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Una mujer de 25 años y su pareja, un hombre de 26, fueron capturados por la Policía del Valle del Aburrá, después de ser señalados de agredir reiteradamente al hijo de la mujer, un niño de dos años de nacionalidad peruana. La detención se produjo el miércoles 16 de abril en el Hotel Lines, ubicado en el centro de Medellín, el mismo lugar donde habrían ocurrido los hechos.
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El caso salió a la luz la noche del 1 de abril de 2026, cuando un ciudadano alertó a través de la línea 123 sobre el ingreso de un menor con evidentes signos de maltrato a un centro asistencial. El niño presentaba el rostro inflamado, hematomas en cabeza, espalda, cadera, piernas y brazos, y una quemadura en el brazo izquierdo.
Ante el personal médico, la mujer atribuyó las lesiones a caídas, un accidente con una plancha y una posible intoxicación, pero los médicos descartaron esa versión y activaron los protocolos de protección al menor. Medicina Legal confirmó que las heridas correspondían a un patrón de violencia física y que varias de ellas pusieron en riesgo la vida del niño.
Las investigaciones, que se extendieron por dos semanas, establecieron que la pareja cambiaba de hotel con frecuencia para evitar su localización. Según el comunicado de la Alcaldía de Medellín, “los capturados convivían con el menor desde hacía dos meses y el hombre registra antecedentes por lesiones personales, mientras que la mujer cuenta con registros por hurto”.
La Secretaría de Seguridad precisó que las agresiones fueron sistemáticas e involucraron golpes, forcejeos y quemaduras, y habrían sido cometidas por ambos adultos.
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Ante lo ocurrido, el alcalde Federico Gutiérrez se pronunció sobre el caso y destacó el papel de la ciudadanía en su detección: “este es un caso gravísimo y arranca gracias a una llamada ciudadana a la línea 123. Ahí está la importancia de denunciar, de no quedarse callados”. Gutiérrez también subrayó que la instrucción a todo el personal médico, en instituciones públicas y privadas, es reportar de inmediato cualquier señal sospechosa de maltrato.
Por su parte, el secretario de Seguridad, Manuel Villa, señaló que, de acuerdo con lo determinado por Medicina Legal, la conducta podría calificarse como tentativa de homicidio.
Tras ser presentados ante un juez de control de garantías, ninguno de los dos aceptó el cargo de violencia intrafamiliar agravada, y se les impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario. El menor de edad quedó bajo supervisión del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) y al cuidado de una tía materna.
La Secretaría de Seguridad informó que en lo que va del año las autoridades han atendido a 720 menores, de los cuales 128 casos corresponden a violencia intrafamiliar.