1 May 2021 - 2:01 a. m.

“Cualquier colombiano se puede identificar con Juan Guillermo Cuadrado”

“Cuadrado: panita, esta es mi historia” es el nombre de la biografía del futbolista colombiano que juega para la Juventus de Italia y que relata el camino y las dificultades que tuvo que afrontar el jugador desde los partidos descalzo en las playas de Necoclí, Antioquia, hasta los estadios más importantes de Europa. El coautor, Jeins Durán, revela detalles.

El fútbol, impregnado de la brisa del mar Caribe, es la referencia con la que inicia la historia íntima de la vida de Juan Guillermo Cuadrado consignada en 210 páginas que recorren, paso a paso, la trayectoria de quien de niño jugaba en calzoncillos soñando con ser futbolista y hoy se consagra como una figura del balompié colombiano, con una carrera exitosa en el ámbito internacional.

El libro de la editorial Vuelo Azul fue lanzado el pasado 26 de mayo, en Medellín, durante la celebración del cumpleaños 33 de Cuadrado. El escritor Jeins Durán, coautor del libro, se dedicó durante un año a investigar, hablar con amigos, familiares y visitar lugares para recoger en un relato los hechos más relevantes y claves en la vida del futbolista. Sobre ese proceso de construcción del texto y las anécdotas que encontró durante sus pesquisas, habla en entrevista con El Espectador.

¿Algún episodio que haya quedado consignado en el libro y que sea revelador para usted?

Juan Guillermo tiene 12 años más o menos. Está en una cafetería de Apartadó con su mamá, se va a ir para Cali. Solo. Tiene que montarse en un bus solo. No tiene nada asegurado. La mamá le da permiso para irse, él se va a buscar suerte con el fútbol. Entre los dos se tomaron una gaseosa. La mamá está llorando porque lo despide. Cuando él la ve llorando, le dice: “Mamá, yo me voy a portar bien, te prometo que voy a ser un jugador profesional de fútbol. Cuando eso pase no vas a tener que volver a trabajar”. La mamá saca un celular de esos viejos de antena y se lo pone en las manos como un tesoro. Ni siquiera ella tenía celular.

¿La historia revela el carácter de las circunstancias que lo formaron?

Él tuvo una etapa muy compleja que no se conoce tanto y está en el libro. Cuando fue a la Argentina, se presentó para jugar en los grandes equipos. En ese tiempo tuvo que decidir si almorzaba o comía. Decidió almorzar a las 4 de la tarde y tomar agua en las noches. Y así buscaba un alto rendimiento para presentar las pruebas, algo muy difícil física y emocionalmente para un joven de 18 años o menos. Fue de los principales obstáculos que tuvo que enfrentar, ¡los NO! Porque la mayoría de las personas conocen los SÍ, sí en la Juventus, sí en el Chelsea, en la Selección Colombia, pero detrás de eso hubo muchos NO. La forma como él fue creciendo, los sacrificios que hizo, la mamá, los lugares y las condiciones en qué vivió. Tantas veces que le dijeron “muy flaquito, no sirve para esto” o “devuélvase”, pero él, determinado. Creo que cualquier colombiano se va a identificar con él, eso me pasó a mí. Vi en él un gran ejemplo de superación, entonces cada detalle que iba conociendo me animaba más a seguir y descubrir más.

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¿Qué lo impulsaba a no rendirse?

Creo que ahí hay tres factores. El primero es su fe de niño, gigante. El segundo, una determinación absoluta y capacidad de hacer las cosas, está decidido a ser un jugador profesional de fútbol. Y la tercera, su disciplina férrea, ese hombre no se toma un trago de licor. Lo he visto entrenar en su casa como si fuera a jugar la final de la Champions League. Está en vacaciones y madruga a entrenar.

¿Por qué cree que es fácil identificarse con Cuadrado?

La mayoría de los colombianos no nacimos en cuna de oro y soñamos con alcanzar metas grandes. Entonces tenemos un colombiano que se llama Juan Guillermo Cuadrado, que empezó en condiciones similares o más adversas que las de la mayoría. Con su trabajo, determinación y fe nos muestra que sí se puede llegar a donde uno quiera, si se lo propone y se esfuerza. Yo creo que la mayoría de los colombianos que estamos en búsqueda de un futuro mejor o mejores posibilidades, nos identificamos con esta obra y con su historia. Espero que este libro sirva como combustible para que los sueños de muchas personas se realicen. Que sea inspirador, esperanzador y luz para la vida de muchos.

¿Cómo vivió el proceso de escribir el libro?

Yo estuve en Necoclí en la casa de los abuelos de Juan. Me mostraron unas fotos de cuando era niño y jugaba en Apartadó. También vi la foto de cuando hizo un gol muy importante en el Deportivo Independiente Medellín, celebró con un salto mortal de esos que hace. En la foto él está suspendido en el aire con los pies arriba, de cabeza. Todo el mundo está con los pies en la tierra, pero él vuela. Él está viendo el mundo al revés en ese momento. Como yo sabía de todo el sacrificio que hizo para estar ahí, en ese momento, esa foto me conmovió hasta las lágrimas. El mundo de Juan Cuadrado estuvo por mucho tiempo al revés, pero al celebrar el gol es el mundo el que está al revés. Solo él lo veía así en ese momento y ya las cosas estaban en orden. El libro está lleno de aspectos así.

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¿Qué fue lo que más le llamó la atención de construir el relato?

La sinceridad de él. Cuadrado es un hombre sincero, no perfecto. Lo más sorprendente es que en el libro van a encontrar detalles de su vida privada. Sus dificultades, pero no solo eso, muestra sus errores, defectos, explora sus debilidades. Él compartió abiertamente esta información para que los lectores puedan ver en él a un ser humano.

¿Cómo se pusieron en contacto para hacer el libro?

Yo publiqué en 2018 una novela testimonial que se llama Celda 212. Narra cuando fui detenido en la cárcel El Pedregal. Me condenaron a 15 años, pero con una estrategia de no violencia y un liderazgo particular, pude vencerla. Se convirtió en un libro y llegó a las manos de Juan Guillermo Cuadrado en Italia. Él lo leyó y se sintió identificado con la narrativa. Su representante me contactó en 2019 para que narrara su biografía. Para mí fue una alegría inmensa, porque no solo lo admiro yo, sino miles de personas. Eso detonó el deseo de él de contar su historia.

¿Y cómo fue el acuerdo para la construcción del relato?

La mayoría de las biografías están en tercera persona, no queríamos hacer algo así sino que se sintieran en las botas de Cuadrado. Para lograr ese toque lo que hice fue entrevistar a sus personas cercanas e ir a su casa y el lugar en que nació. Con esa información realicé la estructura narrativa de la historia y los sucesos que íbamos a contar. Una vez eso claro arrancamos con la escritura. Yo le iba mandando cada parte y con la primera quedó feliz por la historia y la forma de escribirla. Creo que encontramos la forma de llegarle al lector sin que sea algo muy complejo sino una lectura fluida.

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