Cuando eran niños y apenas comenzaban a descubrir sus habilidades como artistas, Hugo y Alejandro Viana Castaño ya sorprendían a familiares y amigos. Lo que hacían impactaba y sus admiradores se atrevieron a predecir que llegarían a ser grandes. Como ellos mismos lo expresan, “se creyeron el cuento”. Siempre juntos, fueron creciendo en Ibagué y su trabajo se transformó a lo profesional.
Sus vidas sólo se alejaron cuando cada uno buscó reforzar y desarrollar sus técnicas, estudiando Bellas Artes. Alejandro, hoy de 39 años, lo hizo en la Universidad Distrital, de Bogotá, y Hugo, de 42, en la Universidad de Caldas, en Manizales.
Desde entonces, el proyecto de arte de los hermanos ha profundizado en la pintura, el dibujo, los medios escultóricos, el video, las instalaciones multimedia y las intervenciones espaciales, con marcados componentes intimistas, simbólicos y antropológicos, abarcando una continua reflexión y experimentación en la creación plástica de grandes superficies, a partir de las denominadas categorías estéticas expandidas que configuran actualmente el panorama de las artes plásticas y visuales contemporáneas.
Ir a Florencia, la capital del arte, para conformar un grupo de los mejores 300 artistas del mundo, invitados a participar en la versión décima de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo, es para ellos un sueño cumplido. “Es un reconocimiento internacional que sobrepasa cualquier mérito personal y pone en evidencia una labor abnegada y sincera en el campo cultural”, señala Alejandro.
Allí, en el centro cultural del arte, en el que grandes genios del renacimiento como Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel hicieron sus obras, estarán exhibiendo Umbrales, un trabajo realizado durante 20 años, que definen como un proceso de transformación. “La naturaleza cambia, todo está cambiando, todo llega a ser otra cosa y eso es lo que queremos mostrar”, manifiesta Hugo, el mayor de los hermanos.
Se trata de una obra que, dependiendo del espacio en que se vaya a montar, se acompaña por diferentes elementos. Se juega con la tridimensionalidad, la cerámica y dibujos.
El trabajo de los hermanos Viana ha sido tenido en cuenta por centros culturales, galerías, museos y también incluido en colecciones públicas y privadas de Argentina, Perú, Colombia, México, Cuba, Estados Unidos, Suecia, Bélgica, Alemania, Francia, Italia y España, entre otros países.
Sin embargo, lamentan que el arte no esté dentro de las prioridades de inversión del Estado. Ellos tocaron todas las puertas, desde Presidencia hasta lo local, en busca de ayuda financiera para viajar a Italia, pero no hallaron respuesta. Con sus propios recursos y ayuda de amigos lograrán cumplir el sueño.