, Alberto Moore.
Por eso, desde las seis de la mañana, helicópteros Ángel y M16, lanchas, buzos y decenas de miembros de la Defensa Civil, la Policía, Bomberos y la Cruz Roja comenzaron las labores de recuperación de los cuerpos que aún faltaba por encontrar.
Según Rafael Montoya, alcalde de El Carmen de Atrato, el bus quedó con las llantas hacia arriba, por lo cual no ha sido posible sacar los cadáveres. “Los únicos cuerpos que tenemos son los que el bus botó cuando estaba rodando”, afirmó Montoya.
Algunos de los pasajeros heridos aseguraron que el vehículo, que salió de la Terminal de Transportes de Medellín rumbo a Quibdó, se accidentó debido a un deslizamiento de tierra que había y que el conductor intentó esquivar.
Las autoridades aún no han logrado establecer la cifra exacta de los pasajeros que se movilizaban en el automotor cuando ocurrió la tragedia, pues aunque el vehículo salió de la terminal con 32 pasajeros, se estima que en el camino recogió algunos más. Por esta razón se cree que alrededor de 40 personas se encontraban en él cuando ocurrió el siniestro.
Los rescatados
El accidente sucedió en la madrugada, pero sólo hasta 14 horas después de que se presentara el hecho los organismos de socorro pudieron rescatar a la primera víctima. Aunque acudieron al lugar con prontitud, no contaban con las herramientas ni el material de trabajo suficiente para comenzar el trabajo. El primero en ser llevado a la superficie fue Juan de Dios Balbín Urrego, trabajador de la Secadora de Energía del Chocó, quien había abordado el bus el día anterior a las 10:30 p.m.
Posteriormente se logró el rescate de William Rivera, un indígena de 16 años; Saúl Sintúa, su hija de un mes y doce días, y de diez heridos, entre quienes se encontraban Adis Mercado, Camila Andrea Echeverry, Óscar Carvajal, María Mercado Castilla, Virgilio Montoya Zapata (conductor), Óliver Cortés, Jorge Córdoba, William Rivera y John Chacón.
Seis de los cuerpos que fueron recuperados del abismo por los organismos de emergencia aún no han podido ser identificados.