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A medida que el sol se esconde entre las montañas y el cielo se torna más oscuro, varias personas comienzan a emerger, se reúnen en parques, bares y discotecas para disfrutar de la vida nocturna. Son las 10 de la noche, mientras algunos organizan sus camas para irse a dormir después de un largo día, para él es como si el suyo apenas fuese a comenzar.
Las luces estroboscópicas, los tragos rondando y las personas aclamando por música le avisan que es hora de entrar, y él, como es costumbre, se dispone a comenzar una noche de trabajo que, más que oficio, es su pasión.
Mateo Tamayo, también conocido como Matt Klast, es un Dj y productor paisa de electrónica que ha trabajado para sellos como MindShake Records de Paco Osuna, Blackflag Recordings de Stacey Pullen y Elrow Músic de Barcelona.
En cinco años de trayectoria, este joven talento se ha dado a conocer en Colombia y en el extranjero con sus producciones y remixes. Ha hecho tres giras internacionales. Por si fuera poco, desde sus comienzos en 2011 logró acaparar la atención de diferentes Dj’s, entre esos Richie Hawtin, quien retwitteó algunas de sus canciones hace unos años.
Ser Dj le ha permitido viajar y conocer personas de diferentes lugares que disfrutan de su trabajo, sin embargo sabe que, como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras. Para Mateo las principales adversidades de este oficio son el agotamiento y la cantidad de presentaciones consecutivas. En Estados Unidos perdió un vuelo de New Jersey a Miami y en otra ocasión, debido al cansancio provocado por el trasnocho, perdió otro vuelo de Bogotá a Montería, por lo cual tuvo que viajar en una aerolínea más costosa quedando prácticamente sin dinero. Sin embargo, para él lo más importante es no defraudar al público a pesar de los inconvenientes que se presenten.
Es consciente de que se mueve en un ambiente altamente estigmatizado debido al consumo de sustancias psicoactivas. Para nadie es un secreto que la música electrónica se relaciona directamente con las drogas, lo cual hace que las fiestas de este género se vean en la mira de la crítica pública. Mateo acepta que es común que las personas consuman diferentes sustancias en los eventos, sea porque les gustan las sensaciones que les provoca o simplemente para durar de pie, debido a que estas fiestas suelen extenderse varias horas o incluso días, sin embargo él afirma que “la música electrónica se puede vivir sin drogas y se pueden alcanzar esos estados de éxtasis, de trance con tan solo meterte en el cuento de lo que estás escuchando, usando mejor tus oídos combinándolos con tu imaginación, puedo estar en lo cierto, pero realmente la música puede ser tu mejor droga”.
Si bien ha podido abrirse paso en el género y se emociona de ver cómo la electrónica producida en Colombia ha logrado conseguir reconocimiento, considera que faltan lugares como Salón Amador y Mansion Club, dedicados exclusivamente a la electrónica, como alguna vez lo fueron Carnival y Forum, además, con la creciente cantidad de Dj’s que buscan darse a conocer, es necesario brindarles más espacios para que compartan sus propuestas.
Cultura electrónica en Medellín
La electrónica ha ido cogiendo fuerza a través de los años con eventos de grandes magnitudes; el más reconocido a nivel mundial es el Tomorrowland, un festival que se lleva a cabo todos los años en Bélgica y que reúne aproximadamente a 100.000 personas en un amplio terreno, el cual cuenta con una escenografía que simula un cuento de hadas.
Colombia es un país que disfruta de gran variedad de opciones en cuanto a escenarios musicales, por lo mismo ha decidido no quedarse atrás y crear espacios para los que disfrutan de este género en particular.
En 2013 se decidió probar suerte abriendo las puertas a la electrónica a través del Summerland, un evento que fue el resultado de años de estudio y análisis de otros eventos a nivel mundial. El festival se llevó a cabo en Cartagena y asistieron alrededor de 25.000 personas, cifra bastante llamativa para ser la primera edición, por lo cual se decidió realizarlo los siguientes dos años, pero finalmente llegó a su final en la edición de 2015.
El Summerland fue criticado, en gran medida, debido a la mala logística por parte de los organizadores, sin embargo para enero del 2016 se decidió probar nuevamente suerte en el género y se creó el ‘Storyland’, evento muy similar llevado a cabo también en la ciudad amurallada.
En cuanto a la capital paisa, esta cuenta con un festival anual llamado Freedom, el cual se realiza en el Centro de Convenciones de Medellín Plaza mayor y tiene una duración de 15 horas consecutivas, en las cuales tocan tanto Dj’s locales como internacionales. En su última edición, celebrada el 5 de marzo, logró reunir a más de 6.500 personas que se repartieron entre los cuatro ambientes en que se dividía el festival.
Además de este evento, los organizadores de Medellín han buscado satisfacer los gustos musicales de los paisas. Para el escenario electrónico se han llevado a cabo múltiples fiestas, trayendo artistas internacionales de la talla de Tiesto, David Guetta, Armin Van Buuren, Richie Hawtin, entre otros.
A raíz de la fascinación que se tiene con el género, el 30 de enero de 2013 se fundó Move, un movimiento en que sus integrantes buscan compartir su pasión por la electrónica además de promover artistas locales e internacionales.
Move nace en marzo de 2013, cuando cuatro amigos decidieron crear un evento de electrónica que terminó convirtiéndose en un movimiento, el cual ha realizado múltiples eventos, en los cuales traen artistas nacionales e internacionales de techno y house. Los fundadores fueron Marcovich, Biometric Systems, Skcribled y Merino, sin embargo Move está conformado actualmente por 13 personas.
Según Andrés Moreno, conocido como Skcribled, los integrantes de Move se autodenominan como ‘militantes de la música’. Si bien el movimiento ha tenido buena acogida, reconoce que es complicado trabajar en la ciudad debido a que al ser latinos gran parte del público prefiere otros géneros como el vallenato o el reggaetón, además de la ya mencionada relación que las personas le dan género con las drogas.
A pesar de los inconvenientes que tiene la electrónica para expandirse en una ciudad ‘pachanguera’ y de los pocos lugares exclusivos que hay en Medellín para el género, es visible el avance y la acogida que ha tenido poco a poco entre los paisas.
Que Dj’s de la talla de Markus Schulz, Paco Osuna y Richie Hawtin se fijen en las producciones de artistas colombianos y compartan escenario con algunos de ellos, es muestra de que la escena electrónica del país tiene mucho que ofrecer, por eso cada día es más común que se promocionen eventos del género y que la ciudad reciba artistas de todos los rincones del mundo, brindando más opciones a los amantes de la música y dando la oportunidad de mostrarse e impulsarse a los talentos locales emergentes.
*Este artículo fue publicado en el periódico De la Urbe, de la Universidad de Antioquia