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Una iluminación muy autóctona

Este año las luces navideñas de la Puerta del Llano les rinden un homenaje al folclor, la flora y la fauna de la Orinoquia.

Rosario Moreno Hernández

23 de diciembre de 2008 - 06:00 p. m.
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Ocarros, tigrillos y hasta osos hormigueros son algunos de los animales luminosos que se pueden encontrar en las calles de Villavicencio durante esta temporada de Navidad.

No se escaparon de ningún zoológico. El espíritu navideño los convirtió en luces de colores para que turistas y habitantes los aprendan a conocer y, especialmente, a respetar.

Este año la empresa Iluminación Villavicencio, encargada del alumbrado público en la capital del Meta, se inclinó por rendir un homenaje a la flora y a la fauna de la Orinoquia, sin dejar de lado las costumbres del trabajo de llano y el folclor de la sabana.

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Mágicamente el ganado, el joropo y los animales característicos de las sabanas llaneras se tomaron los principales parques y las avenidas de la ciudad.

Según Andrés Forero, ingeniero de la empresa Iluminación Villavicencio, en esta ocasión la inversión fue de 1.130 millones de pesos entre la Gobernación y la Alcaldía, así como se usaron 40 mil metros de manguera y alrededor de 200 mil luces de colores.

En Bucaramanga la Navidad no fue la misma de otros años

Aunque los alumbrados navideños no faltaron en los grandes edificios de varias empresas con sede en la capital santandereana, en esta Navidad no se evidenció el derroche de otros años.

En la carrera 40, barrio Cabecera del Llano, las familias de estrato alto conservan la costumbre de iluminar sus antejardines y fachadas. Son unas cinco cuadras con derroche de creatividad y recursos.

Claro que en la Alcaldía dicen que la ciudad está más bella que nunca y ponen como ejemplo los parques San Pío y de Las Palmas, donde hay un exceso de bombillas y algunas figuras, así como el parque del Agua, que es lo único rescatable, pero como no hay más y es una costumbre salir a ver la iluminación, pues la gente no se resigna a hacer el recorrido.

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Además, después de varias discusiones,  las autoridades por fin prohibieron la pólvora, pues en está región su uso estaba permitido y las personas  estaban acostumbrada a echar voladores, martinicas, culecas, torpedos y buscaniguas, por lo que impera la calma.

Por Rosario Moreno Hernández

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